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Fuga de divisas en Argentina: ¿Otra vez se repite la historia?

22 septiembre, 2011 por Prophet Dejar una respuesta »

La historia económica argentina indica que la confianza del consumidor y la fuga de capitales transitaban por carriles opuestos. Si una crecía, la otra bajaba y viceversa. Ahora lo que ocurre es que, mientras los índices de aprobación al Gobierno se mantienen positivos y el país crece a un ritmo imparable –se espera que el PIB crezca un 7% en 2011, frente al 3,5% de Brasil, el principal socio de Mercosur-, la compra de dólares americanos no para de subir.

La paradoja es que mientras en lo que va del año la salida de capitales asciende a más de U$S 12.000 millones, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner logra más de un 50% de adhesión en las elecciones primarias y se da prácticamente por descontada su victoria en las próximas elecciones presidenciales del 23 de octubre.

¿Cómo se explica, entonces, que frente a este contundente resultado político, difícil de revertir por una oposición fragmentada, la desconfianza se tiña de verde?

Ante todo, conviene aclarar el concepto sobre fuga de capitales. Martín Leal, profesor en el MBA de UADE Business School, explica que “se refiere al traspaso de activos financieros en moneda local hacia activos externos denominados en moneda extranjera; es decir no necesariamente el concepto refleja que esos capitales hayan salido del país”.

En su opinión, la situación actual se debe a 3 razones principales. En primer lugar, las próximas elecciones presidenciales generan un corrimiento instintivo al dólar tanto por parte de los ahorristas individuales como de las empresas. Por otro lado, la crisis internacional ha hecho que muchas empresas multinacionales, ante la imposibilidad de financiarse a bajo costo en sus países base, hayan recurrido al financiamiento con filiales superavitarias. Y, por último, “los agentes económicos de alto patrimonio de Argentina, a fin de diversificar sus riesgos locales, han invertido en propiedades (de forma mayoritaria) y en activos financieros (de forma minoritaria) en el exterior”.

Eduardo Fracchia, profesor del IAE, Universidad Austral, coincide sobre todo en la incidencia de las firmas multinacionales,“que salieron a solventar a sus casas matrices [ahorran en dólares y los envían a la matriz para cubrir gastos de otras sucursales], y por la misma causa financieros de otras empresas empezaron a ubicar sus fondos en lugares seguros”. Y añade que los que envían estas divisas al exterior son las grandes empresas nacionales y multinacionales, “sobre todo estas últimas que envían divisas a sus casas matrices, sin re-invertir en el país”.

Los particulares también incrementaron la adquisición de billetes extranjeros, algo que el Dr. Domingo José Mazza, director de carrera de la Licenciatura en Economía de laUniversidadde Morón, entiende que se debe a que “un argentino promedio que ha incrementado aunque sea levemente su capacidad de ahorro luego de 8 años de crecimiento económico ininterrumpido, coloca los ahorros en dólares debido a que representan reserva de valor”. La historia reciente de las últimas tres décadas en Argentina, “en especial la cultura residual de la convertibilidad monetaria que implicaba una bimonetización de hecho”, argumenta, es lo que ha llevado a esta situación. Por otro lado, añade, “cualquier activo inmobiliario -terrenos, cocheras, departamentos etc.- se compran y se venden en dólares”.

Algunos expertos, como Federico Mac Dougall, profesor de la Escuela de Posgrado en Negocios de la Universidad de Belgrano (UB), creen, además, que si bien la presidenta Cristina mantiene el primer lugar en las encuestas, esto no significa que quien origina la fuga de divisas: empresas, inversores internacionales y grandes inversores privados, compartan la política económica de la actual administración.

Por tanto, la casi segura victoria de Cristina en las presidenciales no quita incertidumbre política sobre lo que sucederá en el próximo mandato ya que, según argumenta Mac Dougall, existe en una parte de los argentinos la percepción de que la actual política económica no puede continuar y que después de las elecciones será necesario un fuerte cambio en el rumbo de la misma. Frente a este escenario, señala, “las empresas e individuos vuelcan sus ahorros al exterior como forma de resguardo frente a la incertidumbre del mercado local”.

En el corto plazo

Frente a una economía internacional inestable y a la falta de precisiones sobre cómo encarará un posible segundo mandato Cristina Fernández de Kirchner, se abren algunos interrogantes sobre lo que puede pasar en el corto y mediano plazo.

Por ahora, lo más preocupante para algunos analistas parece ser la elevada salida de divisas. Y es que la sucesiva compra de dólares por parte de empresas y de particulares (a razón de unos 2.000 millones por mes) provoca inestabilidad en el tipo de cambio. Por eso, el Banco Central sale a vender moneda extranjera para que no se dispare el precio en el mercado y, así, pierde reservas. Las reservas del Banco Central, a cargo de Mercedes Marcó del Pont, se encuentran en U$S 50.081 millones y tienen como fin cubrir como mínimo el stock de base monetaria en circulación.

Paula Soledad Luque, asistente de investigación del área de economía del IAE, señala que la baja en la cantidad de reservas genera vulnerabilidad en la economía argentina y provoca un círculo vicioso: como la economía está más vulnerable, se transmite menos confianza y eso hace que los inversionistas lleven su dinero a economías más estables. “Esta vulnerabilidad que menciono reside en que el Banco Central es el que tiene que responder ante cualquier eventualidad en los bancos nacionales o privados, es por eso que los privados deben colocar un encaje (requisito mínimo de reserva bancaria) en el Central. Pero el encaje de estos bancos es utilizado por el banco Central y ahí entran en juego las reservas: al bajar el número se le hace más difícil responder frente a cualquier contingencia, tal y como sucedió en 2001”. Ese año se produjo el mayor default (suspensión de pagos) de la Argentina y la posterior devaluación de la economía.

Para Mac Dougall, de la UB, si bien por el momento no hay peligro de que el Banco Central pierda gran cantidad de reservas, “de continuar bajando podrían erosionar la confianza en el poder del Banco Central y dar lugar a una aceleración de la fuga de divisas, y una consecuente devaluación del tipo de cambio”.

Hasta hace poco, la caída de reservas por la salida de capitales había sido compensada totalmente con el ingreso de dólares comerciales, indica el Dr. Mazza, de la universidad de Morón. Sin embargo, en los últimos meses se ha producido un mayor déficit comercial, y esa baja en el ingreso de dólares por exportaciones no llega a satisfacer la demanda interna de billetes verdes.

De hecho, el “blue” (dólar paralelo) alcanzó recientemente otro récord de 4,43 pesos por cada dólar americano; mientras el oficial ronda los 4,22 pesos. El dólar “paralelo” es el informal, que se compra y vende en las denominadas “cuevas” sin ningún tipo de control oficial.

En el mediano plazo

Martín Leal, de UADE, cree que ante una situación de tipo de cambio real en clara apreciación y un superávit de la balanza comercial que da signos de debilidad, “los desafíos a partir de 2012 serán disminuir el ritmo inflacionario, y acompañar el ritmo de depreciación del peso en niveles similares”.

La mayor preocupación para algunos sectores es una posible devaluación o depreciación del peso (es decir, que siga aumentando la cantidad de pesos que se necesitan para comprar 1 dólar) por parte del Gobierno, pero no sería aplicada en forma inmediata, sostienen algunos profesores consultados. Mac Dougall, de la UB, cree que “de no cambiar las condiciones económicas internacionales, se puede presuponer que va a continuar la política de devaluación lenta, la cual permite reducir la pérdida de competitividad de los bienes producidos localmente que genera la inflación”.

Eduardo Fracchia, del IAE, señala que una devaluación en el corto o mediano plazo tendría muchas implicaciones para la economía, como por ejemplo: “la mayor salida de divisas, aumento del riesgo país, corte del crédito externo y un nuevo malestar social si ante una devaluación se aplican medidas como las de 2001”, como el corralito –restricción de la libre disposición de dinero en efectivo, sin deteriorar el activo de los depositantes- o el corralón –pesificación de los depósitos en dólares a un valor muy por debajo del de mercado-.

Leal, de UADE, advierte también que habrá que tener cuidado con los factores externos, como, por ejemplo, los precios internacionales de los principales productos exportables argentinos (commodities). A su vez, señala que será importante la marcha de la economía brasileña, el mayor socio comercial de la Argentina, que este año podría crecer tan solo un 3,5% muy lejos del 7,5% del año anterior, según algunas estimaciones. “Una desaceleración de la economía brasileña, como una depreciación en el tipo de cambio del Real, serían señales de alerta para la macroeconomía argentina y la estabilidad de su tipo de cambio”, añade.

Temas pendientes

Si el próximo 10 de diciembre Cristina Fernández de Kirchner vuelve a ocupar el lugar de mayor poder de la Argentina, ¿cuáles serán sus principales desafíos económicos?

Todos los especialistas consultados coinciden en que la inflación será el principal escollo a resolver, que llega al 22% en promedio, según datos no oficiales. “El desafío del próximo gobierno será conciliar un programa anti-inflacionario, junto con medidas de política económica que no enfríen la economía y le garanticen un sendero de crecimiento estable de alrededor de un 5% anual”, sostiene Leal, quien incluso prende una lámpara de alerta ante los problemas estructurales en materia energética (en 2011 sería de U$S 6.000 millones la importación de combustibles), de integración regional (rutas, transporte de carga y pasos fronterizos) y de diversificación de matriz productiva (reemplazo de la exportación de granos hacia mayor valor agregado).

Luque, del IAE, recuerda que desde 2007 se intervino el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), por lo que las estadísticas dejaron de ser creíbles “y creo que este debería ser un ítem que la presidenta no debe dejar relegado, sino todo lo contrario, reconocer que se han equivocado [con la intervención] y volver a trabajar de una manera transparente es lo que mejor puede hacer”. Desde el IAE también proponen dar mayor importancia a la regulación del empleo en negro y la informalidad laboral, que llega a casi el 40%.

Así, la presidenta se encontrará con una economía argentina con buenas perspectivas para 2012, sostiene Mac Dougall de la UB, aunque con menos “colchones” que en 2009, es decir, con algunos temas pendientes a resolver. Por ejemplo, “el año que viene uno de los principales frentes seguirá siendo la inflación que se estima podría llegar al 30%; así como la balanza comercial que verá reducir su superávit debido al aumento de los costos internos y la depreciación del peso; y las tarifas de algunos de los servicios públicos que están congeladas desde 2002″ y que previsiblemente tendrán que subir.

Sea quien sea el nuevo inquilino de la Casa Rosada, el Dr. Mazza, de la Universidad de Morón, señala que “en los próximos años el desafío en términos económicos será provocar la transposición social (mejoras sociales), controlar el alza de precios, mantener el superávit de los grandes balances de la economía y profundizar las relaciones comerciales con el exterior, en especial con los países vecinos”.

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