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Aunque al ahorrador español o latinamericano le cuesta todavía mirar fuera de sus fronteras en busca de oportunidades, lo cierto es que la actual globalización de los mercados permite invertir en cualquier bolsa de valores, por muy exótica que pueda parecer. China, India, México, Brasil… Aprovechar el fuerte potencial económico de estas economías está ya al alcance de la mano del pequeño inversor. Para ello, uno de los últimos productos que han comenzado a comercializarse son los denominados fondos ETF. Se trata de fondos de inversión que se pueden comprar y vender en el mercado como si se tratara de una acción. Su coste es mucho más reducido que la inversión directa en las bolsas de China o India que, por otra parte, presentan todavía muchas trabas burocráticas que impiden al ahorrador particular invertir en ellas. Apostar por los fondos ETF es la mejor manera de acercarse a los mercados emergentes con más potencial. No obstante, como todo producto que implica riesgo, conviene conocer bien su funcionamiento.
¿Qué son los ETF?
Los ETF (siglas que responden a la expresión inglesa Exchange-Traded-Funds) pueden traducirse en castellano como Fondos de Inversión Mobiliaria que cotizan en bolsa. No son, por tanto, fondos de inversión tradicionales, sino que se trata de fondos que se negocian en el parqué como las acciones. De hecho, su principal peculiaridad es que se pueden comprar y vender en el día, como si de una acción se tratase. Es decir, el inversor puede invertir con la misma facilidad en la acción de Telefónica o Santander que en un fondo ETF.
De momento la oferta de ETF es limitada y los comercializan pocas entidades. No obstante, como se trata de un producto que cotiza en bolsa, se puede contratar a través de cualquier intermediario financiero español o entidad que preste servicios de inversión (sociedades y agencias de valores, brokers on-line…) El objetivo fundamental de los ETF es replicar a un índice, es decir, reproducir de la forma más aproximada posible la evolución que tiene un determinado indicador bursátil. Por lo tanto, se convierten en la opción más atractiva para invertir en mercados lejanos de difícil acceso para el inversor particular.
Más importante aún para estos tiempos de crisis global, proporcionan una amplia gama de posibilidades al inversor: Comprar commodities -energía, petroleo, oro, etc.- invertir en indices amplios de mercados internacionales de otros paises (EEUU, China, paises europeos) invertir al inverso (a la baja) de un activo. Todas son alternativas posibles de realizar mediante los denominados ETFs (Exchange Traded Funds).
Como con las acciones, el precio de los ETF varía continuamente a lo largo del día, en función de la oferta y la demanda. El inversor los podrá vender cuando desee, durante el período de negociación de la bolsa de valores en la que estén cotizando, dando la orden de venta a su intermediario financiero.
Oferta limitada
En la actualidad, en España se comercializan 20 fondos ETF distintos. De momento, replican índices españoles, europeos, estadounidenses, de mercados emergentes y de renta fija. En concreto, los EFT sobre el Ibex-35 (el principal índice bursátil de la bolsa española) son el fondo BBVA Acción Ibex ETF, el fondo Lyxor ETF Ibex-35, el Santander ETF Ibex-35, el Santander ETF Ibex Mid Caps y el Flame ETF Ibex Small Caps.
Sobre el Euro Stoxx 50 (el principal índice de valores de la zona euro) se comercialican los ETF´s BBVA Acción DJ Euro Stoxx 50 y el Lyxor ETF DJ Euro Stoxx 50. Sobre índices americanos se comercializan los ETF Lyxor Nasdaq y Lyxor Dow Jones.
También se comercializan ETF sobre el índice Latibex (el índice de valores latinoamericanos cotizados en euros). Son el fondo BBVA Acción FTSE Latibex ETF y el BBVA Acción FTSE Latibex Brasil. Además, también existen dos fondos ETF que replican índices de renta fija (son el BBVA AFI Bonos Medio Plazo, en euros y el BBVA-AFI Monetario Euro).
El coste de los ETF
El precio que se paga por adquirir una participación en un fondo ETF depende de la valoración que haga cada gestora. Además, hay que tener en cuenta una serie de gastos asociados. Por ejemplo, todos estos fondos aplican una comisión de gestión que oscila entre el 0,15 y el 0,5%. Son, por tanto, más bajas que las que cobran los fondos tradicionales, que de media rondan el 1,2%. Como se trata de un producto que cotiza en bolsa, el inversor particular también tendrá que hacer frente a la comisión de corretaje que le imponga el intermediario que le venderá su participación en el fondo.
Los ETF más innovadores
La última novedad que ha acogido el mercado español ha sido la puesta en marcha de ETF sobre mercados emergentes, es decir sobre mercados que todavía no pueden considerarse desarrollados, pero que tienen buenas expectativas de rentabilidad. La gestora Lyxor ha lanzado hace sólo unas semanas sus ETF que replican a los principales índices de la bolsa china, india, rusa y de mercados de Europa del Este, como la República Checa o Polonia. Son los fondos Lyxor ETF MSCI India, Lyxor ETF China Enterprise, Lyxor ETF Eastern Europe y Lyxor ETF Russia.
Adrián Juliá, director de productos cotizados de Société Générale CIB en España, asegura que con estos nuevos fondos cotizados sobre índices como el chino, el indio o el ruso, el inversor español podrá beneficiarse del potencial que presentan estos pujantes mercados. “Con estos productos, es tan fácil invertir en el mercado chino o indio como hacerlo en una acción cotizada en la bolsa española”, añade.
Hasta ahora, la única forma que tenía el inversor español de acceder a este tipo de mercados era hacerlo a través de fondos de inversión tradicionales que invierten en acciones de aquellas bolsas. Existe, de hecho, una amplia gama de fondos de inversión chinos y, en menor medida, de indios y rusos. Conviene comentar, por ejemplo, la buena marcha de fondos de inversión en China como el Schroders China Oportunities o el Baring Hong Kong China, que acumulan rentabilidades del 80% este año. La diferencia principal entre los ETF y este tipo de fondos tradicionales es que en los primeros trata de reproducirse el comportamiento de todo un índice bursátil, mientras que en los segundos son los gestores de cada producto los que deciden en qué acciones concretas invertir. Por tanto, también el coste para el inversor particular es mayor si contrata uno de los segundos fondos que si suscribe un ETF.
¿Cuánto se gana con un ETF?
Antes de invertir en un ETF conviene mirar las perspectivas de rentabilidad que presenta el mercado en concreto en el que se desee invertir. Al tratarse de un producto cotizado, nunca se conocerán de antemano las ganancias que puede conseguir un inversor. De hecho, como ocurre con las acciones, los ETF pueden dar ganancias o pérdidas, según sea su evolución. Se trata, por tanto, de un producto de riesgo, no adecuado para los ahorradores más conservadores, que no quieran correr riesgos con su dinero.
En este sentido, los ETF que invierten en mercados emergentes se presentan como una oportunidad de inversión para los inversores más agresivos, ya que las expectativas de crecimiento de estas economías siguen siendo muy positivas. El Producto Interior Bruto (PIB) de China, por ejemplo, creció entre enero y septiembre un 11,5% respecto al mismo periodo del año pasado. Por su parte, la economía india creció un 9,3% en el primer trimestre (abril-junio) del presente año fiscal. Desde la gestora Threadneedle estiman que con la economía estadounidense en recesión debido a la presión de un entorno de créditos muy estricto, la demanda de los mercados emergentes será un soporte fundamental para la economía global. “Se espera que China, India, Hong Kong y Rusia crezcan más del 5% entre este año y el que viene”, añaden.
Últimas Observaciones
De ETFs hay para todos los gustos y para entretenerse. Sin embargo es necesario tener un entrenamiento básico para intervenir con ellos. La información disponible en nuestra web y en Internet es muy amplia. Algunos han sido creados desde hace años y han probado su eficiencia al copiar el desarrollo de los grandes índices del mercado, especialmente de EEUU.
Vienen luego los commodities. Algunos como el GLD compran el subyacente, en este caso el oro, y el costo de la gestión es mucho menor que el de invertir en un fondo de inversión en oro ya que sólo es la diferencia entre el precio del disponible (spot) y el de GLD en las bolsas (a diferencia de tener un gestor analizando una cartera al que hay que pagar).
Pero no todos los ETFs compran el subyacente. El petroleo es un caso: es generado mediante ingeniería financiera con instrumentos derivados, especialmente futuros. O sea que no tenemos exacto conocimiento de cómo son gestionados.
Los ETF inversos o contrarian son creados con ventas en short y venta de futuros, están apalancados mediante esos instrumentos. No es una gestión sencilla ni para el administrador y ni para el que compra el producto. Además hay que tener epecial cuidado: Su volatilidad no es proporcional. Cambia con las variaciones del mercado. No son activos que se puedan manejar pasivamente “compro y espero”, si no que requieren una gestión al menos diaria de la inversión. Dicho esto, aprender a gestionar una inversión en ETFs de este tipo tampoco es dificil, sólo hay que prestar atención y ser un Day Trader responsable. Los miles de inversores diarios alredor del mundo que viven MUY bien comerciando estos instrumentos lo demuestra.
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Tanto el euro como la libra comenzaban el mes en rojo. La volatilidad en la que se ve inmersa la divisa comunitaria se suma a la mala racha por la que está atravesando la moneda británica. Y en esta ecuación es el dólar el que logra aprovechar la coyuntura. Es un gran momento para generar ganancias utilizando futuros.
Mientras el euro y la libra comenzaban con descensos en el mercado Forex, el billete verde disfrutaba el día festivo en EEUU con avances en sus principales cruces. Pero no se reduce todo a la jornada de hoy. Está cambiando el rumbo de la evasión. Los inversores, que habían estado apostando por el euro durante estos últimos meses, están soltando papel de esta moneda al ver que la crisis de la que se intenta curar EEUU ha contagiado al Viejo Continente, y en los datos macroeconómicos que se publican tanto en la zona euro como en el Reino Unido se demuestra.
El dólar se nutría hoy de la pérdida de confianza hacía las monedas europeas y de la bajada del precio del petróleo. Sin más datos que el índice PMI del sector manufacturero de la zona euro, el billete verde sacaba pecho y dejaba a las divisas del Viejo Continente pintando en rojo. Y eso que este dato no ha sido malo, sobre todo tras las referencias publicadas en la semana pasada.
El índice de gestores de compra del sector manufacturero en la eurozona se situó en 47,6 puntos en agosto, frente al dato provisional de 47,5 y los 47,4 puntos registrados en julio. Pero, pese a este tímida mejora, sí es verdad que un valor superior al nivel de los 50 puntos significa expansión de la actividad, mientras que una nota inferior advierte de una contracción. Y eso es de lo que se adolecen las monedas europeas, del temor de que sea ahora la economía europea a la que le toca pasarlo mal.
Y mientras una se mueve al ritmo de especulaciones sobre el futuro de la economía de la eurozona, la moneda británica bailaba al son de las palabras del Ministro de Finanzas del Reino Unido, quien ha señalado en una entrevista que la ralentización económica de su país posiblemente sería mucho más profunda y durará más de lo estimado, lo que supone que el país pudiera estar sufriendo la peor ralentización de los últimos sesenta años.
El efecto ‘Gustav’
Además de los temores sobre el estado de salud de la economía en el Viejo Continente, el dólar se aprovechaba de la tregua que hoy daba el precio del petróleo. El crudo caía en la sesión ante las perspectivas que apuntan a que el huracán ‘Gustav’ no ganaría tanta fuerza como se suponía mientras se aproxima a la costa de Luisiana, algo que ha obligado al cierre de nueve refinerías y la interrupción de casi toda la producción estadounidense en el Golfo de México.
Estas expectativas ayudaron a que el petróleo bajara algo más de un dólar, hasta pagarse por poco más de 114 dólares después de haber operado a 118,60 dólares cuando la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX) abrió la plataforma electrónica varias horas antes de lo habitual.
Así, mientras unos disfrutaban del día festivo y otros echaban de menos a Wall Street, el euro se depreciaba poco más de un 0,6% frente al billete verde y se cambiaba en 1,4606 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,4621 dólares.
La libra, por su parte, se depreciaba casi un 0,2% frente al euro. La moneda británica ha caído por debajo de los 1,8 dólares por primera vez desde abril de 2006.
El patrimonio de los fondos, en su nivel más bajo de cinco años
Tras la tempestad, habrá más tempestad. Lejos de amainar la tormenta que atraviesa el sector de fondos de inversión desde hace ya dieciséis meses, Ahorro Corporación considera que ésta se va a extender al menos hasta final de 2008.
De hecho, prevé que la salida de inversores de estos productos se modere en septiembre para regresar con fuerza durante los últimos tres meses del año.
“Al margen de la competencia por crecer en balance, las entidades de depósito se verán enfrascadas en captar productos financieros estacionales, como los fondos de pensiones, y en cumplir los objetivos presupuestados para el ejercicio en otras líneas de negocio”, señala Marcelo Casadejús, director de márketing de Ahorro Corporación, la tercera mayor gestora española.
De momento, la crisis de los fondos ha hecho que el patrimonio conjunto del sector haya caído en 67.000 millones de euros desde los máximos marcados en mayo de 2007, 261.000 millones, hasta los 193.500 registrados en el último mes, según Inverco. Esta cifra es la más baja del sector desde hace cinco años.
Según los cálculos de Casadejús, el patrimonio de los fondos registrados en España caerá todavía más durante los próximos meses. El director de márketing estima que la rebaja patrimonial, que se sitúa en el 18,4% en 2008, podría incrementarse hasta el 25% para el conjunto del año con las turbulencias previstas para los últimos meses. De cumplirse estas previsiones, el patrimonio de los fondos concluiría el ejercicio en torno a los 175.000 millones.
Las últimas cifras muestran que agosto se saldó con salidas por valor de 2.200 millones de euros, con lo que los reembolsos netos (diferencia entre entradas y salidas de capital) ascienden ya a 39.000 millones durante los ocho primeros meses del año. Esta pérdida de activos está llegando debido a la guerra del pasivo, aunque provoca que las entidades financieras ganen menos por comisiones.
Remontada de la renta fija
A nivel de categorías, una de las que mejor se ha comportado durante el último mes es la de renta fija: “Ha retornado a una senda de beneficios con su máximos exponente en agosto, periodo en el que los recortes en las tasas internas de rentabilidad de los plazos largos de la curva han propiciado ganancias por encima del 1%”, destacan desde Ahorro Corporación.
En este escenario, los fondos de renta fija a largo plazo son los únicos que se han salvado de la quema de los reembolsos, al captar 200 millones en agosto.
En el año, la categoría de fondos inmobiliarios son los que mejor se comportan al apuntarse un 2,2%. En el extremo opuesto se encuentran los productos de renta variable, que pierden de media un 19,3%.
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Las firmas de capital riesgo gestionan alrededor de un billón de dólares. Sin embargo, debido a su alto grado de confidencialidad, poco se sabe sobre su funcionamiento interno. ¿Cómo se organizan las firmas de capital-riesgo? ¿Cómo capitalizan su éxito?
El profesor de Finanzas, Ayako Yasuda, y el profesor de Finanzas de Yale, Andrew Metrick, ofrecen algunas respuestas en el artículo “The Economics of Private Equity Funds” (“Economía de los fondos de capital-riesgo”). El artículo fue presentado durante la reciente conferencia celebrada en Wharton, patrocinada por Weiss Center for International Financial Research, que llevaba por título “Una perspectiva global sobre las inversiones alternativas”. Los autores tuvieron acceso a una base de datos excepcionalmente fértil: la cartera de capital riesgo de uno de los mayores socios inversores del mundo. A cambio de preservar su anonimato, dicho inversor proporcionó datos de 238 fondos de capital riesgo (private equity) diferentes en los que había invertido entre 1992 y 2006. De esas 238 inversiones, 144 eran fondos de adquisiciones (buyout funds) y el resto fondos de capital riesgo propiamente dichos (venture capital).
Ingresos estables por comisiones
Según explica Yasuda, las conclusiones más importantes del estudio son las siguientes: en primer lugar, un 60% de los ingresos de las firmas de capital-riesgo proceden de ingresos fijos que no dependen de los resultados obtenidos; en segundo lugar, aunque las firmas de capital riesgo suelen ganar más por dólar invertido que los fondos especializados en adquisiciones, estos últimos son mucho más escalables (esto es, capaces de crecer constantemente tanto en trabajo como en tamaño sin por ello perder calidad), y por tanto pueden ganar mucho más dinero por socio o por empleado. Asimismo, los managers de los fondos que hayan tenido éxito pueden conseguir mejores condiciones cuando ponen en marcha nuevos fondos de mayor tamaño.
La mayoría de los fondos de capital riesgo adoptan la forma de sociedades anónimas, con una firma de capital riesgo actuando como socio general; los socios –grandes instituciones e individuos acaudalados-, aportan la mayor parte del capital. Cada sociedad normalmente existe durante un periodo de diez años, y las condiciones de retribución para el socio general quedan especificadas en detalle en el momento de creación del fondo. Dicha retribución incluye una parte fija –una comisión anual por gestión del 2% o superior-, y una parte variable que incluye los tipos de interés de las participaciones de la sociedad. Las firmas especializadas en adquisiciones a menudo reclaman parte de las comisiones por transacción que sus fondos generan. Además, los socios con mayor poder –por ejemplo, grandes fondos de pensiones estatales-, también podrían reclamar una parte de los intereses.
Las firmas de capital riesgo permanecen en el negocio lanzando nuevos fondos cada tres-cinco años. Si los fondos anteriores han tenido éxito, la firma puede en general obtener más ingresos con los nuevos aplicando comisiones más altas, demandando más retribuciones variables o captando más capital.
Pero existen notables diferencias de estrategia y práctica entre los dos componentes del capital riesgo, esto es, el capital riesgo propiamente dicho y los fondos especializados en adquisiciones. Tal y como explica Yasuda, el estudio confirma que muchos inversores ya son conscientes de las diferencias económicas entre las firmas de capital riesgo y las especializadas en adquisiciones, a pesar de que en ambos casos los ingresos dependan de las comisiones fijas por gestión. Las diferencias radican no sólo en la mayor escalabilidad de las firmas de adquisiciones, sino también en el tipo de habilidades que se precisan.
La típica firma especializada en invertir en empresas que se están creando o acaban de crear suele contar con cinco socios, e invertir en cinco empresas al año a lo largo de los cinco primeros años del típico fondo de 10 años. El valor de cada inversión en la fase inicial no suele superar los 100 millones de dólares. Por término medio, cada uno de estos profesionales es responsable un año de una de las nuevas inversiones durante los cinco primeros años del fondo (por un valor agregado de 350 a 500 millones de dólares). Asimismo, normalmente dedican el segundo año de vida del fondo a fomentar y supervisar activamente esas cinco empresas.
Los fondos de capital riesgo suelen obtener la mayoría de sus ingresos del 20% de sus inversiones. Básicamente dependen de, al menos en una de cada cinco inversiones, “dar en el blanco”, esto es, conseguir un rendimiento cinco veces mayor al capital invertido. Se espera que otro 20% de las inversiones de capital riesgo fracasen o no alcancen el rendimiento mínimo; el 60% restante obtendrá por término medio 2,5-3 veces el capital invertido, un resultado discreto considerando los riesgos asumidos, pero aceptable para la mayoría de las firmas.
Firmas de capital riesgo de mayor tamaño y éxito –como Kleiner Perkins Claufield & Byers, conocidas por haber financiado en sus comienzos a éxitos tan espectaculares como Amazon, Compaq, Genentech y Netscape; y Sequoia Capital (Google, Yahoo!, PayPal, Apple y YouTube)-, pueden captar mucho más capital cuando ponen en marcha nuevos fondos, aunque también deben soportar altos costes en tiempo asociados a la gestión del capital riesgo. Para invertir en más empresas de pequeño tamaño con enorme potencial deben contratar a más profesionales del capital riesgo. Así, en el mundo de las firmas de capital riesgo, una mayor escala no implica necesariamente una mayor rentabilidad.
Menos supervisión directa
El motivo por el que los fondos de adquisiciones son mucho más escalables que los fondos de capital riesgo es que invierten en empresas más grandes y maduras, las cuales normalmente precisan menos supervisión directa. En la muestra de Metrick y Yasuda, el fondo promedio había empezado con 600 millones en capital e invertido por término medio 50 millones de dólares en 10 o 12 empresas diferentes a lo largo de sus 10 años de vida. Realizando diversas operaciones con apalancamiento, los fondos de adquisiciones pueden comprar empresas de gran tamaño, como por ejemplo Chrysler, RJR Nabisco o Hilton Hotels.
Como estos fondos invierten en empresas que ya cuentan con sofisticadas estructuras de gestión, las firmas de adquisiciones pueden supervisar grandes inversiones sin tener que incrementar proporcionalmente su personal. El trabajo no sólo consiste en ofrecer las habilidades de gestión que se necesiten, sino también asegurarse de que existe una gestión efectiva, supervisar la estrategia empresarial y ayudar a identificar nuevas eficiencias.
Estos socios normalmente están a la vanguardia en temas financieros y operativos. Y como los fondos de adquisición invierten en empresas más sofisticadas y de mayor tamaño, el típico socio no suele supervisar más de dos o tres inversiones simultáneamente.
La escasez de capital disponible para las firmas de capital-riesgo ha tenido un escaso impacto sobre los capitalistas-riesgo, explicaba Yasuda, porque en sus inversiones recurren en contadas ocasiones al apalancamiento. En estos momentos, las firmas de capital riesgo están mucho más preocupadas por la sequía de largo plazo que se observa en el mercado de IPOs (ofertas públicas iniciales), la cual restringe su capacidad para abandonar determinadas inversiones y les hace más dependientes a la hora de vender las empresas a otras corporaciones de mayor tamaño.
La depresión en el mercado de IPOs data de la crisis posterior al boom tecnológico, la cual tuvo lugar justo después de que las firmas de capital-riesgo habían lanzado los fondos de mayor tamaño hasta el momento. Dichos fondos ahora tienen entre ocho y nueve años, señala Yasuda, y tendrán que abandonar sus inversiones en los próximos dos años. Si no obtienen el éxito deseado, varias firmas de capital riesgo tendrán que cerrar sus puertas.
Por el contrario, los mercados crediticios con poca liquidez perjudican directamente a las firmas de adquisición porque muy pocas inversiones son atractivas sin recurrir a un alto grado de apalancamiento. Las firmas de adquisiciones alcanzaron récords en captación de capital riesgo antes del colapso del pasado verano en el mercado de deuda, y ahora muchas encuentran dificultades para poner el dinero en funcionamiento. Cuanto más tiempo permanezcan los mercados en estado de abatimiento, mayor será la probabilidad de que algunos fondos tengan que devolver el capital a sus socios o bien que empezar a invertir en empresas de pequeño y mediano tamaño, las cuales precisan un mayor grado de supervisión.
En caso de que esto ocurra, el negocio de las adquisiciones podría volverse mucho menos escalable, y las diferencias económicas entre los fondos de adquisición y los fondos de capital riesgo podrían difuminarse.
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Hay mayor riesgo de 'default' de Estados Unidos? by Prophet on September 16th, 2008 NUEVA YORK (Reuters) - Algunos operadores financieros veían el lunes un aumento del riesgo de un incumplimiento de pagos de Estados Unidos, pues consideraban que el alicaído sector financiero perjudica a la solvencia del país después de la quiebra de Lehman Brothers.
¿Cuál es la próxima parada para los capitalistas de riesgo? by Prophet on May 17th, 2007 El sector de capital-riesgo por fin se está recuperando de “la resaca tras la burbuja”, aunque aún está muy lejos del clima de euforia que vivía a finales de los 90.
México cuenta con una nutrida presencia de entidades financieras españolas (BBVA-Bancomer, Santander-Serfin, Caja Madrid…) que han contribuido de manera significativa a la progresiva bancarización del país. No es de extrañar que Criteria, el holding empresarial de La Caixa, haya elegido México para iniciar su desembarco en América y, aún menos, que lo haya hecho a través de uno de los grandes grupos financieros del país, Inbursa, propiedad de Carlos Slim Helú, la segunda mayor fortuna del mundo según el ránking de la revista Forbes.
A finales de mayo, Criteria anunció que tomará un 20% de Inbursa por 1.500 millones de euros, lo que le dará dos puestos en el consejo del grupo mexicano, mientras que La Caixa nombrará a un ejecutivo en el comité de dirección. Así, La Caixa ha encontrado su oportunidad en el país latinoamericano. Con esta adquisición, la caja española intentará replicar el modelo de banca minorista que ha desarrollado en España con el despliegue de un plan estratégico que sitúa el foco no sólo en México, sino también en Latinoamérica y en EEUU.
“Con el colchón de 4.000 millones de euros que tiene La Caixa, México es el principio de un proceso de internacionalización importante que quiere acometer”, dice Manuel Romera, director del sector financiero del Instituto de Empresa (IE), quien cree que este desembarco es un comportamiento “más estratégico que de interés actual. Es un planteamiento equilibrado en riesgos y que México se presenta como un mercado con un potencial grandísimo”. Para Mauro Guillen, director del Lauder Institute de Wharton, México es el país elegido por el atractivo que desprende “su pertenencia a NAFTA (bloque comercial de México, EEUU y Canadá) y la presencia de tantas empresas españolas y catalanas en la zona”, añade Guillén. Para José Ignacio Galán, director de la cátedra iberoamericana en dirección de empresa y Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de la Universidad de Salamanca, además de ser un país que goza de estabilidad macroeconómica, grandes perspectivas de crecimiento, afinidad cultural con las empresas españolas y hacer frontera con EEUU.
Jesús Palau, profesor del departamento de control y dirección de finanzas de la escuela de negocios ESADE, coincide en que los motivos de La Caixa para empezar a conquistar el mercado latinoamericano por México es por su “gran tamaño y por la experiencia que ya tiene el banco español BBVA. Indirectamente, La Caixa entra a competir con su rival español en México”, dice Palau. Además, cree que es un plan básico de internacionalización. “En América Latina hay un negocio muy importante en transferencias de inmigrantes, y tener una buena red en un país como México es como repetir el negocio que se hizo en España hace veinte años”. En su opinión, cree que se está replicando en México el modelo que se siguió en España, “y también quieren ganar tamaño”.
Oficialmente, México se ha convertido en una plataforma para expandirse hacia Estados Unidos, según estima Galán, “aunque esta opción podría ejercerla sin la necesidad de pasar por México”. Lo que ocurrirá a medio plazo “no podemos anticiparlo”, ya que cuando no se tienen los derechos residuales de decisión “no es factible anticipar nada”, añade Galán. “Además, el mundo empresarial, como nos decía el gran economista Joseph Schumpeter, está en constante cambio, máxime en los momentos actuales de revolución tecnológica, globalización y de crisis económica mundial”, continúa el experto de la Universidad de Salamanca.
La estrategia internacional
Los expertos opinan que la operación tiene sentido para ambas entidades. Para La Caixa, porque Inbursa se convertirá en la punta de lanza para la expansión de su negocio minorista en América, de la mano de los socios más sólidos de la zona, y para el grupo local, porque la entrada de La Caixa le permitirá fortalecer su capital e impulsar su crecimiento dentro y fuera de sus fronteras. Además, podrá ampliar su negocio, ahora centrado en seguros, planes de pensiones y banca privada y corporativa, hacia el segmento de particulares, beneficiándose de la experiencia de La Caixa en este terreno. Con la entrada en Inbursa, La Caixa da un nuevo e importante paso en su estrategia internacional (para ese propósito se creó Criteria), que mira fundamentalmente hacia Asia (ya tiene un 9% de The Bank of East Asia de Hong Kong), América y Europa Central. En opinión de Romera, “el éxito que ha alcanzado BBVA en México quizá ha sido el motivo que ha animado a La Caixa a adentrarse en el país latinoamericano. Pero La Caixa parte de una visión muy internacional de su negocio. La verdad es que me sorprende que hayan empezado en México, porque su presidente, Isidro Fainé, siempre le ha interesado mucho Asia”.
Para Galán, La Caixa va a aportar “experiencia y know how, con presencia de dos consejeros y un miembro en el comité ejecutivo, pero los derechos residuales de control siguen siendo de la familia Slim, antes con un 66% y ahora con un 60%. Desde mi punto de vista, quizá el principal beneficiario sea la familia Slim”. Las razones que da Galán son: la primera, “porque le permite incrementar la rentabilidad de su negocio, incluyendo la experiencia y el incentivo de la propiedad y, la segunda, le permite entablar relaciones con un grupo que posee participaciones industriales relevantes de empresas que son competencia de su núcleo duro”. Para La Caixa puede ser interesante porque la familia Slim controla “el 6% del PIB de México, de cara a redefinir su estrategia a largo plazo y adquirir experiencia para entrar directamente en EEUU”, añade Galán. A largo plazo, cree que también podrían llegar a acuerdos estratégicos tendentes a la especialización. “Lo que no cuadra en todo este esquema son las inversiones en Asia (refiriéndose a The Bank of East Asia), ya que carecen de lógica de negocio, de afinidad cultural y sinergias”, continúa Galán.
Una posible vía para ampliar ambos holdings es, en opinión de Galán, “emprender un camino hacia la especialización y establecer sinergias en la estructura de las propiedad futura, lo cual es complejo y siempre estará sujeto a las leyes del mercado y la regulación”. Otra posibilidad que menciona es aprovechar el momento coyuntural de crisis en EEUU para invertir directamente allí. “Ahora es un buen momento de inversión para el sector bancario español, por cuatro razones: dólar barato; sector financiero muy castigado en EEUU por la crisis subprime; una cierta afinidad cultural con las empresas españolas que facilitará la translación de los modelos de negocio y una previsión de cambio de Gobierno que favorecerá la apertura y relanzará la economía”, apuesta Galán.
Y es que México se ha convertido en Eldorado de la banca extranjera en los últimos años de las privatizaciones que se empezaron a gestar entre la década de los ochenta y los noventa. Con un mercado potencial de 110 millones de clientes, el sector financiero está controlado por Bancomer (BBVA), que gestiona un volumen de activos de 53.700 millones de euros; Banamex, propiedad de Citi, con 43.100 millones de euros; y por Santander-Serfin, con 30.200 millones de euros. En este país, que se caracteriza por una enorme brecha entre los muy ricos y los muy pobres, existe un fuerte potencial en banca privada y en banca corporativa de empresas, además del negocio minorista. “Enamora su posición geoestratégica, su democracia, su relación con Estados Unidos, su desarrollo…”, enumera Romera. Actualmente, muchos estadounidenses eligen jubilarse en México, uno de los destinos preferidos junto a Florida (EEUU) por los resorts que existen y por el buen clima del país. Con la alianza con Carlos Slim, La Caixa persigue el objetivo de desarrollar su modelo de banca minorista en México. Este país, a su vez, se perfila como la puerta de entrada de la caja de ahorros al resto de países latinoamericanos. Santander, presidido por Emilio Botín, es también un actor destacado en la zona, donde controla el Banco Real y Banespa en Brasil. “Todas las entidades financieras españolas que están en México, han demostrado un desarrollo y gestión excelente, tanto en mercado, como en clientes y explotación de mercado. De esto tiene que aprender la banca mexicana de la española”, apunta Romera.
Interés añadido
Para los entendidos en la materia, la operación de La Caixa con Slim tiene un interés añadido para su protagonista. Carlos Slim, un hombre muy poderoso en México, es el dueño de Telmex y América Móvil, y por tanto, el más encarnizado rival de Telefónica, con la que ha protagonizado decenas de batallas empresariales a cara de perro. Lo curioso es que La Caixa, que va a fortalecer el imperio de Slim con 1.500 millones y su know how en banca minorista es, con BBVA, el mayor accionista institucional español de Telefónica (tiene un 5% que vale unos 4.500 millones de euros), y poseedor de dos preciadas vocalías, una de las cuales está ocupada desde 1994 por Isidro Fainé que, además de vicepresidente, es el decano del consejo de la operadora. “Slim es uno de los hombres más ricos del mundo. Cualquiera querría hacer negocios con él. No creo que haya nada más detrás”, tranquiliza Romera.
Para Guillén, “contar con un socio local puede ayudar a La Caixa a tomar sus primeros pasos internacionales”. Dice, además, que La Caixa, como las demás entidades financieras españolas, tiene que internacionalizarse. “Se trata de un primer paso del cual aprenderá muchas cosas”, afirma. Para Palau, la conexión entre Slim y La Caixa tiene todo el sentido del mundo: “Carlos Slim conocía muy bien el mercado de banca de inversión y corporativa. Sin embargo, desconocía el tema de la distribución comercial a minoristas. En el caso de La Caixa, sí conoce de antemano el sector de distribución comercial. Ambos, Slim y la caja española, pueden generar sinergias conjuntas muy buenas”, explica el profesor de ESADE. “Así, La Caixa puede aprender cómo hacer buena banca de inversión en México gracias a su colaboración con Carlos Slim”, añade.
Modelos a seguir
De todas formas, América Latina es una zona que rebosa de mercados interesantes para empezar un proceso de internacionalización. “En segundo lugar, yo iría a Brasil, es un mercado donde hay que estar tanto por volumen, como por actividad y por gestión”, dice Romera. También cita otros mercados más localistas, como Venezuela, Ecuador o Perú, “pero son países con un riesgo político muy fuerte, aunque sean mercados vírgenes”. Si tuviera que elegir tres, Romera se decantaría, de primera a tercera posición, por México, Brasil y Chile. Para Guillén, de los tres mercados más grandes, Brasil, México y Argentina, “México es el más sencillo en estos momentos, por su proximidad a EEUU”. Pero aconseja a La Caixa que, en algún momento, se plantee conquistar Brasil, “por su tamaño y crecimiento, aunque es un mercado difícil”, comenta Guillén. Palau también apuesta por Brasil por las mismas razones que citan los demás expertos. Pero, debido a su cercanía, “sería muy interesante una expansión hacia Estados Unidos. Creo que están analizando adquisiciones de bancos americanos, que es lo que están haciendo en realidad todos los bancos españoles que optan por la internacionalización. Supondría poner un pie en todos los mercados que derrochan mucho potencial de crecimiento”, añade Palau. Por su parte, Galán no aconsejaría ninguna otra zona, salvo que “encuentre una oportunidad por alguna razón concreta o se den las circunstancias para ello”. Dice que la zona está bastante controlada y hay entidades con una gran imagen de marca y con un potencial muy fuerte. “La mejor zona para entrar en estos momentos es EEUU. Otros lugares que presentan atractivo a medio y largo plazo para las empresas españolas por razones de afinidad histórico-culturales o geopolíticas son Oriente Medio y África. Rusia también es una zona con un enorme potencial que, aunque presenta un mayor riesgo para las empresas españolas, está sin redefinir en estos momentos”, piensa Galán.
Sobre todo, los expertos recomiendan a La Caixa que se fijen en el buen hacer de otros bancos españoles que han obtenido un resultado exitoso con su proceso de internacionalización. Galán explica que “BBVA tiene una gran presencia en México, consistente desde el punto de vista de negocio. El Santander ha sabido leer muy bien las claves de su política de expansión internacional. Lo ha hecho siempre con una lógica de negocio, de manera disciplinada, en muchas ocasiones en el momento oportuno. Además, es un banco presente en México desde 1954, año que abrió su primera oficina en Ciudad de México. Luego, supo aprovechar los procesos de privatización, así como la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, para hacerse con dos grandes compañías: el Banco Mexicano, en 1997, y el grupo financiero Serfin, en 2000. En 2002, ambas entidades se fusionaron dando lugar a Santander Serfin, que hoy es una de las primeras entidades financieras de México”.
El proceso de internacionalización para La Caixa ya ha comenzado. A corto plazo, señalan los expertos, se desvelará si va a copiar a bancos como BBVA su método de expansión con éxito o, si por el contrario, seguirá un camino propio. También se sabrá cuál será su próximo destino por conquistar: si seguirá alargando sus tentáculos hacia América Latina o, por el contrario, cambia de rumbo y se decanta por dar un nuevo salto hacia Asia, un mercado que tiene todas las papeletas para ser conquistado.
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