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¿Corrección o cambio de tendencia en las bolsas?

Marzo 8th, 2007 por Prophet Leave a reply »

Todo lo que sube termina por bajar. Este dicho se está cumpliendo también en las bolsas y en los últimos días los inversores de todo el mundo han visto como sus activos han sufrido fuertes batacazos tras registrar máximos tras máximos durante varios meses seguidos. Todo el apetito por el riesgo que habían adquirido los jugadores de la bolsa en este magnífico entorno vacío de peligros ha terminado en empacho provocado por las incertidumbres provenientes, principalmente desde Estados Unidos, China y Japón. Según los expertos, estos sustos han sido aprovechados para recoger beneficios tras las fuertes subidas continuadas y, por ahora, se trata sólo de una sana corrección tras la que el mercado volverá a dar jugosas oportunidades.

Las principales bolsas europeas se han dejado una media de un 6,9% en cinco días. El Ibex 35 ha sido el más penalizado del Viejo Continente con un retroceso del 7,5%, lo que se traduce en una pérdidas de más de 37.000 millones de euros de capitalización bursátil. En Estados Unidos, el Dow Jones y el S&P 500 se han dejado un 4,60% y un 5,19%, respectivamente. No obstante, estas caídas son ligeras en comparación con los retrocesos que han experimentado las bolsas de los países emergentes. En Latinoamérica, la bolsa de Buenos Aires se ha desplomado el 12,58% en este periodo, el Bovespa carioca ha retrocedido un 10,88%, mientras que el IPC de México ha caído un 8,05%.

Todos estos fuertes descensos han ido acompañados de un espectacular repunte de la volatilidad, señalan los expertos. El índice VIX de la bolsa de Chicago –se utiliza como referencia para medir la volatilidad desde su creación en 1990- ha repuntado hasta los 20 puntos, nivel que no alcanzaba desde la fuerte corrección que sufrieron las bolsas entre mayo y junio del año pasado. No obstante, todavía está lejos de los 46 puntos que superó a comienzos de 1999 en plena burbuja tecnológica.

El estornudo de China

El mercado tembló ante la posibilidad de que el gobierno chino establezca medidas impositivas orientadas a frenar la actividad especulativa y para controlar la velocidad a la que está creciendo el mercado interno –que se ha doblado en los últimos 12 meses-. Los rumores desencadenaron una repentina oleada de ventas en China, provocando que los precios de las acciones cayeran un 9% en un solo día. “No es la mejor manera de comenzar el Año del Cerdo, pero lo que nosotros habíamos esperado –una corrección en los mercados en China- ha ocurrido”, dice Lorraine Tan, vicepresidente de la agencia de rating Standard & Poor’s en Asia.

Cuando en diciembre de 1996 la bolsa de Shanghai sufrió una grave crisis, que provocó que el índice Shenzhen se desplomase un 32,4% en siete días, Wall Street ni se inmutó. Sin embargo, estos últimos hechos desencadenaron los mayores descensos de las bolsas estadounidenses desde los atentados del 11 de septiembre, en 2001, reacción paradigmática de la emergencia de China como jugador de primera fila en la economía y las finanzas mundiales. “Las caídas de los mercados globales tras el desplome de Shanghai es indicativa de la creciente importancia de las fortunas chinas (para la economía mundial)”, añade Tan.

La razón del nerviosismo es que al igual que el fuerte crecimiento asiático –y chino en particular- ha impulsado la economía mundial en los últimos años, cualquier problema allí tendría hoy consecuencias muy negativas para la coyuntura, los resultados empresariales, la liquidez y el apetito por el riesgo mundial. Stephen King, economista jefe de HSBC en Londres, dijo al periódico español Expansión que ve en ello un “cambio en el centro de gravedad” económico mundial.

EEUU echa leña al fuego

Los comentarios de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal (Banco Central de Estados Unidos) y la publicación de datos económicos decepcionantes (que indican la ruptura con las recientes cifras positivas de crecimiento) reavivaron las preocupaciones sobre una posible recesión en EEUU. “Ambos factores contribuyeron a que la confianza de los inversores se tambalease, traduciéndose en la caída de los mercados de valores en EEUU, Reino Unido, Europa y Asia”, justifican en un informe de la gestora británica Shroders.

Juan Mascareñas, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, explica que los gestores de fondos internacionales compran y venden con un ojo y medio puestos en el mercado más importante del mundo, es decir, la Bolsa de Nueva York, “por lo que cualquier noticia que afecta a dicha bolsa, ya sea nacional o internacional, afecta al resto de los mercados en una mayor o menor medida”. Y añade: “Una ralentización de la economía americana implica que las tasas de crecimiento futuras de beneficio de las empresas americanas se corrijan a la baja, lo que a su vez tiene repercusión en la evolución bursátil de estos valores”.

Las palabras de Alan Greenspan se produjeron pocos días después de que Ben Bernanke, actual presidente de la Fed, se mostrara optimista con respecto a la economía de EEUU, puesto que espera una aterrizaje suave con un menor impacto de la caída del mercado inmobiliario del que se preveía y una progresiva disminución de la inflación. Este dictamen hacía prever que el final del ciclo alcista de tipos –actualmente el precio del dinero se sitúa en el 5,25%- estaba llegando a su fin e, incluso, ganaban peso las opiniones que abogan por un abaratamiento del precio del dinero antes de finales de año.

Japón y el ‘carry trade’

Otro factor que ha provocado este efecto dominó sobre las bolsas mundiales ha sido la fuerte apreciación del yen frente a las divisas de referencia mundial. La divisa nipona se encuentra en su nivel más alto frente al dólar, el euro y la libra esterlina en tres meses por el pinchazo de las operaciones de arbitraje de tipos de interés entre divisas (carry trade). Desde que la bolsa de Shanghai se desplomó y las dudas sobre la economía estadounidense han ido en aumento, la volatilidad y la aversión al riesgo ha incrementado significativamente. A medida que los inversores deshacen posiciones apalancadas por medio de carry trade, la divisa nipona se ha ido apreciando. La subida del yen ha forzado a otros inversores a deshacer posiciones. Al final ese proceso ha degenerado en una espiral.

Como consecuencia, la bolsa de Tokio ha registrado fuertes retrocesos en los últimos días de entre el 3% y el 4% (el índice Topix), lo que ha tenido un efecto dominó sobre el resto de las bolsas asiáticas y el resto de los mercados globales. El ex número dos del Ministerio de Finanzas nipón Eisuke Sakakibara, conocido como señor yen por su papel en la gestión de la divisa entre 1997 y 1999, dijo hace unos días que “el carry trade continuará algún tiempo”. Mientras, los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G-7) avisaron a los inversores en su última reunión del peligro de las “apuestas en una sola dirección”, una referencia implícita al carry trade.

Un cóctel fácil de superar

Las incertidumbres creadas por el gobierno chino, el peligro de una ralentización económica más brusca de la esperada junto con las dudas que ha despertado la fuerte apreciación de la divisa nipona, han creado un cóctel que ha sido tomado como excusa por los inversores mundiales para hacer caja. No obstante, los expertos se muestran optimistas en el corto plazo y aseguran que se trata más de una sana corrección que de un cambio de tendencia.

Había motivos para caer, pero ante todo y según los analistas, excusas para recortar tras la fuerte subida acumulada –el Ibex 35 había ganado hasta que comenzó la corrección un 33% desde los mínimos de junio de 2006-. “Es una corrección exagerada, sin excesiva justificación. Se ha producido un efecto contagio y nadie quiere ser el último en quedarse en el mercado”, señala Alberto Roldán un analista de la agencia de valores española Inverseguros. “Estas situaciones se producen en fases alcistas y son normales y saludables”, dice David Pocino de Banco Urquijo. Para la agencia de valores española Renta 4, “el mercado estaba sobrevalorado y se esperaba esta corrección”.

La dureza de las últimas caídas no modifica, sin embargo, la visión favorable que los expertos tienen en el mercado. “No se ha producido ningún cambio estructural”, añade Pocino de Banco Urquijo, que, como otros expertos, avisan de que cuanto más contundente es la caída, mayor es el rebote posterior. José Luis Martínez, estratega de Citigroup considera que es posible que se dé una mayor inestabilidad en el corto plazo pero no esperan que las bolsas encadenen varios meses de caídas.

Altina Sebastián, profesora de Finanzas de la Universidad Complutense de Madrid, apunta que la valoración de la renta variable es todavía atractiva, especialmente si se compara con otros activos alternativos. “La renta fija está cara, el mercado inmobiliario parece haber tocado techo y las materias primas, después de haber alcanzado unos precios nunca vistos, parece que comienzan a moderarse o a retroceder”.

Sergio Torassa, profesor de Finanzas de European University, argumenta que las operaciones corporativas continuarán actuando como factor de impulso de las cotizaciones. Según un estudio publicado por la firma Atlas Capital, las fusiones y adquisiciones alcanzaron en 2006 un volumen de 190.000 millones de euros en España, lo que supone un incremento de cerca el 70% respecto a 2005. “Es casi seguro que esta dinámica perviva en 2007”, añade Torassa.

Reacción de los activos defensivos

No obstante, no todos los activos se están comportando de manera negativa durante este periodo de corrección. El dinero se ha fugado de la bolsa para entrar en otros mercados, que tradicionalmente y ante momentos de incertidumbre, han actuado de activo refugio, principalmente la deuda pública. Así, están subiendo los precios de los bonos –la rentabilidad de los bonos se comporta de forma inversa al precio-, a dos y diez años, tanto a uno como al otro lado del Atlántico. El rendimiento del bono alemán a diez años ha pasado en pocos días del 3,995% al 3,915%, mientras que el del bono de Estados Unidos lo ha hecho del 4,625% al 4,495%. En dos años el alemán ha descendido del 3,933% al 3,842% y el estadounidense del 4,758% al 4,517%.

“Se teme que el mercado pueda hacer lo mismo que en mayo de 2006. Por eso, habría que esperar un recorte del 10% antes de empezar a comprar. Los inversores se están quedando en liquidez o invirtiendo en renta fija a plazos muy cortos”, señala un informe de la filial del grupo francés Société Générale Selftrade. “La renta fija a corto plazo siempre se ha comportado mejor en periodos convulsos de la bolsa”, justifica un informe de JP Morgan Asset Management.

La reciente inestabilidad bursátil está impulsando la contratación de los productos derivados. La negociación de warrants en el mercado español alcanzó un nuevo récord el pasado 1 de marzo con un volumen de contratación que se situó en 33,94 millones de euros. Según Société Générale, esta cifra supone un incremento del 32% con respecto al anterior récord, alcanzado el pasado 8 de febrero.

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