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La desaceleración inmobiliaria y la crisis en los mercados financieros por las hipotecas basura han llevado a que el 29% de los inversores españoles con mayor capacidad adquisitiva piense en reducir su inversión en inmuebles.
Así lo refleja un estudio publicado Barclays titulado como “Rompiendo el molde: una cuestión de personalidad”, en el que manifiesta que la desinversión en el sector del ladrillo es una de las armas utilizadas por los inversores para afrontar la crisis crediticia. En este sentido, el informe señala a España y Reino Unido como los países donde más se nota esta situación, debido al mayor impacto de la crisis en sus respectivos mercados inmobiliarios.
A tenor de esta tendencia, el estudio refleja dos formas diferentes de encarar la crisis financiera según el área geográfica en la que se encuentren los inversores. Aquellos procedentes de China, India o Emiratos Árabes están más predispuestos a elevar el riesgo de su cartera de inversión con activos inmobiliarios, mientras que los europeos se perfilan más cautos, ya que apenas una cuarta parte de los inversores encuestados de estos países se plantean aumentar el riesgo en sus inversiones.
Además, en los países desarrollados, más de la mitad de los inversores afirman que piensan aumentar la disposición de dinero en efectivo para contrarrestar la “pobre” evolución de los mercados, una medida que, según los expertos, “no es la más beneficiosa a largo plazo”.
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Tanto el euro como la libra comenzaban el mes en rojo. La volatilidad en la que se ve inmersa la divisa comunitaria se suma a la mala racha por la que está atravesando la moneda británica. Y en esta ecuación es el dólar el que logra aprovechar la coyuntura. Es un gran momento para generar ganancias utilizando futuros.
Mientras el euro y la libra comenzaban con descensos en el mercado Forex, el billete verde disfrutaba el día festivo en EEUU con avances en sus principales cruces. Pero no se reduce todo a la jornada de hoy. Está cambiando el rumbo de la evasión. Los inversores, que habían estado apostando por el euro durante estos últimos meses, están soltando papel de esta moneda al ver que la crisis de la que se intenta curar EEUU ha contagiado al Viejo Continente, y en los datos macroeconómicos que se publican tanto en la zona euro como en el Reino Unido se demuestra.
El dólar se nutría hoy de la pérdida de confianza hacía las monedas europeas y de la bajada del precio del petróleo. Sin más datos que el índice PMI del sector manufacturero de la zona euro, el billete verde sacaba pecho y dejaba a las divisas del Viejo Continente pintando en rojo. Y eso que este dato no ha sido malo, sobre todo tras las referencias publicadas en la semana pasada.
El índice de gestores de compra del sector manufacturero en la eurozona se situó en 47,6 puntos en agosto, frente al dato provisional de 47,5 y los 47,4 puntos registrados en julio. Pero, pese a este tímida mejora, sí es verdad que un valor superior al nivel de los 50 puntos significa expansión de la actividad, mientras que una nota inferior advierte de una contracción. Y eso es de lo que se adolecen las monedas europeas, del temor de que sea ahora la economía europea a la que le toca pasarlo mal.
Y mientras una se mueve al ritmo de especulaciones sobre el futuro de la economía de la eurozona, la moneda británica bailaba al son de las palabras del Ministro de Finanzas del Reino Unido, quien ha señalado en una entrevista que la ralentización económica de su país posiblemente sería mucho más profunda y durará más de lo estimado, lo que supone que el país pudiera estar sufriendo la peor ralentización de los últimos sesenta años.
El efecto ‘Gustav’
Además de los temores sobre el estado de salud de la economía en el Viejo Continente, el dólar se aprovechaba de la tregua que hoy daba el precio del petróleo. El crudo caía en la sesión ante las perspectivas que apuntan a que el huracán ‘Gustav’ no ganaría tanta fuerza como se suponía mientras se aproxima a la costa de Luisiana, algo que ha obligado al cierre de nueve refinerías y la interrupción de casi toda la producción estadounidense en el Golfo de México.
Estas expectativas ayudaron a que el petróleo bajara algo más de un dólar, hasta pagarse por poco más de 114 dólares después de haber operado a 118,60 dólares cuando la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX) abrió la plataforma electrónica varias horas antes de lo habitual.
Así, mientras unos disfrutaban del día festivo y otros echaban de menos a Wall Street, el euro se depreciaba poco más de un 0,6% frente al billete verde y se cambiaba en 1,4606 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,4621 dólares.
La libra, por su parte, se depreciaba casi un 0,2% frente al euro. La moneda británica ha caído por debajo de los 1,8 dólares por primera vez desde abril de 2006.
El patrimonio de los fondos, en su nivel más bajo de cinco años
Tras la tempestad, habrá más tempestad. Lejos de amainar la tormenta que atraviesa el sector de fondos de inversión desde hace ya dieciséis meses, Ahorro Corporación considera que ésta se va a extender al menos hasta final de 2008.
De hecho, prevé que la salida de inversores de estos productos se modere en septiembre para regresar con fuerza durante los últimos tres meses del año.
“Al margen de la competencia por crecer en balance, las entidades de depósito se verán enfrascadas en captar productos financieros estacionales, como los fondos de pensiones, y en cumplir los objetivos presupuestados para el ejercicio en otras líneas de negocio”, señala Marcelo Casadejús, director de márketing de Ahorro Corporación, la tercera mayor gestora española.
De momento, la crisis de los fondos ha hecho que el patrimonio conjunto del sector haya caído en 67.000 millones de euros desde los máximos marcados en mayo de 2007, 261.000 millones, hasta los 193.500 registrados en el último mes, según Inverco. Esta cifra es la más baja del sector desde hace cinco años.
Según los cálculos de Casadejús, el patrimonio de los fondos registrados en España caerá todavía más durante los próximos meses. El director de márketing estima que la rebaja patrimonial, que se sitúa en el 18,4% en 2008, podría incrementarse hasta el 25% para el conjunto del año con las turbulencias previstas para los últimos meses. De cumplirse estas previsiones, el patrimonio de los fondos concluiría el ejercicio en torno a los 175.000 millones.
Las últimas cifras muestran que agosto se saldó con salidas por valor de 2.200 millones de euros, con lo que los reembolsos netos (diferencia entre entradas y salidas de capital) ascienden ya a 39.000 millones durante los ocho primeros meses del año. Esta pérdida de activos está llegando debido a la guerra del pasivo, aunque provoca que las entidades financieras ganen menos por comisiones.
Remontada de la renta fija
A nivel de categorías, una de las que mejor se ha comportado durante el último mes es la de renta fija: “Ha retornado a una senda de beneficios con su máximos exponente en agosto, periodo en el que los recortes en las tasas internas de rentabilidad de los plazos largos de la curva han propiciado ganancias por encima del 1%”, destacan desde Ahorro Corporación.
En este escenario, los fondos de renta fija a largo plazo son los únicos que se han salvado de la quema de los reembolsos, al captar 200 millones en agosto.
En el año, la categoría de fondos inmobiliarios son los que mejor se comportan al apuntarse un 2,2%. En el extremo opuesto se encuentran los productos de renta variable, que pierden de media un 19,3%.
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Las Hipotecas Fugu by Prophet on November 26th, 2007 A diferencia de otro muchos, que seguramente estén en lo cierto, no veo en las hipotecas multidivisas la panacea hipotecaria.
Prácticamente todas las empresas de construcción acabaron el primer semestre con retrocesos del beneficio, o incluso entrando en pérdidas. Las energéticas, en cambio y como predijimos, duplicaron ganancias. Ya superan a la banca.
El primer semestre de este año va a dejar una noticia mala y otra buena entre las grandes empresas españolas que componen el selectivo índice bursátil Ibex 35. El periodo enero-junio será la constatación de que la crisis que se cierne sobre la economía española, cuyo epicentro se ha instalado en el sector inmobiliario, está pasando una amplia factura a la mayor parte de las empresas de construcción. Es la cara menos amable. La otra es que hay sectores, como la energía, que están actuando de fuerte contrapeso.
Las empresas que componen el Ibex 35 sumaron unas ganancias entre enero y junio de este año de 28.989 millones de euros, un 17% más que en el mismo periodo de 2007.
Es un crecimiento similar al del primer trimestre, lo que hace pensar en una señal clara de que la crisis se está traduciendo en un estancamiento del avance de los beneficios. Sobre todo si se mira al pasado. El actual ritmo de crecimiento de los resultados está muy lejos de los incrementos superiores al 30% en los primeros semestres de los dos últimos años.
El resultado bruto de explotación (ebitda), que mide con más precisión la marcha ordinaria de las empresas al no contabilizar los extraordinarios, muestra la ralentización con más claridad. El ebitda durante el primer semestre se situó en los 36.500 millones, un 8,5% más. El ritmo se ha reducido en más de un tercio frente al primer trimestre, cuando avanzaba un 13,9%, y en más de la mitad desde finales de 2007, cuando se situaba en cerca del 19%.
El frenazo es aún mayor si se tienen en cuenta los acontecimientos del primer semestre de este año, que invitan a pensar que el conjunto de los resultados de las empresas del Ibex deberían haber sido mayores. Por la venta de activos a E.ON por parte de Endesa, este grupo energético ha multiplicado casi por cinco su cuenta de resultados, hasta superar los 6.000 millones. Al tirón de Endesa se suma el de Iberdrola, que gracias a la integración de Scottish Power ha logrado aumentar sus ganancias casi el 80%, hasta cerca de 2.000 millones.
Las empresas energéticas, que en conjunto sumaron cerca de 12.000 millones (un 120% más), y superaron por primera vez a la banca (10.200 millones, apenas un 2% más), ha hecho que el Ibex sortee la fuerte caída que en su conjunto han tenido las empresas de construcción e inmobiliarias, y algunos grupos de infraestructuras.
En su conjunto, han ganado 1.735 millones, lo que supone una caída del 51%. Por el efecto contable de la venta de Eiffage, Sacyr Vallehermoso ha entrado en pérdidas, con un resultado negativo de 87 millones. OHL es el único grupo constructor que se salva de la caída de beneficios del sector.
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Como pronosticabamos en DrBolsa, el grupo de elite de inversiones mundial cuenta con un miembro más desde abril. En esa fecha Brasil subió un escalón en la clasificación de la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor’s (S&P) y se convirtió en el decimocuarto país soberano en ocupar un lugar entre las naciones cuyas deudas en moneda extranjera obtuvieron el llamado grado de inversión. Con ello, la economía brasileña gana madurez y respeto internacional al obtener el reconocimiento oficial de país solvente con capacidad de pagar sus deudas. El país sale del grupo de países que poseen el grado especulativo, dejando la categoría donde se encuentran naciones como Perú y Colombia, para entrar, con nota BBB-, en el grupo de los que cuentan con el grado de inversión, como India y Rumania. Sin embargo, a Brasil todavía le queda mucho por andar para lograr situarse en el cima de la clasificación, con nota AAA, y codearse con países como Alemania, Francia, Australia o EEUU.
La promoción de Brasil por parte de las agencias calificadoras - el 29 de mayo Fitch también concedió el grado de inversión al país- se basa en datos político-económicos en los que el país ha tratado de evolucionar, como el índice de reservas internacionales, la solidez de la economía y estabilidad política, además de factores sociales tales como la libertad de prensa y distribución de la renta. Sin embargo, como los criterios adoptados no son exactamente los mismos, Moody’s, otra importante agencia calificadora, todavía no recomienda Brasil para invertir, aunque lo haya colocado, en su último informe, en el nivel más alto de entre aquellos con grado especulativo. Es decir, a un paso de su reconocimiento como buen pagador.
Según el comunicado oficial de Moody’s, esa clasificación considera “importantes reducciones en las vulnerabilidades externas del país y reducciones de riesgos sobre el crédito en el país en el frente fiscal”. Para mejorar su nota, Brasil deberá, afirma el vicepresidente de la agencia, Mauro Leos, fortalecer los índices relacionados con las finanzas y el déficit del Gobierno. Al comparar las metas del Gobierno para el superávit primario (diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado antes del pago de los intereses de deuda) con los indicadores de déficit público, la agencia considera que las caídas fueron sólo moderadas en los últimos años. Moody’s mira con reservas el alto déficit público y los impedimentos estructurales para el ajuste del presupuesto, como los gastos de la sanidad.
Incluso el informe de S&P, que elogia “el historial de las políticas de administración pragmática de la deuda”, observa que la deuda líquida del Gobierno general es más alta que la de muchos países en la categoría ‘BBB’. También los economistas brasileños señalan los puntos que tendrán que observarse en la evolución de la economía brasileña. Armínio Fraga, ex-presidente del Banco Central de Brasil, recomienda prestar atención a la expansión continua de los gastos públicos en la última década, además señala carencias profundas en áreas como educación e infraestructura. El profesor de la escuela de negocios Ibmec São Paulo, Nuno de Almeida, también celebra la conquista, que considera un paso importante para la economía. “El Estado brasileño continúa teniendo un gasto muy alto en proporción al PIB (Producto Interior Bruto) y todavía creciente en términos reales”, explica al defender la reforma fiscal. Datos divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) muestran que, en el primer trimestre de 2008, los gastos del Gobierno crecieron un 19,25% en relación al mismo periodo de 2007.
Los expertos señalan que el camino hacia la obtención del reconocimiento fue largo y no por factores aislados. En contrapartida, los efectos tampoco deben ser puntuales. Es lo que afirma Armínio Fraga, para quien la concesión del grado de inversión no traerá cambios sustanciales a corto plazo porque éstos ya se han producido a lo largo de años de disciplina “y buen sentido macroeconómico”. Por ello, los expertos evalúan con cautela la subida de la Bolsa de Valores, ocurrida cuando se revisó la calificación de Brasil y que alcanzó un aumento récord del 6,3%. Los días siguientes, sin embargo, la negociación de acciones volvió a la normalidad.
Para el consultor económico Wagner Dantas, de Wdantas Consultoría Económica, en São Paulo, los actuales acontecimientos ponen de manifiesto que “mucha de la euforia que siguió a la obtención del grado de inversión ya estaba descontada por el mercado“, afirma. Para él, el mercado brasileño estaba siendo demasiado caro, y señala que se producirán nuevas subidas después de los recientes logros. “Para el segundo semestre tendremos mucha turbulencia en el mercado, pero a largo plazo continúo siendo optimista con las acciones brasileñas”, explica, teniendo en cuenta las elecciones municipales brasileñas, que deben comenzar a definir el juego electoral para la disputa presidencial en 2010, y las malas noticias que han llegado del exterior desde la crisis del sector inmobiliario de EEUU.
Nuno de Almeida opina más o menos lo mismo. Por su parte, apuesta por una mayor demanda de activos brasileños debido a la posibilidad de aportes procedentes de inversores institucionales. “Habrá un desarrollo aún mayor de nuestro sector financiero en diversas áreas”, prevé. Según el profesor, los motivos para el optimismo son simples: a medida que disminuye el recelo de incumplimiento, se reduce el coste de captación. O sea, es más barato obtener dinero para realizar inversiones de plazo más extenso. Además de eso, Brasil pasa a ser el blanco de grandes fondos de inversión, cuyos estatutos prohíben la inversión en países considerados de riesgo.
Estímulo mayor para el sector productivo
Para el sector productivo, la expectativa es que la obtención del grado de inversión aumente la credibilidad de las empresas. Como consecuencia, el coste de la emisión de bonos en el exterior tiende a disminuir. Para Wagner Dantas, un nuevo horizonte se abre para las empresas brasileñas, que comienzan a descubrir nuevos mercados, beneficiadas por la visibilidad producida por el grado de inversión. “Con el dinero más barato, surgen nuevos proyectos. Vamos a observar nuevas fusiones y adquisiciones entre empresas brasileñas y extranjeras”, apuesta.
A corto plazo, la petrolera brasileña Petrobras dijo, a través de su departamento de relaciones con los inversores, que se producirá un aumento de nuevas inversiones en títulos del Gobierno brasileño. Indirectamente, aumentará el espacio para que las empresas también sean mejor evaluadas por las agencias de calificación. La empresa ya cuenta con el grado de inversión desde 2006, pero apuesta a que el reconocimiento obtenido por la economía nacional se traducirá en mayor estabilidad y previsibilidad para inversiones, en un instrumento facilitador de financiación del propio Gobierno.
Nuno de Almeida señala que “[El grado de inversión] traerá financiación más barata para las empresas brasileñas y una mayor tasa de inversión para la economía”. Los efectos se sentirán en los indicadores de crecimiento, afirma, ya que “podremos crecer a una tasa superior a la de los últimos años sin generar presión inflacionaria”. Hay corrientes que apuestan, inclusive, en un movimiento contrario, en que el incremento en el flujo de inversiones provoque la revalorización de la moneda, ayudando al control de la inflación, que en los doce meses anteriores a mayo de este año alcanzó un 5,58%, superior a la meta estimada por el Banco Central brasileño. Los ecos inflacionarios que han atormentado al Gobierno brasileño en el primer semestre del año, haciendo que la meta de inflación de este año fuera revisada al alza, elevándola hasta un 6%, no son suficientes para amenazar los beneficios que el grado de inversión proporcionará al crecimiento de la producción nacional.
“Lo que hemos conseguido es histórico y todavía vamos a cosechar los frutos principalmente en el sector real, el productivo”, destaca Wagner Dantas. En su opinión, eso ocurre porque los efectos del grado de inversión son más estructurales. Para Paulo Gala, profesor de la Fundación Getúlio Vargas, “la economía continúa sufriendo las inestabilidades de corto plazo, sólo que de manera menos intensa”.
Uno de los sectores en ebullición en Brasil, el de la construcción, también se muestra optimista. Gafisa S.A., una de las mayores promotoras residenciales del país, considera que la elevación del rating soberano traerá aportes financieros procedentes de grupos extranjeros. “La economía se verá impactada positivamente con el aumento de liquidez en los mercados de deuda y de capitales, ya que más inversores podrán participar del fuerte potencial de crecimiento de Brasil”, analiza el consejero delegado de la empresa, Wilson Amaral.
El mismo flujo de capitales que aviva al sector productivo al mejorar las condiciones de crédito y financiación, también se puede observar desde otro punto de vista importante: el de las exportaciones. “En la medida en que atrae (la calificación) más flujo de capital, acaba apreciando la tasa de cambio, lo que perjudica el sector exportador y la industria nacional”, alerta Paulo Gala sobre el fortalecimiento del real, la moneda brasileña.
El peligro de la ausencia de reformas
A pesar de la evolución en el escenario internacional de crédito, Brasil aún se encuentra en el nivel más bajo del grado de inversión, lo que significa que, para las agencias, aún está sujeto a condiciones económicas adversas, como una recesión de EEUU más acentuada. Las evaluaciones son rehechas periódicamente y ha habido casos de países elevados al grado de inversión y, posteriormente, rebajados, como ocurrió con Uruguay en 2002. Los motivos para un eventual retorno al grado especulativo pueden ser la disminución de la calidad del crédito o la vulnerabilidad, por ejemplo. También son considerados factores que extrapolan el aspecto financiero, pues el desarrollo económico no depende sólo de él, sino también de las condiciones sociales de un país.
Por eso, aunque las bases macroeconómicas brasileñas estén situadas en un nivel elevado, a corto plazo no se debería producir una nueva promoción en la calificación. Dantas explica que “existen obstáculos enormes que deben ser resueltos, como la alta relación deuda/PIB, la burocracia, la carga tributaria, entre otros factores”. El profesor de la FGV, Paulo Gala, cree que una evolución continua depende de la mejora en las cuentas públicas y en el mantenimiento del sector externo. Para él, “si nuestra situación externa continua empeorando, podemos tener problemas en el futuro”.
Por el momento, sin embargo, si el país no descuida las bases actuales - superávit primario, régimen de metas para inflación - y el control de las cuentas externas, los economistas creen que ha llegado la hora de ponerse a celebrarlo. “El Banco Central ha actuado con mucha disciplina en la conducción de la política monetaria y eso es lo más importante en este momento”, afirma Dantas. Él explica que el nivel de reservas da mucha seguridad frente a las crisis que, en el pasado, eran las mayores preocupaciones.
Los expertos no consideran posible una pérdida del estatus de grado de inversión ni siquiera cuando son cuestionados sobre las recientes amenazas de inflación y la caída en la reducción de la tasa de interés. Nuno de Almeida afirma que el combate firme y rápido de la inflación será muy bien visto por las agencias de calificación. “En relación a la política monetaria, Brasil ha estado haciendo los deberes de casa”, explica Almeida. Además, añade Gala, “la inflación es hoy en día un fenómeno mundial que afecta a todos los países”. Los argumentos también se basan en la comparación con otros países del grupo de grado de inversión que están combatiendo la presión inflacionaria con la elevación de los intereses. La única eventual amenaza a la conquista podría ser la ausencia de reformas. “La política fiscal se ha quedado por debajo de las expectativas”, lamenta Almeida.
El momento es propicio para la economía brasileña porque las eventuales nuevas elevaciones de la calificación pueden no ser tan impactantes. “El paso de no grado de inversión a grado de inversión es el que trae más beneficios para cualquier país”, explica Nuno de Almeida. La opinión es corroborada por Paulo Gala, para quien la primera transformación tiende a tener efectos más fuertes por tratarse de un cambio de nivel, mientras que subir peldaños en la clasificación proporcionan mejoras marginales.
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Semana repleta de presentación de datos en los mercados internacionales by Marcel Manresa on October 15th, 2007 La semana que hoy empieza estará repleta de presentación de resultados entre los que destacan empresas como CITYGROUP, MATEL, INTEL, COCA-COLA CATERPILLAR, entre otras y por la parte macroeconómica la presentación el miércoles del libro beige de la reserva federal que dará luz sobre una posible recesión de la economía a nivel mundial, y la presentación de la evolución del empleo en el Reino Unido.
En plena crisis financiera internacional, las grandes empresas españolas han encontrado un balón de oxígeno en Latinoamérica, al menos a juzgar por los resultados que han presentado en este primer trimestre. “Por primera vez, la región no se ha visto arrastrada por una crisis estadounidense”, dijeron fuentes del Santander, la primera entidad española por volumen de beneficios.
Y es que la espectacular subida de los precios de las materias primas (de las que muchos nos hemos beneficiado en los mercados) ha acabado beneficiando a las economías de países muy dependientes de recursos naturales como Argentina (petróleo y soja), Chile (cobre) o Brasil (cereales). La duda está en saber si es una situación sostenible o si, por el contrario, las materias primas han inflado una burbuja, que también pinchará en un plazo no demasiado lejano. Ese es el pronóstico de Milagros Pueyes, directora de análisis de Mercagentes. “Las crisis siempre empiezan por Estados Unidos y el Reino Unido, luego llegan a Europa y un poco después a zonas como Latinoamérica”, afirma. “La próxima manifestación de la crisis la vamos a ver en países emergentes”, coincide un analista de UBS.
Pero en cualquier caso, los resultados son de momento positivos para las empresas españolas. En este primer trimestre, la actividad latinoamericana del Santander, que se desarrolla fundamentalmente en Brasil, México y Chile, ha aportado 1.092 millones de beneficios, un 21% más que en el mismo periodo del 2007. Actualmente, representa ya un 32% del beneficio total del banco que preside Emilio Botín.
Para el BBVA, el peso de la región es aún mayor, pues genera más del 40% del beneficio entre los diez bancos locales que controla y el negocio de los planes de pensiones. “Desde el punto de vista macroeconómico son economías que marchan bien, han reducido la deuda, hay superávit fiscal y para nosotros es una inversión estratégica”, apuntó un responsable de las inversiones del banco en la región. “Había alguna duda con México, cuya economía está más vinculada a Estados Unidos, pero está evolucionando mejor de lo esperado”, añadió. La presencia de BBVA es especialmente relevante en México, donde es el primer banco del país, pero está presente en otros nueve países: “Además de México, destaca el crecimiento de Chile, Perú y Colombia. Argentina tiene tiene una dinámica distinta, pero en cualquier caso los crecimientos que se esperan en la zona van del 5% al 10%”.
Para los bancos, según admiten tanto el BBVA como el Santander, la situación latinoamericana también es muy rentable porque, debido a las altas tasas de inflación, los tipos de interés también se mantienen elevados. “Con tipos altos los márgenes son mayores”, admiten.
Las grandes compañías de servicios se muestran, de momento, bastante optimistas. “En Latinoamérica hemos actuado con prudencia y nos ha costado tiempo, pero finalmente empezamos a tener resultados positivos”, señaló Rafael Villaseca, consejero delegado de Gas Natural, que añadió que “la mitad de nuestros clientes están en Latinoamérica y la región nos aporta el 25% del beneficio operativo”.
Tras señalar que la contribución latinoamericana ha mejorado en este primer trimestre, Rafael Villaseca matizó que “no todos los países son iguales. México, donde acabamos de hacer una inversión de 1.400 millones de dólares y nos hemos convertido en el primer operador energético de gas y electricidad, marcha muy bien, al igual que Brasil y Colombia. En Argentina, donde los precios del petróleo y del gas están regulados, parece que las políticas de tarifas están en proceso de mejorar”.
Repsol, accionista de referencia de Gas Natural junto con La Caixa, destacó que “después de años de crecimientos mínimos en Argentina, en este primer trimestre se ha conseguido aumentar el beneficio operativo en más de un 11%”. Según fuentes de la petrolera, los dos motivos principales han sido “la subida de las tarifas de gas en un 23% y el alza de los precios del petróleo”. Aun así, Repsol se propone reducir la dependencia de la zona: “Queremos situar el 55% de nuestro negocio en países OCDE. Ahora no tenemos ni el 40%”.
Telefónica es otra de las empresas que han destacado los resultados en la región: el peso sobre los ingresos totales del grupo ha alcanzado en el primer trimestre el 37%, frente al 34% de hace un años, y ya superan a los obtenidos en España y en los otros países europeos. En beneficio operativo, sin embargo, no ocurre lo mismo: 986 millones en Latinoamérica frente a los 2.019 millones obtenidos en España.
Por su parte, Endesa incrementó un 33% su beneficio neto en la región, hasta 128 millones de euros. Tras replegarse de Argentina, Agbar se ha concentrado en Chile; genera un 12% de los ingresos y un 16% del beneficio.
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Cuando Bear Stearns se desplomó en marzo, algunos de sus máximos responsables sostenían que no se debía echar la culpa a las inversiones del banco en valores con garantía hipotecaria. Tenían en mente a otro culpable: malévolos brokers e inversores que trabajaron de forma coordinada en el mundo de las ventas en corto para ganar dinero provocando una precipitada caída de los títulos de Bear.
Nadie admite abiertamente haber realizado “bear raid”, ya que esta práctica, consistente en manipular deliberadamente la cotización de las acciones, es ilegal. Sin embargo Wall Street sabe que esta práctica existe. Apenas existen investigaciones académicas que expliquen cómo funcionan estas fuerzas del mercado. Dos expertos en Finanzas, el profesor de Finanzas de Wharton Itay Goldstein y Alexander Guembel de Saïd Business School and Lincoln College, de la Universidad de Oxford, arrojan algo de luz sobre dichos procesos en un reciente artículo titulado “Manipulation and the Allocational Role of Prices” (“Manipulación y el papel asignativo de los precios”). “Básicamente describimos una teoría sobre el funcionamiento de la práctica bear raid”.
Sus principales descubrimientos revelan las interrelaciones entre el valor económico real de una empresa y la cotización de sus acciones, mostrando cómo los inversores que deliberadamente empujan los precios a la baja pueden socavar la salud financiera de la empresa, causando de nuevo una caída de su cotización y desencadenando un perverso círculo vicioso.
“Demostramos que vendiendo acciones se puede tener un impacto sobre la empresa”, señala Goldstein. “Lo nuevo es la conexión con el valor real … Ese es el elemento crucial”.
Goldstein y Guembel descubren que el proceso sólo funciona cuando la intención es dañar a la empresa; los inversores no tienen ese mismo poder para crear un círculo virtuoso que haga subir las cotizaciones indefinidamente.
La clave de todo el proceso son las ventas en corto, esto es, cuando un inversor pide prestadas acciones a un bróker, las vende y espera devolver las acciones prestadas con las adquiridas posteriormente a un precio inferior. Se obtienen beneficios únicamente si el precio de las acciones cae, esto es, si se vende caro y se compra barato. Si el precio sube, deberá comprar las acciones de reposición a un precio superior al que las vendió.
Confabulando sobre el precio de las acciones
La relación entre el precio de las acciones y el verdadero valor de la empresa ya no es tan estrecha como muchos creen. Las empresas venden acciones en el mercado para conseguir dinero. En cuando las acciones están en circulación, el precio suele subir o bajar reflejando los altibajos que experimentan los ingresos de le empresa; sin embargo, también entran en juego otras fuerzas, como la tendencia general en el mercado o sector, los resultados de la empresa en comparación con otras de su mismo sector, y las especulaciones acerca de la influencia de la estrategia empresarial, los productos y la competitividad sobre los futuros beneficios.
Algunas veces los entusiastas inversores pueden empujar la cotización al alza aunque no haya evidencia de que los ingresos vayan a crecer. Otras, los sentimientos de los inversores pueden ser negativos, provocando la caída de la cotización a pesar de que la empresa goce de buena salud.
Como la relación entre los resultados empresariales de la empresa y su cotización no tiene por qué ser tan precisa, el devenir de las cotizaciones no tiene necesariamente un efecto directo sobre el verdadero valor económico de la empresa, el cual se cuantifica con variables como los activos o los ingresos.
Claramente, los especuladores pueden confabularse para provocar una caída en los precios vendiendo masivamente en corto; pero en algún momento, otros inversores –impresionados con la salud de la empresa-, podrían considerar que las acciones son una gran oportunidad y el incremento en su demanda provocaría un aumento en su cotización. Por tanto la práctica “bear raid” no tendría un efecto duradero. Pero aunque una caída en los precios de las acciones provocada por esta práctica no causa un daño económico real a la empresa, posiblemente otros inversores acaben vendiendo sus acciones, poniendo en marcha un círculo vicioso, esto es, precios en descenso y perjuicio económico que beneficiaría aún más a la “bear raid”.
Para comprobar qué escenario sería el más probable, Goldstein y Guembel consideraron el caso de una empresa que está a punto de invertir dinero en un proyecto cuyo valor final la empresa no puede determinar exactamente. Al mismo tiempo, hay un especulador que sabe algo sobre el valor del proyecto que la empresa desconoce. Por ejemplo, podría tener cierto presentimiento acerca del coste aproximado del capital.
Si dicha conjetura sugiere que el plan de gastos de la empresa va a funcionar, el especulador comprará acciones y su demanda contribuirá a su vez a incrementar su cotización. Si el presentimiento sugiere que el plan de gastos va a fracasar, venderá acciones y la menor demanda empujará los precios a la baja. De un modo u otro el presentimiento del especulador acaba reflejándose en el precio de las acciones.
Goldstein y Guember añaden un nuevo elemento a esta visión tradicional del mercado. La empresa considera que el cambio de tendencia del precio de las acciones es una señal del juicio del mercado sobre la prudencia del plan de gastos. Si el precio cae, es señal de que el juicio es negativo y la empresa podría abandonar el plan.
Hasta este momento, el especulador está tomando decisiones de acuerdo con su propio presentimiento acerca del plan de gastos. Pero Goldstein y Guembel sostienen que un especulador que no tiene un presentimiento específico sobre el plan puede explotar el proceso para, deliberadamente, hacer bajar el precio de las acciones.
Reducción del valor de la empresa
Las grandes transacciones se ejecutan a través de los creadores de mercado (market maker) de Wall Street, los cuales en la mayoría de los casos compran y venden empleando su propio stock de acciones. Estos creadores de mercado anuncian un precio de acuerdo con su evaluación del mercado. El creador de mercado que recibe una orden de compra o de venta de un especulador supone que éste tiene algún presentimiento sobre la empresa, ya que si no fuese así, el especulador no estaría interesado. En general, los inversores entendidos contribuyen a mejorar la eficiencia del mercado, asegurando que el precio de las acciones refleja adecuadamente el valor de las empresas. Inspirando confianza en los mercados, esta eficiencia suele contribuir al alza de los precios.
Pero en el ejemplo utilizado por Goldstein y Guembel, el especulador que está vendiendo las ac