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El Euribor ha marcado hoy el 5,505%, el mayor nivel de sus casi diez años de historia que, de mantenerse durante el mes de octubre, produciría en las hipotecas suscritas hace un año subidas de más de 900 euros al año.
En octubre de 2007 el Euribor se situaba en el 4,607%, con lo que la cuota de una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años pasaría de alrededor de 845 euros a más de 920, casi 80 euros más al mes.
El Euribor es el tipo de interés al que las entidades financieras se prestan dinero en el mercado interbancario del euro y es el indicador más utilizado, aunque no el único, para el cálculo de hipotecas.
En principio, su trayectoria está ligada a la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), y suele subir cuando éste tiene previsto subir los tipos de interés.
Sin embargo, en los últimos meses el indicador ha incrementado en exceso el diferencial sobre los tipos de interés en la Eurozona, reflejando en mayor medida las tensiones que imperan en el mercado interbancario.
Así, el Euribor cerró ayer septiembre en el 5,384%, su segundo máximo histórico mensual tras el marcado en julio, del 5,393%, lo que supone una diferencia de más de un punto porcentual por encima del tipo de interés en la Eurozona, que es del 4,25%.
En condiciones normales el Euribor no debería superar al tipo de interés en la Eurozona por más del 0,30 o el 0,50%.
Según la mayoría de los analistas consultados por EFE, si mañana el BCE decidiera aplicar una rebaja de la tasa de interés en la Eurozona, posibilidad que los analistas consideran “improbable pero posible”, el Euribor debería empezar a relajarse.
No obstante, el elemento fundamental lo constituye ahora el precio del dinero en el mercado interbancario, al alza dada la extrema desconfianza que reina entre entidades.
Los bancos apenas consiguen liquidez en el mercado de dinero y prefieren acudir al BCE aunque sea a un tipo de interés más bajo pero más seguro del que conseguirían en el mercado.
Por todo ello, lo cierto es que los analistas no se atreven a adelantar un pronóstico para lo que queda de año.
Ignacio Cantos, de Atlas Capital, aventura que el Euribor podría estabilizarse “si el BCE bajara los tipos” y si se “normalizara” el mercado interbancario.
Otros, como Julián Benavente, de Capital Market, son más cautos.
El BCE, dice, está poniendo toda la carne en el asador, y ya se debería ver el efecto de las inyecciones de dinero de los últimas semanas, aunque lo cierto es que impera una desconfianza absoluta entre bancos.
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A pesar de que el Congreso estadounidense ha alcanzado un principio de acuerdo sobre el plan de rescate económico, las dudas de los inversores sobre si la medida bastará para restaurar la confianza en el mercado se imponen antes de la apertura. La posibilidad de una nueva oleada de bancos intervenidos aumenta los temores del parqué neoyorquino, que tampoco encuentra consuelo en el descenso del precio del petróleo. Toda la atención se dirige ahora hacia Wachovia, tras conocerse que Citigroup se quedará con sus operaciones bancarias.
La desconfianza del mercado sitúa hoy al Dow Jones en los 10.978 puntos, con recortes del 1,52%, mientras que el S&P 500 cede un 1,63% hasta los 1.194 enteros. Por su parte, el tecnológico Nasdaq 100 cede un 1,79% hasta los 1.644 puntos.
Las referencias macroeconómicas quedan hoy en un segundo plano, ante la incertidumbre de los inversores por el plan de rescate económico en EEUU. El Congreso del país ha alcanzado un principio de acuerdo, pero las dudas sobre la eficiencia de los 700.000 millones de dólares, unido al temor por una nueva oleada de bancos intervenidos, imprime el pesimismo en el parqué neoyorquino. Tanto el presidente de EEUU, George W. Bush como el de la Reserva Federal, Ben Bernanke, intentan animar al mercado con declaraciones antes de la apertura, apuntando a que el plan de rescate ayudará a restaurar el flujo de crédito en la economía.
A pesar de que el plan centra la atención de la jornada, los inversores también deberán lidiar con las cifras de ingresos personales, que subieron un 0,5% en agosto aunque el gasto de consumo no aumentó frente al mes anterior, según indicó el Departamento de Comercio. Los datos son mixtos, ya que el consenso de analistas consultado por Bloomberg auguraba una subida del 0,2% para los ingresos y una subida del 0,2% para los gastos. Por otro lado, el PCE, índice de inflación favorito de la Fed, creció al 4,5% interanual mientras que la tasa subyacente lo hizo al 2,6%. El mercado esperaba una subida del 4,5% y del 2,4%, respectivamente.
La oleada de rescates bancarios en Europa reactiva las compras de bonos públicos, lo que está provocando fuertes recortes en el euro y en la libra. Esta situación contribuye a reforzar las caídas del petróleo, que pierde más de 4 dólares, situando al barril tipo West Texas en los 102 dólares.
Wachovia sigue acaparando todas las miradas en la jornada de hoy. Los rumores en el mercado sobre que si el sexto mayor banco de EEUU será vendido in extremis, comienzan a encontrar luz. El diario The Wall Street Journal apuntaba hoy hacia la firma Wells Fargo como posible comprador de la compañía. Sin embargo, se acaba de conocer que Citigroup se hará con el negocio bancario de la compañía, y absorberá 42.000 millones de pérdidas de la entidad, que antes de la apertura continúa su desplome con retrocesos del 91,50% en su cotización hasta los 0,83 dólares.
Citigroup, que cede un 6,71% en la preapertura, también se hará con una cartera de créditos de 312.000 millones de dólares. A partir de ahí, será la propia Federal Deposit Insurance la que asuma las pérdidas. Además, Citi ha garantizado a la FIDC un paquete de 12.000 millones de dólares en acciones preferentes y warrants como compensación para que la agencia asuma el riesgo, según el comunicado remitido por la entidad.
El desplome que están sufriendo hoy los bancos europeos, con el rescate de tres nuevas víctimas de la crisis, Bradford & Bingley, Fortis e Hypo Real State, tampoco ayudan a la recuperación del sector en Nueva York, y entidades como Merrill Lynch o JP Morgan pierden un 4,97% y un 5,16% respectivamente a pocos minutos del toque de campana.
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TELEFÓNICA mantiene el Ibex con pérdidas by Marcel Manresa on October 30th, 2007 Después de muchas sesiones en las que el valor no ha hecho más que apreciarse, en la jornada de hoy los inversores están optando por recoger beneficios y TELEFÓNICA está cediendo más del 1,6% lo que hace que el Ibex esté en estos momentos cediendo un 0,2%.
El Banco Central Europeo (BCE) decidió subir los tipos básicos de interés en la zona del euro, en 25 puntos básicos, hasta el 4,25 por ciento para tratar de contener el encarecimiento de precios en la zona euro, su principal cometido, ya que la inflación en tasa interanual en junio habría llegado al 4 por ciento. La subida de tasas, decisión tomada por unanimidad del consejo, será efectiva a partir del próximo 9 de julio.
El presidente de la entidad, Jean-Claude Trichet, hizo hincapié en que el banco emisor actuará para garantizar la estabilidad de los precios cuando sea necesario pero los analistas deducen de sus palabras que no habrá más subidas en los próximos meses.
La institución europea también aumentó la facilidad marginal de crédito, por la que presta dinero a las entidades, hasta el 5,25 por ciento, así como la facilidad de depósito, por la que remunera el dinero, al 3,25 por ciento.
El BCE incrementa las tasas en un contexto de tensiones en el mercado de dinero, fuerte encarecimiento del petróleo y los alimentos y ralentización económica. Los tipos de interés de la zona euro se sitúan ahora en el nivel más alto desde hace casi siete años.
Los mercados financieros habían descontado que el BCE iba a incrementar las tasas ya que desde hace un mes su presidente, Jean-Claude Trichet, y otros miembros del consejo de gobierno se habían manifestado en esa dirección al expresar su intención de controlar la inflación.
Mensaje a Zapatero
El presidente del BCE enfatizó hoy que la entidad es independiente y que su política monetaria está dirigida a todos los países de la zona del euro y a 320 millones de habitantes, en relación con los comentarios del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien pidió a Trichet cautela y responsabilidad.
Trichet añadió que la subida del precio del dinero de hoy obedece a la existencia de presiones inflacionistas a medio plazo y que estos 320 millones de habitantes “piden a la entidad que proporcione estabilidad de precios a medio plazo”.
Los analistas no esperan más subidas
Las declaraciones de Trichet hacen pensar a los expertos que el BCE deja la puerta abierta a todas las opciones pero que no va subir los tipos en los próximos meses, lo que llevó al euro a perder casi dos centavos de dólar.
La analista de JP Morgan Silvia Pepino dijo que de las palabras de Trichet, que dijo que no tiene “inclinación” sobre los próximos movimientos de los tipos, se desprende que el BCE, “probablemente, no volverá a subir los tipos de interés en lo que queda de año y que la entidad considera que el aumento de hoy será suficiente”.
Sin embargo, el analista del banco alemán Commerzbank Christoph Balz consideró que “en cuanto a la futura política monetaria, el BCE se deja abiertas todas las opciones y en un contexto de riesgos inflacionistas crecientes consideramos muy probable un aumento de 25 puntos básicos, hasta el 4,5 por ciento, en septiembre”.
Las cifras de inflación y de crecimiento de los próximos meses determinarán la política monetaria del BCE los próximos meses, coinciden JP Morgan y Commerzbank.
La moneda única se cambiaba a 1,5711 dólares hacia las 15.40 horas GMT, tras haber alcanzado el máximo del día en 1,5911 antes de la rueda de prensa de Trichet.
Inflación disparada
La tasa de inflación de la zona del euro subió en junio tres décimas respecto a mayo hasta el 4 por ciento, por lo que duplica la definición de estabilidad de precios del BCE, que es una tasa cercana pero siempre por debajo del 2 por ciento.
Desde hace tiempo, el BCE ha advertido del fuerte encarecimiento del petróleo y de los alimentos y ha insistido en que quiere evitar que estas subidas creen efectos de segunda vuelta y se traspasen a otros precios y a reivindicaciones de subidas salariales para compensarlas.
El barril de crudo Brent, de referencia en Europa, marcó hoy otro récord en el mercado de futuros de Londres al superar por primera vez los 146 dólares, tras conocerse una caída de las reservas de EEUU. El precio del barril de petróleo Brent cuesta ahora 10 dólares más que hace algo más de un mes.
Respecto a la subida del precio del petróleo, Trichet pidió a los mercados de materias primas que sean “lo más transparentes y competitivos que sea posible”. Al mismo tiempo, el BCE augura que existen riesgos a la baja para el crecimiento económico de los países que comparten el euro pero todavía prevé una reactivación moderada de la economía del área.
Al mismo tiempo se mantienen las tensiones en el mercado de dinero donde los tipos de interés interbancarios superan mucho la tasa rectora.
El Euribor a doce meses, el indicador más utilizado en España para calcular las hipotecas, volvió a rozar hoy su récord histórico, al situarse en el 5,432 por ciento. El precio del dinero a un año suele subir cuando el BCE tiene intención de incrementar los tipos de interés.
Los políticos lamentan el alza
Los grupos políticos PSOE, PP, CiU, PNV y ERC en el Congreso lamentaron la subida a pesar de que “ya se esperaba venir”.
Así, la portavoz del PSOE en la Comisión de Economía del Congreso, Inmaculada Rodríguez-Piñero, reconoció que, “sin duda alguna”, la subida de los tipos afectará al coste de las hipotecas, aunque, en su opinión, no supondrá una mayor restricción de la liquidez, limitada sobre todo por la falta de confianza de los mercados.
Para el portavoz adjunto de Asuntos Económicos del PP en el Congreso, Álvaro Nadal, el encarecimiento del precio del dinero se produjo por la alta inflación de la zona euro, de la que España es uno de los principales “culpables” con lo que ha puesto al BCE en una situación “muy complicada”.
Igual de negativo consideró el encarecimiento del dinero el portavoz adjunto del grupo parlamentario catalán (CiU) en el Congreso, Josep Sánchez Llibre, quien afirmó que es una nueva señal para que el Gobierno reaccione con urgencia y presente antes de septiembre un plan de medidas contra la crisis.
El portavoz de Economía del PNV, Pedro Azpiazu, aseguró que la subida de tipos estaba ya “cantada” como una medida para controlar la inflación en la eurozona y agregí que, dado el encarecimiento mayor de los precios en España, “si acaso” era “más necesaria” que en otros países para controlar una economía que “está mal”.
ERC aseguró que la subida de tipos agravará la situación de muchas familias y empresas en España y hará todavía “más necesario” que el Gobierno para hacer frente a la situación económica impulse medidas estructurales “y no coyunturales, como hasta ahora”.
En cuanto a las perspectivas de cómo podría evolucionar el precio del dinero en los próximos meses, ninguno de los grupos políticos consultados quiso aventurar un pronóstico.
Sin embargo, el secretario de Estado de Economía, David Vegara, consideró que los tipos de interés “no tendrían por qué subir más” si se estabilizaran los precios del crudo y de las materias primas en general en los mercados internacionales y, en consecuencia, no hubiese aumentos adicionales de inflación.
“Varapalo a los españoles”
La subida del precio del dinero supondrá un “nuevo varapalo” para los bolsillos de los españoles, en opinión de las principales asociaciones de consumidores.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera que este nuevo encarecimiento del dinero es un “rudo golpe” para los titulares de hipotecas a tipo variable, muchos de los cuales pueden tener problemas para afrontar los pagos, con el agravante de que las subidas no se limitan a las hipotecas, ya que las tarifas eléctricas, el combustible, los bienes de primera necesidad “han disparado su precio en los últimos meses”.
Por eso, la OCU aconseja a los consumidores con agobios para hacer frente a sus deudas que vayan a su banco e intenten renegociar las condiciones de su préstamo, o bien con una rebaja del diferencial o alargando el plazo de devolución, “una operación que, en virtud de un acuerdo firmado entre el Gobierno, la banca y los colegios de notarios y registradores, es gratuita”.
La OCU destaca que “en un año y medio las cuotas se han disparado: en enero de 2007 la cuota media mensual por un préstamo de 100.000 euros a 25 años (al Euribor +0,5) era de 559,47 euros, y en junio de 2008, con las mismas condiciones, por ese mismo dinero se pagan al mes 635,47 euros.
En cualquier caso, la OCU advierte de que “es muy importante” no saltarse ningún plazo de la hipoteca, pues si se deja de pagar, el banco podría llegar a promover la subasta de la vivienda para recuperar el dinero prestado, y, si llegar a esos extremos, el consumidor podría verse incluido en el fichero de morosos, con los problemas que eso conlleva.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (ADICAE), Manuel Pardos, pidió que el Gobierno y la banca se reúnan con las asociaciones de consumidores para tratar de encontrar soluciones a las dificultades que tienen ya “centenares de miles de familias españolas” para hacer frente a sus deudas.
En cualquier caso, Pardos pidió no sólo a estas familias sino a todos los titulares de una hipoteca que acudan a la plataforma hipotecaria de esta y otras asociaciones de consumidores para informarse de lo que les puede ocurrir.
Por último, el presidente de Ausbanc, Luis Pineda, aseguró que este nuevo encarecimiento del dinero es “radicalmente negativa” para los consumidores, y más ahora, ya que coincide con “una recesión económica cierta”. Para Pineda, esta subida de tipos “es un profundo varapalo” no sólo para las economías domésticas, sino también para las empresas, que se han embarcado en la compra de naves o bienes de equipo. Pineda destacó “la falta de transparencia y de competencia” que existe en España, especialmente en sectores como la construcción, y se quejó especialmente de la actuación del G-14, que agrupa a las principales inmobiliarias cotizadas.
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El Índice de Precios de Consumo (IPC) de la eurozona aumentó tres décimas en mayo y se situó de nuevo en su máximo histórico alcanzado el pasado mes de marzo, al aumentar un 3,6% en términos interanuales, según datos preliminares publicados hoy por la oficina comunitaria de estadística, Eurostat.
De confirmarse esta estimación, el diferencial de inflación de España con la zona euro aumentaría dos décimas, hasta 1,1 puntos, ya que el IPC armonizado de España aumentó en mayo un 4,7% interanual, según cifras preliminares publicadas ayer por el INE.
La inflación de la eurozona permanece en niveles históricamente elevados debido al encarecimiento del petróleo y los alimentos, ya que el objetivo oficial del BCE es un IPC interanual del 2%.
La previsión provisional del Indice de Precios de Consumo de la eurozona se realiza mediante el cómputo de las estimaciones de precios para el mes en cuestión de los diferentes países miembros que disponen de estos datos, además de las estimaciones de los precios energéticos.
La oficina comunitaria señaló que la experiencia demuestra la fiabilidad de este procedimiento, puesto que en los últimos dos años acertó en 15 meses y en las 9 ocasiones restantes la tasa de inflación apenas varió en una décima. El dato definitivo de inflación será publicado el próximo 16 de junio, según informó Eurostat.
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El precio del petróleo se disparó a un máximo por encima de los 135 dólares por barril, extendiendo su escalada este mes a casi un 20 por ciento, tras una caída en los niveles de los inventarios de crudo en Estados Unidos y la debilidad del dólar.
La subida en los precios, que han registrado récords en 10 de las últimas 14 sesiones, ha hecho sonar las alarmas en todo el mundo, aunque la OPEP sigue sosteniendo que los mercados están bien abastecidos y que los precios están más allá de su control.
Los contratos de crudo estadounidense a julio extendieron su subida de más de cuatro dólares del miércoles y alcanzaron un máximo a 135,04 dólares el jueves. A las 05:00 GMT mostraban un alza de 1,46 dólares a 134,63 dólares, acumulando en lo que va del año una ganancia de más del 40 por ciento.
“Los precios están yendo en una dirección (…) La fuerza primaria es la caída en los inventarios de crudo de Estados Unidos, y eso dio inicio a una serie de coberturas en corto”, dijo Gerard Rigby, de Fuel First Consulting en Sydney.
Los datos semanales del Gobierno estadounidense mostraron que las existencias de crudo cayeron la semana pasada en 5,4 millones de barriles a 320,4 millones de barriles.
Los inventarios de gasolina descendieron 800.000 barriles y los suministros de destilados, que incluyen combustible para calefacción y diésel, aumentaron 700.000 barriles, por debajo de las expectativas de los analistas, que esperaban un incremento de 1,3 millones de barriles.
Pese al incremento, el nivel de destilados se mantiene un 12 por ciento por debajo del nivel del año pasado. Varios analistas dijeron que la última escalada en los precios se ha producido después de que las compañías y los operadores que vendieron corto tuvieran problemas para recomprar sus posiciones.
El banco de inversión Goldman Sachs ha dicho que cree que los precios del petróleo promediarán 141 dólares por barril en la segunda mitad del año y podrían llegar a los 200 dólares para 2010.
Con estas perspectivas seguimos aconsejando instrumentos de minimización de riesgos a las caídas de mercados como son las opciones de venta, llamadas PUT’s que podrían ser muy rentables en los próximos días.
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La caída a nivel mundial del precio de las acciones arrastra en su camino a muchas víctimas: fondos de pensiones, empresas de seguros, fondos de inversión de alto riesgo, empresas de servicios financieros… Sin embargo, todos ellos tienen capacidad y entereza, si son inteligentes, para soportar una venta masiva. Incluso algunos utilizan las ventas en corto o los productos derivados para obtener beneficios de la caída de los precios.
¿Cuáles serán las consecuencias para el pequeño inversor, para el individuo que está invirtiendo pequeñas sumas con vistas a su jubilación o para hacer frente a la universidad de sus hijos? ¿Debería abandonar la escena? ¿O debería considerarlo una oportunidad de compra y de invertir más dinero en bolsa?
Ninguna opción es buena cuando los mercados caen en picado a menos que se conozca el juego. Ésa es la opinión de la mayoría de expertos entrevistados por Knowledge@Wharton, los profesores de Finanzas de Wharton Jeremy Siegel, Richard Marston, Richard Herring y Franklin Allen; Jack Bogle, fundador de Vanguard Group, la empresa de fondos de inversión; y el profesor de Economía de Princeton Burton J. Malkiel, autor de Un paseo aleatorio por Wall Street.
Allen cree que los inversores deberían ser lo suficientemente inteligentes como para cambiar las acciones por la seguridad de los valores del Tesoro a corto plazo; sin embargo dicha opinión no es compartida por el resto, que sugieren que la mejor respuesta es no hacer nada, esto es, mantener el tipo y asumir que, a largo plazo, los valores seguirán obteniendo los excelentes rendimientos –superando los de los bonos y también la inflación- que llevan proporcionando durante más de un siglo.
Si un pequeño inversor quisiese hacer algo, la mejor decisión sería ajustar regularmente la composición de su cartera de valores para así tener la combinación deseada de acciones, bonos y efectivo, sostienen. “Creo que la decisión más evidente –menos acciones de empresas financieras, más de mercados emergentes-, ya tienen un precio tal que no va a proporcionar rendimientos extraordinarios”, explica Herring. “Soy muy escéptico sobre la capacidad de la mayoría de los inversores para predecir el rendimiento. Creo que la mayoría de la gente estaría mejor manteniendo su misma asignación estratégica y reajustándola si las fluctuaciones del mercado les ha alejado demasiado de su objetivo. Lo siento mucho; es un consejo totalmente estándar”.
¿Se avecinan de nuevo malas noticias?
Allen, el más pesimista de los seis entrevistados, sostiene que Estados Unidos podría hundirse en una crisis como la que se vivió en Japón en los 90. “La gente pensó que las cosas podrían volver rápidamente a la normalidad pero no fue así. Se trata de un escenario que también podríamos tener en nuestro caso”. Allen recomienda adoptar una posición altamente defensiva, vendiendo activos para adquirir valores del Tesoro a corto plazo. Incluso depositar los ahorros en el banco podría ser una opción muy poco atractiva, ya que, aunque cuenten con la garantía federal, los clientes podrían sufrir retrasos a la hora de recuperar sus inversiones en caso de que el banco se declare en suspensión de pagos, advierte Allen.
A Allen le preocupa que aún se avecinen muchas malas noticias a medida que la crisis crediticia se propague desde las hipotecas subprime hasta las tarjetas de crédito u otro tipo de débito. La Reserva Federal, señala, ha infravalorado repetidamente los problemas, primero afirmando que la crisis de las hipotecas subprime ya estaba controlada y luego diciendo que la recesión podía prevenirse. Asimismo, muchos inversores institucionales y firmas financieras están manteniendo sus valores, como bonos con garantía hipotecaria que ahora son imposibles de valor con precisión; podría pasar mucho tiempo hasta que la confusión se disipe. “En estos momentos hay mucho riesgo”, dice Allen. “No creo que la gente comprenda muy bien qué está pasando”.
Aunque los datos económicos muestran una desaceleración en Estados Unidos y sugieren la probabilidad –creciente- de una recesión, esta información no es de gran utilidad para los inversores, dice Marston añadiendo que incluso si se supiese la fecha concreta en que va a comenzar y finalizar la recesión, no sería posible predecir los movimientos en el mercado de valores.
“Para tener éxito comprando efectivo y después volviendo a las acciones, primero deberíamos ser capaces de determinar si de verdad vamos a entrar en una recesión”, señala Marston. “No lo sabemos hasta unos 12-18 meses después de iniciada la recesión. Ese es el tiempo promedio que un comité experto en ciclos económicos del NBER necesita para decidir que una recesión ha comenzado”. El National Bureau of Economic Research (NBER) es una organización de investigación sin ánimo de lucro que identifica el inicio y final de las recesiones, pero debido al retraso con que se recopilan los datos, siempre una vez éstas han comenzado.
“Incluso si tuviésemos esos datos, necesitaríamos saber cuando abandonar el mercado y cuando entrar”, añade Marston. “Los mercados normalmente empiezan a caer antes de que empiece la recesión, pero no se sabe cuánto tiempo antes. En las últimas nueve recesiones dicho tiempo estuvo comprendido entre el mes y los 13 meses”.
Normalmente las acciones empiezan a subir antes del fin de la recesión, pero en cada una de esas nueve recesiones –desde 1953 a 2001-, se recuperaron en diferentes momentos temporales, desde 8 meses antes del fin de la recesión hasta 12 meses después. Los inversores pueden consolarse con el hecho de que las acciones suelen recuperarse una vez alcanzado un mínimo durante la recesión. Tomando como referencia el mínimo de mercado, los beneficios han sido del 59%, 34% y 39% una vez finalizadas las recesiones de 1982, 1991 y 2001 respectivamente.
Un segundo tema para los inversores es, según Marston, si se pueden tomar ciertas decisiones tácticas para reducir el riesgo de una cartera. Algunos inversores vuelven su atención hacia los bonos de alto rendimiento de las empresas. Muchos de estos bonos parecen particularmente generosos en estos momentos, ofreciendo rendimientos del 10% o superiores; sin embargo los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años apenas ofrecen el 3,5%. Pero el rendimiento de los bonos basura es tan elevado porque su precio ha caído, tanto que este año los inversores han perdido dinero con ellos a pesar de su alto rendimiento. Como cada vez son más los emisores de bonos basura que se declaran insolventes durante las recesiones –ni devuelven el principal ni reparten los intereses prometidos-, los inversores han sufrido considerables pérdidas con estos bonos durante las dos últimas recesiones.
En el mercado de valores algunos sectores han obtenido mejores resultados que otros en las últimas recesiones, explica Marston. Las acciones de las pequeñas empresas normalmente se han portado mejor que las de las grandes empresas, y las acciones de las empresas de valor han tenido un mejor comportamiento que las de las empresas en crecimiento. Pero sería demasiado optimista esperar un comportamiento similar ahora, añade. Los valores de empresas pequeñas y de empresas de valor han tenido un comportamiento muy bueno en los últimos años, así que podría ser demasiado tarde para comprarlos. Asimismo, los índices con acciones de empresas de valor están atestados de empresas de servicios financieros, las cuales en estos momentos están sufriendo un duro varapalo.
Igualmente, algunos inversores creen que las acciones extranjeras son muy atractivas durante las recesiones. Los índices Europe Australasia y Far East de Morgan Stanley han superado al índice Standard & Poor’s en cuatro de las nueve últimas recesiones, señala Marston. “Pero se trata de una buena noticia relativa, ya que todos sufrieron fuertes caídas. Así pues, al final mi consejo es que te aprietes el cinturón, mantengas el tipo y esperes a que el ciclo económico cambie”.
¿Mejora en el mercado de valores a la vista?
Jeremy Siegel se ha mostrado abiertamente optimista a pesar del desánimo manifestado por otros muchos expertos. El 21 de enero, un día antes de que la Reserva Federal sorprendiese a todos con su recorte de tres cuartos de punto del tipo de interés, Siegel apuntaba que las ventas masivas de acciones de ese día y la semana previa podrían ser una señal de que se avecinaban mejores tiempos. “Creo que nos estamos acercando al final”, decía sosteniendo que las mayores caídas suelen observarse “cerca del final del ciclo”.
Muchos expertos creen que una recesión es una certeza virtual, pero Siegel cree que tal vez no suceda. “En este punto estoy entre una minoría cada vez más pequeña. Todavía sostengo que no va a haber recesión … Cuando observo los datos económicos reales no veo nada que me haga temblar … Parece algo de debilidad, no una recesión”.
Sin embargo Siegel sí ve problemas. Una contención del gasto en consumo o más problemas futuros en el sector de la vivienda podrían ser el detonante de una recesión, explica, y los inversores que buscan señales de recesión deberían ser lo suficientemente inteligentes como para prestar mucha atención a las cifras de desempleo. Será una mala noticia si la creación de empleo se ralentiza y el desempleo crece.
Mientras, los pequeños inversores deberían invertir para el largo plazo, no querer especular en el mercado a corto plazo, sostiene Siegel. Desde este punto de vista, una desaceleración es buena. “Obviamente los inversores de largo plazo siempre estarán mejor invirtiendo cuando el mercado cae, cuando los precios son más atractivos”.
En la actualidad el precio de las acciones es relativamente barato y los bonos son caros, dejando a muchos inversores diversificados con más bonos en sus carteras de los deseados. Así, tendría sentido vender más bonos y comprar acciones para recuperar la asignación de activos deseada, sugiere Siegel añadiendo que los fondos de inversiones inmobiliarias “se han vuelto mucho más atractivas ahora”, y por tanto se merecen un pequeño papel en una cartera diversificada; no más del 10%.
“No existe un indicador que te marque cuando el mercado de valores va a tocar fondo”, dice Siegel, pero en su opinión, a finales de 2008 las cotizaciones estadounidenses estarán en un nivel superior a cuando comenzó el año.
Mantener bajos los costes
A largo plazo, dice Malkiel de Princeton, los inversores no pueden predecir los movimientos del mercado. Así, lo mejor que pueden hacer es “repartir sus huevos entre diferentes cestas”, de tal forma que algunas acciones aumenten y otras caigan. Muchos inversores que ahora ven como el valor de sus acciones cae pueden sentirse aliviados gracias a sus bonos a largo plazo, los cuales han incrementado su valor gracias a la caída de los tipos de interés.
Una de las claves para el éxito cuando los mercados fluctúan, sostiene Malkiel, es “reconocer que los costes son realmente importantes. En mi opinión cada cartera debería ser comparada con un fondo índice de bajo coste”. Los fondos índice tienen como objetivo igualar el rendimiento del mercado en general –o determinada parte del mismo-, en lugar de intentar superar las medias del mercado seleccionando acciones aleatoriamente. Como no emplean equipos de analistas o especialistas en seleccionar acciones, los costes asociados a los fondos índice son muy bajos.
“Se pueden compran bonos y fondos índice por aproximadamente una décima parte del 1%”, dice Malkiel refiriéndose a las comisiones que se pagan expresadas como porcentaje del valor de la cartera del inversor. Muchos fondos gestionados cobran el 1,3% o más al año, un porcentaje aparentemente insignificante que sin embargo puede suponer una gran lastra para los resultados al mermar el interés compuesto.
“A los inversores no les debería entrar el pánico en momentos como estos o hacer modificaciones importantes de sus carteras”, sostiene Malkiel añadiendo que “intentar controlar al mercado es tarea imposible”. Los inversores tampoco deberían contar con que los patrones del pasado siempre se repitan, dice señalando que no existe una “desaceleración típica”. “Cada una es diferente. Creo que normalmente se considera que algunas empresas de servicios financieros son defensivas … pero ahora ese no es el caso”.
Malkiel no está muy seguro de que la desaceleración económica pueda llegar a considerarse una recesión, cuya definición técnica es dos trimestres consecutivos de caída en el PIB. “Pero si consideras una definición más amplia de recesión –caídas importantes-, entonces en estos momentos estamos ante una”.
A finales de año, ¿estarán las acciones en niveles inferiores o superiores que a principios de año? “Soy un paseante aleatorio”, respondía Malkiel. “No creo que los mercados sean predecibles, y lo único que haría sería repetir la célebre frase de J.P. Morgan cuando se le preguntó algo similar. Él decía Las acciones fluctuarán. Eso es todo lo que me atrevo a decir”.
Ignorar el mercado
Al igual que Malkiel, Bogle cree que nadie –pequeños inversores o profesionales-, debería esperar ser capaz de predecir los repuntes y caídas del mercado año tras año. Así pues, Bogle también defiende que una estrategia basada en los índices significaría duplicar los beneficios medios del mercado en un contexto de largo plazo. El negocio fundamental de Vanguard son los fondos índice.
“Primero hay que comprender que el mercado de valores es una distracción enorme dentro del negocio de las inversiones”, dice. El precio de las acciones posiblemente baje, añade Bogle advirtiendo que los especuladores que intenten aprovecharse de semejante fluctuación deberían salirse inmediatamente. Para los inversores a largo plazo su consejo sería “no hacer nada. Posiblemente sea dolorosa pero mejor que intentar adivinar cuando salirse del mercado”, explica refiriéndose a la tendencia de los inversores a abandonar el barco cuando los precios son bajos y comprar de nuevo cuando los precios son altos, justo al contrario de la regla básica de comprar barato y vender caro.
Tal y como señala Bogle, el rendimiento repartido por el índice Standard & Poor’s 500 es más o menos del 2%, y el crecimiento promedio de los beneficios empresariales ha sido a largo plazo del 6% anual. Estos dos hechos combinados deberían proporcionar a los inversores un rendimiento medio anual del 8%, que es más de lo que pueden ganar con bonos o efectivo, explica.
Según Bogle, en estos momentos para el Standard & Poor’s la relación precio-beneficios es de 18 a 1. Si dicha proporción va cayendo gradualmente hasta acercarse a 15 a 1 –que es la media a largo plazo-, el rendimiento del mercado de valores podría reducirse en un punto porcentual y los inversores aún disfrutarían de un 7% anual.
Bogle cree que la probabilidad de que haya una recesión es del 75%. Uno de los grandes factores determinantes es la caída del precio de la vivienda, lo cual está mermando la capacidad de las empresas para utilizar los préstamos con garantía hipotecaria y la refinanciación para liberar algo de dinero para dedicar al consumo. “El consumidor, obviamente, es el rey, ya que genera cerca del 70% de nuestro PIB”, afirma Bogle. “Creo que se avecina una de las tormentas económicas más importantes de los últimos 30 años”.
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