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La desaceleración inmobiliaria y la crisis en los mercados financieros por las hipotecas basura han llevado a que el 29% de los inversores españoles con mayor capacidad adquisitiva piense en reducir su inversión en inmuebles.
Así lo refleja un estudio publicado Barclays titulado como “Rompiendo el molde: una cuestión de personalidad”, en el que manifiesta que la desinversión en el sector del ladrillo es una de las armas utilizadas por los inversores para afrontar la crisis crediticia. En este sentido, el informe señala a España y Reino Unido como los países donde más se nota esta situación, debido al mayor impacto de la crisis en sus respectivos mercados inmobiliarios.
A tenor de esta tendencia, el estudio refleja dos formas diferentes de encarar la crisis financiera según el área geográfica en la que se encuentren los inversores. Aquellos procedentes de China, India o Emiratos Árabes están más predispuestos a elevar el riesgo de su cartera de inversión con activos inmobiliarios, mientras que los europeos se perfilan más cautos, ya que apenas una cuarta parte de los inversores encuestados de estos países se plantean aumentar el riesgo en sus inversiones.
Además, en los países desarrollados, más de la mitad de los inversores afirman que piensan aumentar la disposición de dinero en efectivo para contrarrestar la “pobre” evolución de los mercados, una medida que, según los expertos, “no es la más beneficiosa a largo plazo”.
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Aunque al ahorrador español o latinamericano le cuesta todavía mirar fuera de sus fronteras en busca de oportunidades, lo cierto es que la actual globalización de los mercados permite invertir en cualquier bolsa de valores, por muy exótica que pueda parecer. China, India, México, Brasil… Aprovechar el fuerte potencial económico de estas economías está ya al alcance de la mano del pequeño inversor. Para ello, uno de los últimos productos que han comenzado a comercializarse son los denominados fondos ETF. Se trata de fondos de inversión que se pueden comprar y vender en el mercado como si se tratara de una acción. Su coste es mucho más reducido que la inversión directa en las bolsas de China o India que, por otra parte, presentan todavía muchas trabas burocráticas que impiden al ahorrador particular invertir en ellas. Apostar por los fondos ETF es la mejor manera de acercarse a los mercados emergentes con más potencial. No obstante, como todo producto que implica riesgo, conviene conocer bien su funcionamiento.
¿Qué son los ETF?
Los ETF (siglas que responden a la expresión inglesa Exchange-Traded-Funds) pueden traducirse en castellano como Fondos de Inversión Mobiliaria que cotizan en bolsa. No son, por tanto, fondos de inversión tradicionales, sino que se trata de fondos que se negocian en el parqué como las acciones. De hecho, su principal peculiaridad es que se pueden comprar y vender en el día, como si de una acción se tratase. Es decir, el inversor puede invertir con la misma facilidad en la acción de Telefónica o Santander que en un fondo ETF.
De momento la oferta de ETF es limitada y los comercializan pocas entidades. No obstante, como se trata de un producto que cotiza en bolsa, se puede contratar a través de cualquier intermediario financiero español o entidad que preste servicios de inversión (sociedades y agencias de valores, brokers on-line…) El objetivo fundamental de los ETF es replicar a un índice, es decir, reproducir de la forma más aproximada posible la evolución que tiene un determinado indicador bursátil. Por lo tanto, se convierten en la opción más atractiva para invertir en mercados lejanos de difícil acceso para el inversor particular.
Más importante aún para estos tiempos de crisis global, proporcionan una amplia gama de posibilidades al inversor: Comprar commodities -energía, petroleo, oro, etc.- invertir en indices amplios de mercados internacionales de otros paises (EEUU, China, paises europeos) invertir al inverso (a la baja) de un activo. Todas son alternativas posibles de realizar mediante los denominados ETFs (Exchange Traded Funds).
Como con las acciones, el precio de los ETF varía continuamente a lo largo del día, en función de la oferta y la demanda. El inversor los podrá vender cuando desee, durante el período de negociación de la bolsa de valores en la que estén cotizando, dando la orden de venta a su intermediario financiero.
Oferta limitada
En la actualidad, en España se comercializan 20 fondos ETF distintos. De momento, replican índices españoles, europeos, estadounidenses, de mercados emergentes y de renta fija. En concreto, los EFT sobre el Ibex-35 (el principal índice bursátil de la bolsa española) son el fondo BBVA Acción Ibex ETF, el fondo Lyxor ETF Ibex-35, el Santander ETF Ibex-35, el Santander ETF Ibex Mid Caps y el Flame ETF Ibex Small Caps.
Sobre el Euro Stoxx 50 (el principal índice de valores de la zona euro) se comercialican los ETF´s BBVA Acción DJ Euro Stoxx 50 y el Lyxor ETF DJ Euro Stoxx 50. Sobre índices americanos se comercializan los ETF Lyxor Nasdaq y Lyxor Dow Jones.
También se comercializan ETF sobre el índice Latibex (el índice de valores latinoamericanos cotizados en euros). Son el fondo BBVA Acción FTSE Latibex ETF y el BBVA Acción FTSE Latibex Brasil. Además, también existen dos fondos ETF que replican índices de renta fija (son el BBVA AFI Bonos Medio Plazo, en euros y el BBVA-AFI Monetario Euro).
El coste de los ETF
El precio que se paga por adquirir una participación en un fondo ETF depende de la valoración que haga cada gestora. Además, hay que tener en cuenta una serie de gastos asociados. Por ejemplo, todos estos fondos aplican una comisión de gestión que oscila entre el 0,15 y el 0,5%. Son, por tanto, más bajas que las que cobran los fondos tradicionales, que de media rondan el 1,2%. Como se trata de un producto que cotiza en bolsa, el inversor particular también tendrá que hacer frente a la comisión de corretaje que le imponga el intermediario que le venderá su participación en el fondo.
Los ETF más innovadores
La última novedad que ha acogido el mercado español ha sido la puesta en marcha de ETF sobre mercados emergentes, es decir sobre mercados que todavía no pueden considerarse desarrollados, pero que tienen buenas expectativas de rentabilidad. La gestora Lyxor ha lanzado hace sólo unas semanas sus ETF que replican a los principales índices de la bolsa china, india, rusa y de mercados de Europa del Este, como la República Checa o Polonia. Son los fondos Lyxor ETF MSCI India, Lyxor ETF China Enterprise, Lyxor ETF Eastern Europe y Lyxor ETF Russia.
Adrián Juliá, director de productos cotizados de Société Générale CIB en España, asegura que con estos nuevos fondos cotizados sobre índices como el chino, el indio o el ruso, el inversor español podrá beneficiarse del potencial que presentan estos pujantes mercados. “Con estos productos, es tan fácil invertir en el mercado chino o indio como hacerlo en una acción cotizada en la bolsa española”, añade.
Hasta ahora, la única forma que tenía el inversor español de acceder a este tipo de mercados era hacerlo a través de fondos de inversión tradicionales que invierten en acciones de aquellas bolsas. Existe, de hecho, una amplia gama de fondos de inversión chinos y, en menor medida, de indios y rusos. Conviene comentar, por ejemplo, la buena marcha de fondos de inversión en China como el Schroders China Oportunities o el Baring Hong Kong China, que acumulan rentabilidades del 80% este año. La diferencia principal entre los ETF y este tipo de fondos tradicionales es que en los primeros trata de reproducirse el comportamiento de todo un índice bursátil, mientras que en los segundos son los gestores de cada producto los que deciden en qué acciones concretas invertir. Por tanto, también el coste para el inversor particular es mayor si contrata uno de los segundos fondos que si suscribe un ETF.
¿Cuánto se gana con un ETF?
Antes de invertir en un ETF conviene mirar las perspectivas de rentabilidad que presenta el mercado en concreto en el que se desee invertir. Al tratarse de un producto cotizado, nunca se conocerán de antemano las ganancias que puede conseguir un inversor. De hecho, como ocurre con las acciones, los ETF pueden dar ganancias o pérdidas, según sea su evolución. Se trata, por tanto, de un producto de riesgo, no adecuado para los ahorradores más conservadores, que no quieran correr riesgos con su dinero.
En este sentido, los ETF que invierten en mercados emergentes se presentan como una oportunidad de inversión para los inversores más agresivos, ya que las expectativas de crecimiento de estas economías siguen siendo muy positivas. El Producto Interior Bruto (PIB) de China, por ejemplo, creció entre enero y septiembre un 11,5% respecto al mismo periodo del año pasado. Por su parte, la economía india creció un 9,3% en el primer trimestre (abril-junio) del presente año fiscal. Desde la gestora Threadneedle estiman que con la economía estadounidense en recesión debido a la presión de un entorno de créditos muy estricto, la demanda de los mercados emergentes será un soporte fundamental para la economía global. “Se espera que China, India, Hong Kong y Rusia crezcan más del 5% entre este año y el que viene”, añaden.
Últimas Observaciones
De ETFs hay para todos los gustos y para entretenerse. Sin embargo es necesario tener un entrenamiento básico para intervenir con ellos. La información disponible en nuestra web y en Internet es muy amplia. Algunos han sido creados desde hace años y han probado su eficiencia al copiar el desarrollo de los grandes índices del mercado, especialmente de EEUU.
Vienen luego los commodities. Algunos como el GLD compran el subyacente, en este caso el oro, y el costo de la gestión es mucho menor que el de invertir en un fondo de inversión en oro ya que sólo es la diferencia entre el precio del disponible (spot) y el de GLD en las bolsas (a diferencia de tener un gestor analizando una cartera al que hay que pagar).
Pero no todos los ETFs compran el subyacente. El petroleo es un caso: es generado mediante ingeniería financiera con instrumentos derivados, especialmente futuros. O sea que no tenemos exacto conocimiento de cómo son gestionados.
Los ETF inversos o contrarian son creados con ventas en short y venta de futuros, están apalancados mediante esos instrumentos. No es una gestión sencilla ni para el administrador y ni para el que compra el producto. Además hay que tener epecial cuidado: Su volatilidad no es proporcional. Cambia con las variaciones del mercado. No son activos que se puedan manejar pasivamente “compro y espero”, si no que requieren una gestión al menos diaria de la inversión. Dicho esto, aprender a gestionar una inversión en ETFs de este tipo tampoco es dificil, sólo hay que prestar atención y ser un Day Trader responsable. Los miles de inversores diarios alredor del mundo que viven MUY bien comerciando estos instrumentos lo demuestra.
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México cuenta con una nutrida presencia de entidades financieras españolas (BBVA-Bancomer, Santander-Serfin, Caja Madrid…) que han contribuido de manera significativa a la progresiva bancarización del país. No es de extrañar que Criteria, el holding empresarial de La Caixa, haya elegido México para iniciar su desembarco en América y, aún menos, que lo haya hecho a través de uno de los grandes grupos financieros del país, Inbursa, propiedad de Carlos Slim Helú, la segunda mayor fortuna del mundo según el ránking de la revista Forbes.
A finales de mayo, Criteria anunció que tomará un 20% de Inbursa por 1.500 millones de euros, lo que le dará dos puestos en el consejo del grupo mexicano, mientras que La Caixa nombrará a un ejecutivo en el comité de dirección. Así, La Caixa ha encontrado su oportunidad en el país latinoamericano. Con esta adquisición, la caja española intentará replicar el modelo de banca minorista que ha desarrollado en España con el despliegue de un plan estratégico que sitúa el foco no sólo en México, sino también en Latinoamérica y en EEUU.
“Con el colchón de 4.000 millones de euros que tiene La Caixa, México es el principio de un proceso de internacionalización importante que quiere acometer”, dice Manuel Romera, director del sector financiero del Instituto de Empresa (IE), quien cree que este desembarco es un comportamiento “más estratégico que de interés actual. Es un planteamiento equilibrado en riesgos y que México se presenta como un mercado con un potencial grandísimo”. Para Mauro Guillen, director del Lauder Institute de Wharton, México es el país elegido por el atractivo que desprende “su pertenencia a NAFTA (bloque comercial de México, EEUU y Canadá) y la presencia de tantas empresas españolas y catalanas en la zona”, añade Guillén. Para José Ignacio Galán, director de la cátedra iberoamericana en dirección de empresa y Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de la Universidad de Salamanca, además de ser un país que goza de estabilidad macroeconómica, grandes perspectivas de crecimiento, afinidad cultural con las empresas españolas y hacer frontera con EEUU.
Jesús Palau, profesor del departamento de control y dirección de finanzas de la escuela de negocios ESADE, coincide en que los motivos de La Caixa para empezar a conquistar el mercado latinoamericano por México es por su “gran tamaño y por la experiencia que ya tiene el banco español BBVA. Indirectamente, La Caixa entra a competir con su rival español en México”, dice Palau. Además, cree que es un plan básico de internacionalización. “En América Latina hay un negocio muy importante en transferencias de inmigrantes, y tener una buena red en un país como México es como repetir el negocio que se hizo en España hace veinte años”. En su opinión, cree que se está replicando en México el modelo que se siguió en España, “y también quieren ganar tamaño”.
Oficialmente, México se ha convertido en una plataforma para expandirse hacia Estados Unidos, según estima Galán, “aunque esta opción podría ejercerla sin la necesidad de pasar por México”. Lo que ocurrirá a medio plazo “no podemos anticiparlo”, ya que cuando no se tienen los derechos residuales de decisión “no es factible anticipar nada”, añade Galán. “Además, el mundo empresarial, como nos decía el gran economista Joseph Schumpeter, está en constante cambio, máxime en los momentos actuales de revolución tecnológica, globalización y de crisis económica mundial”, continúa el experto de la Universidad de Salamanca.
La estrategia internacional
Los expertos opinan que la operación tiene sentido para ambas entidades. Para La Caixa, porque Inbursa se convertirá en la punta de lanza para la expansión de su negocio minorista en América, de la mano de los socios más sólidos de la zona, y para el grupo local, porque la entrada de La Caixa le permitirá fortalecer su capital e impulsar su crecimiento dentro y fuera de sus fronteras. Además, podrá ampliar su negocio, ahora centrado en seguros, planes de pensiones y banca privada y corporativa, hacia el segmento de particulares, beneficiándose de la experiencia de La Caixa en este terreno. Con la entrada en Inbursa, La Caixa da un nuevo e importante paso en su estrategia internacional (para ese propósito se creó Criteria), que mira fundamentalmente hacia Asia (ya tiene un 9% de The Bank of East Asia de Hong Kong), América y Europa Central. En opinión de Romera, “el éxito que ha alcanzado BBVA en México quizá ha sido el motivo que ha animado a La Caixa a adentrarse en el país latinoamericano. Pero La Caixa parte de una visión muy internacional de su negocio. La verdad es que me sorprende que hayan empezado en México, porque su presidente, Isidro Fainé, siempre le ha interesado mucho Asia”.
Para Galán, La Caixa va a aportar “experiencia y know how, con presencia de dos consejeros y un miembro en el comité ejecutivo, pero los derechos residuales de control siguen siendo de la familia Slim, antes con un 66% y ahora con un 60%. Desde mi punto de vista, quizá el principal beneficiario sea la familia Slim”. Las razones que da Galán son: la primera, “porque le permite incrementar la rentabilidad de su negocio, incluyendo la experiencia y el incentivo de la propiedad y, la segunda, le permite entablar relaciones con un grupo que posee participaciones industriales relevantes de empresas que son competencia de su núcleo duro”. Para La Caixa puede ser interesante porque la familia Slim controla “el 6% del PIB de México, de cara a redefinir su estrategia a largo plazo y adquirir experiencia para entrar directamente en EEUU”, añade Galán. A largo plazo, cree que también podrían llegar a acuerdos estratégicos tendentes a la especialización. “Lo que no cuadra en todo este esquema son las inversiones en Asia (refiriéndose a The Bank of East Asia), ya que carecen de lógica de negocio, de afinidad cultural y sinergias”, continúa Galán.
Una posible vía para ampliar ambos holdings es, en opinión de Galán, “emprender un camino hacia la especialización y establecer sinergias en la estructura de las propiedad futura, lo cual es complejo y siempre estará sujeto a las leyes del mercado y la regulación”. Otra posibilidad que menciona es aprovechar el momento coyuntural de crisis en EEUU para invertir directamente allí. “Ahora es un buen momento de inversión para el sector bancario español, por cuatro razones: dólar barato; sector financiero muy castigado en EEUU por la crisis subprime; una cierta afinidad cultural con las empresas españolas que facilitará la translación de los modelos de negocio y una previsión de cambio de Gobierno que favorecerá la apertura y relanzará la economía”, apuesta Galán.
Y es que México se ha convertido en Eldorado de la banca extranjera en los últimos años de las privatizaciones que se empezaron a gestar entre la década de los ochenta y los noventa. Con un mercado potencial de 110 millones de clientes, el sector financiero está controlado por Bancomer (BBVA), que gestiona un volumen de activos de 53.700 millones de euros; Banamex, propiedad de Citi, con 43.100 millones de euros; y por Santander-Serfin, con 30.200 millones de euros. En este país, que se caracteriza por una enorme brecha entre los muy ricos y los muy pobres, existe un fuerte potencial en banca privada y en banca corporativa de empresas, además del negocio minorista. “Enamora su posición geoestratégica, su democracia, su relación con Estados Unidos, su desarrollo…”, enumera Romera. Actualmente, muchos estadounidenses eligen jubilarse en México, uno de los destinos preferidos junto a Florida (EEUU) por los resorts que existen y por el buen clima del país. Con la alianza con Carlos Slim, La Caixa persigue el objetivo de desarrollar su modelo de banca minorista en México. Este país, a su vez, se perfila como la puerta de entrada de la caja de ahorros al resto de países latinoamericanos. Santander, presidido por Emilio Botín, es también un actor destacado en la zona, donde controla el Banco Real y Banespa en Brasil. “Todas las entidades financieras españolas que están en México, han demostrado un desarrollo y gestión excelente, tanto en mercado, como en clientes y explotación de mercado. De esto tiene que aprender la banca mexicana de la española”, apunta Romera.
Interés añadido
Para los entendidos en la materia, la operación de La Caixa con Slim tiene un interés añadido para su protagonista. Carlos Slim, un hombre muy poderoso en México, es el dueño de Telmex y América Móvil, y por tanto, el más encarnizado rival de Telefónica, con la que ha protagonizado decenas de batallas empresariales a cara de perro. Lo curioso es que La Caixa, que va a fortalecer el imperio de Slim con 1.500 millones y su know how en banca minorista es, con BBVA, el mayor accionista institucional español de Telefónica (tiene un 5% que vale unos 4.500 millones de euros), y poseedor de dos preciadas vocalías, una de las cuales está ocupada desde 1994 por Isidro Fainé que, además de vicepresidente, es el decano del consejo de la operadora. “Slim es uno de los hombres más ricos del mundo. Cualquiera querría hacer negocios con él. No creo que haya nada más detrás”, tranquiliza Romera.
Para Guillén, “contar con un socio local puede ayudar a La Caixa a tomar sus primeros pasos internacionales”. Dice, además, que La Caixa, como las demás entidades financieras españolas, tiene que internacionalizarse. “Se trata de un primer paso del cual aprenderá muchas cosas”, afirma. Para Palau, la conexión entre Slim y La Caixa tiene todo el sentido del mundo: “Carlos Slim conocía muy bien el mercado de banca de inversión y corporativa. Sin embargo, desconocía el tema de la distribución comercial a minoristas. En el caso de La Caixa, sí conoce de antemano el sector de distribución comercial. Ambos, Slim y la caja española, pueden generar sinergias conjuntas muy buenas”, explica el profesor de ESADE. “Así, La Caixa puede aprender cómo hacer buena banca de inversión en México gracias a su colaboración con Carlos Slim”, añade.
Modelos a seguir
De todas formas, América Latina es una zona que rebosa de mercados interesantes para empezar un proceso de internacionalización. “En segundo lugar, yo iría a Brasil, es un mercado donde hay que estar tanto por volumen, como por actividad y por gestión”, dice Romera. También cita otros mercados más localistas, como Venezuela, Ecuador o Perú, “pero son países con un riesgo político muy fuerte, aunque sean mercados vírgenes”. Si tuviera que elegir tres, Romera se decantaría, de primera a tercera posición, por México, Brasil y Chile. Para Guillén, de los tres mercados más grandes, Brasil, México y Argentina, “México es el más sencillo en estos momentos, por su proximidad a EEUU”. Pero aconseja a La Caixa que, en algún momento, se plantee conquistar Brasil, “por su tamaño y crecimiento, aunque es un mercado difícil”, comenta Guillén. Palau también apuesta por Brasil por las mismas razones que citan los demás expertos. Pero, debido a su cercanía, “sería muy interesante una expansión hacia Estados Unidos. Creo que están analizando adquisiciones de bancos americanos, que es lo que están haciendo en realidad todos los bancos españoles que optan por la internacionalización. Supondría poner un pie en todos los mercados que derrochan mucho potencial de crecimiento”, añade Palau. Por su parte, Galán no aconsejaría ninguna otra zona, salvo que “encuentre una oportunidad por alguna razón concreta o se den las circunstancias para ello”. Dice que la zona está bastante controlada y hay entidades con una gran imagen de marca y con un potencial muy fuerte. “La mejor zona para entrar en estos momentos es EEUU. Otros lugares que presentan atractivo a medio y largo plazo para las empresas españolas por razones de afinidad histórico-culturales o geopolíticas son Oriente Medio y África. Rusia también es una zona con un enorme potencial que, aunque presenta un mayor riesgo para las empresas españolas, está sin redefinir en estos momentos”, piensa Galán.
Sobre todo, los expertos recomiendan a La Caixa que se fijen en el buen hacer de otros bancos españoles que han obtenido un resultado exitoso con su proceso de internacionalización. Galán explica que “BBVA tiene una gran presencia en México, consistente desde el punto de vista de negocio. El Santander ha sabido leer muy bien las claves de su política de expansión internacional. Lo ha hecho siempre con una lógica de negocio, de manera disciplinada, en muchas ocasiones en el momento oportuno. Además, es un banco presente en México desde 1954, año que abrió su primera oficina en Ciudad de México. Luego, supo aprovechar los procesos de privatización, así como la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, para hacerse con dos grandes compañías: el Banco Mexicano, en 1997, y el grupo financiero Serfin, en 2000. En 2002, ambas entidades se fusionaron dando lugar a Santander Serfin, que hoy es una de las primeras entidades financieras de México”.
El proceso de internacionalización para La Caixa ya ha comenzado. A corto plazo, señalan los expertos, se desvelará si va a copiar a bancos como BBVA su método de expansión con éxito o, si por el contrario, seguirá un camino propio. También se sabrá cuál será su próximo destino por conquistar: si seguirá alargando sus tentáculos hacia América Latina o, por el contrario, cambia de rumbo y se decanta por dar un nuevo salto hacia Asia, un mercado que tiene todas las papeletas para ser conquistado.
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En un acuerdo que podría unir a dos de las mayores compañías informáticas del mundo, Hewlett-Packard Co. estaba anoche a punto de adquirir a Electronic Data Systems Corp. por entre US$ 12.000 millones y US$ 13.000 millones, según fuentes cercanas. La operación permitiría a H-P competir más de cerca con International Business Machines Corp.
El anuncio oficial de la operación podría producirse tan pronto como hoy, dijeron las fuentes, aunque podría verse retrasado por negociaciones de última hora.
El acuerdo convertiría a H-P en el segundo mayor proveedor mundial de servicios informáticos, detrás de IBM. Los 140.000 empleados de EDS se encargan de gestionar servidores, mantener unidades de asistencia al cliente y procesar datos para distintos fines, desde compañías de tarjetas de crédito a líneas aéreas.
La fusión representaría una complicada pirueta estratégica para el presidente ejecutivo de H-P, Mark Hurd, debido al gran desafío que supondría unir las culturas y plantillas de ambas compañías. H-P ya es en sí un enorme conglomerado que es el mayor fabricante del mundo de computadoras personales. Su capitalización de mercado alcanza los US$ 115.000 millones.
Su adquisición de EDS muestra cómo está madurando en general la industria tecnológica, haciendo que para las compañías sea más difícil crecer que antes. Esto podría desencadenar una ola de fusiones en el sector en los próximos años, a medida que las compañías aprovechan sus bajos niveles de deuda para salir de compras.
Para H-P, EDS representa una oportunidad para recortar costos fijos, además de vender más servidores y estaciones de trabajo a los clientes de consultoría de EDS. Este ha sido a grandes rasgos el modelo de IBM, que se identifica claramente como el blanco competitivo detrás de esta potencial adquisición. El año pasado, IBM controlaba el 7,2% del mercado de servicios informáticos. EDS ocupaba un distante segundo puesto, con 3%. A su vez, H-P tenía el quinto puesto, con una participación de 2,3% Juntas, H-P y EDS calificarían en el segundo puesto.
Cada vez más, las empresas están ampliando sus departamentos de tecnologías de la información y asumiendo funciones más complejas, como la contabilidad y la gestión de la cadena de suministro. Eso no significa, en todo caso, que una combinación entre H-P y EDS se quedará con todo ese trabajo. Las compañías han empezado a enviar sus tareas a rivales extranjeras en India. La participación de mercado de los tres mayores proveedores de estos servicios se ha visto reducida del 67% al 33% en los últimos años, según Sanford C. Bernstein & Co. Como resultado, EDS ha tenido problemas para crecer como una compañía independiente. Sus acciones han crecido sólo 7% en los últimos cinco años.
“A mi parecer, H-P en cierta forma tiene envidia de IBM”, dice Rod Bourgeois, analista de Sanford C. Bernstein & Co., agregando que el acuerdo tiene sentido para EDS debido a que la compañía aún necesita varias fases de reestructuración en los próximos años para reducir costos.
El ejecutivo de tecnología de ING Groep, Minaz Sarangi, cuya firma gasta cientos de millones de dólares al año en productos H-P apoya el acuerdo. Sarangi dice que la adquisición de EDS le daría a H-P la capacidad de vender desarrollo de software y otros servicios a sus clientes actuales y servicios de infraestructura a los clientes de EDS. “Es un gran paso para ellos”, dice Sarangi. “Ahora serán un mejor competidor para IBM.”
Compras pequeñas
En 2000, la entonces presidenta ejecutiva, Carly Fiorina, hizo una oferta por el negocio de consultoría de PricewaterhouseCoopers en un acuerdo valorado entre US$ 17.000 y US$ 18.000 millones. H-P finalmente se retiró del acuerdo e IBM compró la unidad dos años después por sólo US$ 3500 millones.
Desde entonces, H-P ha intentado hacer crecer su negocio de servicios con adquisiciones pequeñas, como la de la compañía de servicios de software Mercury Interactive Corp. por US$ 4500 millones en 2006. Incluso con esa operación, H-P seguía siendo un actor de reparto en un negocio dominado por IBM, Computer Sciences Corp. y EDS.
El acuerdo es también el mayor en lo que va de la gestión de Hurd, el presidente ejecutivo de H-P. Desde que tomó las riendas de la compañía en 2005, Hurd se ha concentrado en recortar gastos y darle un vuelco a la división de computadoras personales, que estaba en apuros.
La situación ha sido menos alegre en EDS. Su fundador, H. Ross Perot, que ayudó a inventar la tercerización de las tecnologías de la información en 1962, vendió la empresa a General Motors en 1984, que la escindió en 1996. En 1999, después de que IBM y otros competidores comenzaron a superar a EDS, la empresa trajo a un nuevo presidente ejecutivo, Richard Brown, quien logró levantarla. Sin embargo, pérdidas de US$ 1000 millones en 2002 y 2003 propiciaron su salida y la llegada de Michael Jordan, un ejecutivo proveniente de Westinghouse Electric, quien tenía un estilo más relajado que su predecesor.
La estrategia de recorte de costos tuvo resultado y en 2006 EDS volvió a la rentabilidad. El año pasado, EDS anunció que Jordan entregaría su cargo al director financiero, Ron Rittenmeyer, como parte de un plan de sucesión.
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La mayor parte de las economías de mercado no deberán desligarse de la economía americana. Por lo menos, ésa fue la primera premisa sacada tras la breve y acentuada subida de las acciones de los mercados emergentes el otoño pasado. Desde que la economía americana y el mercado de acciones comenzaron a perder fuerza a finales de 2007, el mismo escenario se repitió en los mercados emergentes. Algunos países en desarrollo podrán generar ganancias de inversiones a corto plazo debido a factores económicos específicos. Pero, ¿son esos aumentos sostenibles? Ignatius Chithelen, socio gerente de Banyan Tree Capital Management, empresa de inversiones de Nueva York, cree que, como la mayor parte de las ganancias procedentes de los mercados de valores emergentes ya se han dejado atrás, tal vez ha llegado la hora de vender.
Desde el verano de 2007 han surgido diversas señales de especulación excesiva en los principales mercados emergentes. Así, las acciones en Shanghái y Shenzhen, negociadas con premiums de más del 100% en relación a los precios con los que esas mismas acciones son negociadas en la bolsa de valores de Hong Kong; historias de campesinos chinos que empeñan sus casas para comprar acciones; lanzamientos frenéticos de OPVs [ofertas pública de venta de acciones] de empresas indias sin ingresos ni beneficios; inmuebles residenciales y comerciales en grandes centros financieros de los mercados emergentes cotizados a precios que superan los de Nueva York.
Pero, cuando la Reserva Federal empezó a bajar los tipos a finales de agosto en un intento de hacer frente a la situación creada por las hipotecas basura, algunos analistas de inversiones y especuladores identificaron a los mercados de valores emergentes — y a los commodities — como los mayores beneficiarios de la acción de la Fed. Según los mismos analistas, la desaceleración de la economía americana tendría poco impacto sobre los países emergentes. La razón era que el comercio entre esos países en rápida expansión era de tamaño considerable, el consumo interno era grande y creciente y, sobre todo, se habían beneficiado del crecimiento mundial de la demanda de commodities. Además, a diferencia de lo que ocurrió en la última serie de crisis observadas en los mercados emergentes durante los años 90, esas economías estaban ahora en buenas condiciones financieras. Juntas, contaban con superávits en cuenta corriente de más de 600.000 millones de dólares al año, con reservas totales en divisas extranjeras de más de 2,7 billones de dólares. Los especuladores, por su parte, no perdieron tiempo ante el convencimiento de que la liquidez generada por los cortes en las tasas de intereses efectuadas por la Fed crearía otra burbuja, esta vez en los mercados emergentes y en los commodities.
Pasadas sólo siete semanas del recorte en los tipos de interés hecho por la Fed, instituciones y ciudadanos americanos destinaron unos 24.000 millones de dólares a comprar acciones en los mercados emergentes. Ese montante superó en mil millones al montante correspondiente a todo 2006, haciendo que los mercados emergentes se revalorizaran rápidamente. El Fondo de Índices de Mercados Emergentes iShares MSCI (EEM), un fondo negociado en la bolsa de valores de Nueva York [conocido también por la sigla ETF, de exchanged traded fund], típico representante del Índice de Mercados Emergentes MSCI, subió cerca de un 50% en menos de dos meses. Desde finales de octubre, con el debilitamiento de la economía y del mercado de valores americano, lo mismo ha sucedido en los mercados emergentes — el EEM cayó cerca de un 20%.
La buena suerte de Buffet
En los cinco años anteriores a diciembre de 2007, el Índice de Mercados Emergentes MSCI subió un 383%, casi cinco veces la ganancia del 83% obtenido por el Índice S&P 500. Inversores astutos, ya en 2002 y 2003 percibieron que el crecimiento de la subcontratación de los puestos de trabajo de EEUU y de Europa en países emergentes, o el aumento de la demanda por commodities diversos, habían proporcionado ganancias sustanciales por medio de la compraventa de acciones, fondos o fondos cotizados (ETFs) que habían expuesto al país o la industria a tales cambios. Un ejemplo bastante comentado fue el beneficio obtenido por Warren Buffet, de 3.500 millones de dólares, con la venta de las acciones de PetroChina, en 2007 — una ganancia de más del 500% en cuatro años. Por lo tanto, en retrospectiva, la mayor parte, si no todas las grandes ganancias obtenidas con inversiones en mercados emergentes, pueden ser cosa del pasado.
Al mismo tiempo, los pilares económicos que posibilitan el crecimiento de esos países pueden perder fuerza. Aunque las economías domésticas de los principales mercados emergentes sean grandes, la demanda americana todavía es un factor dominante. Se estima que los consumidores americanos hayan gastado cerca de 9,5 billones de dólares el año pasado, más del doble que los gastos de los consumidores de todos los países emergentes juntos. En los dos países emergentes de mayor población, el gasto del consumidor fue de cerca de un billón de dólares en China y de 600.000 millones en India. Por lo tanto, la desaceleración del gasto del consumidor americano, que puede ser larga y acentuada, podrá perjudicar la demanda generalizada de productos y servicios procedentes de los mercados emergentes, aunque se parta de la presuposición de que su consumo interno continúe creciendo.
Una consecuencia del descenso de la demanda americana de productos procedentes de las economías emergentes será la caída de las exportaciones. Cerca de un 20% de las exportaciones de China, India y Brasil van a EEUU. Ese número, probablemente subestima el tamaño real de las exportaciones hacia EEUU por parte de países como China e India debido a que algunos ítems exportados, como en el caso de ciertos productos exportados por China a Japón, consisten en insumos que son, a continuación, exportados a EEUU.
Inflación al alza
Además del impacto causado por la desaceleración de la economía americana, algunos mercados emergentes tienen problemas domésticos. Una cuestión que preocupa mucho a corto plazo es el aumento de la inflación, que ya paralizó la economía y el mercado de valores vietnamita y comienza a afectar a China y a otros países.
“Creo que la situación financiera de India es más frágil de lo que pueda parecer”, dice Chithelen. El país tiene reservas en divisas extranjeras, descontada la deuda externa, de cerca de cien mil millones de dólares. Las importaciones de petróleo crudo son responsables de un 85% de los 2.600 millones de barriles diarios consumidos. Además, la relación entre el déficit presupuestario y el PIB fue del 8% en 2007, siendo la relación entre la deuda pública total y el PIB del 73%. China se encuentra bien posicionada con un total de reservas líquidas de 1,2 billones de dólares. Los chinos, por su parte, importan cerca de un 50% de los siete millones de barriles diarios de petróleo crudo que consumen, y también dependen de importaciones substanciales de minerales y alimentos.
Los cuellos de botella en las infraestructuras — escasez de energía, puertos congestionados, carreteras y red ferroviaria inadecuados — son numerosos en mercados emergentes como los de India, Brasil y Sudáfrica. Al mismo tiempo, esos países no disponen de los fondos necesarios para hacer frente a esos problemas. Además, el creciente abismo entre ricos y pobres puede culminar con problemas sociales e insurrecciones políticas, cuya irrupción podría desencadenar la rápida salida del dinero americano de la región.
Durante el boom de los mercados emergentes de los años 1990, un flujo de capital procedente de EEUU, Europa occidental y Japón llegó a los países emergentes justo antes del momento de que esos mercados alcanzaran su nivel máximo y poco antes de que muchos de ellos se desmoronasen debido a factores externos o internos. Así, los activos de fondos mutuos de mercados emergentes en EEUU se dispararon, pasando de 150 millones de dólares, en 1990, a 27.000 millones en 1996. Un volumen significativo de capital había sido canalizado hacia esos fondos poco antes del colapso de los mercados emergentes que siguió a la crisis financiera de Asia, en 1997, y a la crisis rusa, en 1998.
Un patrón similar de flujo de capital parece evidente en el ciclo actual. Cerca de 1.700 fondos de acciones de mercados emergentes atrajeron más de 150.000 millones de activos en EEUU. Sólo en 2007, el flujo de capital en esos fondos fue de cerca de 41.000 millones de dólares, un 80% más que el año anterior. Una vez más, la mayor parte de los fondos llegaron tarde, buscando el mismo desempeño observado anteriormente. Solo el EEM cuenta hoy en día con cerca de 26.000 millones de dólares en activos, 10.000 millones más que hace un año, siendo éste el tercer mayor fondo cotizado de EEUU.
Sumados a los flujos de los fondos de Europa occidental y de Japón que, por norma, mimetizan los altibajos de la economía americana, el total de fondos de países desarrollados en mercados de valores emergentes puede estar por encima de los 200.000 millones de dólares. El float [acciones negociables] de los mercados de valores de Brasil, Rusia, India y China — los Brics — es de, a lo sumo, 1.200 millones de dólares, y lo de los mercados emergentes como uno todo, cerca de 1.500 millones. Por lo tanto, los flujos de fondos de los países desarrollados representan cerca de un sexto del valor negociable total de los mercados de valores emergentes. No es de extrañar, por tanto, que esas inversiones hayan tenido un impacto significativo sobre los precios en esos mercados.
Flujos de entrada y salida
Pero el flujo de entrada de capital americano en los fondos puede transformarse rápidamente en flujos de salida debido a las pérdidas incurridas en las inversiones hechas, indicios de problemas y falta de confianza, contribuyendo aún más al agravamiento de las caídas observadas en los mercados emergentes. Fue lo que ocurrió a finales de los años 90 y ya está ocurriendo este año. Como los mercados de valores de los países emergentes seguían en declive después de la caída registrada en octubre de 2007, en sólo una semana — la tercera semana de enero de 2008 — las salidas de capital americano de los mercados emergentes totalizó 11.000 millones de dólares, un cuarto del total de los flujos de entrada de EEUU registrados durante todo el año pasado.
“No quiero transmitir una imagen absolutamente sombría de la situación”, dice Chithelen. A corto plazo, algunos mercados emergentes se beneficiarán de la demanda creciente y de la subida de los precios del petróleo crudo, cereales y otros commodities. Rusia está en buena situación, ya que exporta seis millones de barriles de petróleo crudo al día, además de otros minerales. Aparte de eso, el país tiene cerca de 300.000 millones de dólares en reservas extranjeras líquidas y una buena situación financiera interna. Pero el control de los recursos por una oligarquía de accionistas poco amable y ligada al régimen de partido único del presidente Putin, no ofrece buenas perspectivas. Brasil también está bien financieramente, gracias a sus exportaciones agrícolas y de minerales y a sus reservas de petróleo crudo. Los mercados de los Brics se han desligado, de hecho, los unos de los otros. Desde octubre, aunque los mercados de valores de China y de India hayan continuado cayéndose, los de Rusia y Brasil consiguieron recuperarse de la caída inicial.
En el futuro, pasada la euforia actual y con el fin de los flujos de capital en los fondos, en el momento en que la economía y los precios de las acciones se hagan nuevamente atractivas, las oportunidades de obtener ganancias relativamente substanciales surgirán nuevamente en los mercados emergentes. Además de eso, la identificación precoz de los beneficiarios de los principales cambios ocurridos en la demanda de la oferta de largo plazo producirá grandes vencedores, tales como las empresas de TI indias, cuyas acciones se revalorizaron muchas veces desde principios de los años 90. Antes de que esa historia se repita, “creo que la gravedad volverá a poner los pies en el suelo a la revalorización observada en los mercados de valores emergentes”, concluye Chithelen.
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