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La floreciente industria biotecnológica Argentina tiene un potencial enorme

22 marzo, 2012 Sin comentarios »

Gracias a los avances de la ciencia nuestro planeta pasará de 7.000 millones de personas a 10.000 millones en 2050, según estimaciones de la ONU. La falta de alimentos, energía, agua potable y el aumento de la contaminación serán los mayores problemas que deberá resolver la humanidad. Pero con el descubrimiento de la biotecnología todo puede cambiar porque se podrán dar soluciones a los problemas del mañana: combustibles no contaminantes, modificación genética de semillas para mejorar su rendimiento y calidad, así como la elaboración de medicinas que curen más enfermedades.

Dr. Alberto D’Andrea, director de la licenciatura en Biotecnología de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), destaca que “en 2 o 3 años habrá un punto trascendente en la humanidad. Estarán disponibles los aparatos que realizarán la secuenciación humana y en 4 horas podremos saber nuestro genoma”. Esa información nos dirá, por ejemplo, qué mutaciones y enfermedades tendremos en nuestro organismo. “Es una revolución en todo sentido, no es una utopía y empresas muy serias como la multinacional de origen suizo Roche anunciaron que lo tendrán listo para 2014”.

Argentina no ha permanecido ajena a esta revolución. Casi al mismo tiempo que surgió la biotecnología moderna en EEUU, en 1972, con el descubrimiento del ADN recombinante -una técnica utilizada para manipular en forma in vitro la molécula de ADN-, nació la argentina BioSidus. Esta empresa pionera en la fabricación de biofármacos para tratar anemia, esclerosis o hepatitis B también se hizo famosa por la creación de Pampa, la primera ternera clonada en el país en 2002.

“Hubo desde entonces un flujo de científicos con doctorados que estuvimos afuera del país y volvimos”, detalla Mario Aguilar, director del Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM) que depende de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), un organismo del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación. En la época del ex presidente Raúl Alfonsín, a mediados de los ‘80, explica, “ya se había formado un instituto de biotecnología para intercambio científico-académico en el MERCOSUR [Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay]”.

Esto sentó las bases para el florecimiento de la industria biotecnológica en el país. Hoy en día hay más de 130 empresas biotecnológicas, en su mayoría pequeñas y medianas empresas, que se dedican a salud humana y animal, fertilización asistida de semillas inoculantes para el campo; también en el desarrollo de la industria del biodiesel. El profesor D’Andrea comenta que, por ejemplo, la industria farmacéutica cuenta con unos 400 laboratorios que trabajan con biofármacos.

Este tejido empresarial permitió que, por primera vez, una misión conjunta de empresas público-privadas se trasladara a Chinaa mediados de marzo con el objetivo de buscar alianzas con empresas de este país para abrir el mercado y exportar productos de mayor valor que las materias primas. “No queremos [Argentina] seguir siendo (sólo) productores de soja y materias primas”, aseguró Faustino Siñeriz, director del (CONICET) a la prensa. “El dinero viene por la incorporación del conocimiento a todas las cadenas de valor”.

La coordinación público-privada

Uno de los campos en que el sector biotecnológico argentino ya ha logrado grandes avances es el de la agricultura. En concreto, el 25% de las exportaciones de cereales son de origen transgénico, es decir, modificados genéticamente.

La empresa Bioceres, que nació en 2001 por iniciativa de 23 agricultores con el fin de generar proyectos de biotecnología aplicados al agro, es un buen ejemplo del potencial del país en este campo. “Una de las tecnologías más fuertes que se comienza a trabajar en 2005 fue a partir de un descubrimiento de la doctora Raquen Chan, de la Universidad del Litoral, sobre un gen que confiere a los cultivos la propiedad de resistir la sequía y la salinidad”, dice Claudio Dunan, director de Estrategia de Bioceres. El gen fue desarrollado y patentado, por eso Bioceres ya lo ha incorporado en cultivos como el sorgo, la canola y la alfalfa. “El 28 de febrero formamos un acuerdo con la empresa californiana Arcadia Biosciences para comercializar esta tecnología en soja a nivel mundial bajo la marca Verdeca. Estará listo en 2015”, adelanta Dunan. El desarrollo del gen contó con una inversión inicial de U$S 20 millones y permitirá aumentar los rindes de las cosechas en un 15%.

Dunan destaca que en Bioceres tienen una excelente combinación de sector público y privado porque reciben apoyo del CONICET y los investigadores provienen de universidades nacionales. En opinión del director de Bioceres, “hay que apostar a este tipo de cooperativismo del conocimiento y al desarrollo de tecnología de productos con valor agregado”. Y es que, según dice, “los científicos que tenemos son de primera y no estamos en desventaja con ninguna otra nación”, pero a nivel país, “faltan desarrollos organizacionales de alta envergadura como el nuestro, donde logramos unir a 230 accionistas y que participe el Estado”.

También lo cree así CarlosDupetit, gerente general de Amega Biotech, fundada en 2005 para la producción y comercialización de biomedicamentos, quien sostiene que tanto el ámbito público como el privado deben colaborar para que las posibilidades de la Argentina como productor de biotecnología se sigan incrementando. “Quizás falta coordinación entre el Estado y las empresas. Pero los privados tenemos la responsabilidad de colaborar y ayudar para que la cosas sucedan”.

Amega Biotech, integrada por 210 profesionales,lleva invertidos más de U$S 80 millones desde su creación y exporta el 90% de sus productos a 20 países. “Tenemos 15 proteínas en producción de especialidades medicinales en humanos. Las proteínas que trabajamos son para tratar, por ejemplo, la insuficiencia renal, la esclerosis múltiple, enfermedades oncológicas y factores de coagulación”, explica el especialista. “Trabajamos en 3 plantas, 2 en la provincia de Santa Fe y otra en Buenos Aires que estamos construyendo con un subsidio de Banco Mundial que nos otorgaron en 2009”, cuenta Dupetit.

Otra empresa destacada es Kheiron,dedicada a preservar y replicar equinos genéticamente valiosos utilizando las más modernas técnicas de reprogramación celular. La empresa ofrece además terapias de medicina regenerativa y células madres y servicios de determinación de sexo en embriones. “Nuestra línea de negocio principal es la clonación de caballos de polo y de salto. Hay solo dos laboratorios que trabajan en esto: nosotros y otro ubicado en Texas, EE.UU.”, cuenta Matías Buján, director de la empresa radicada en el Parque Austral, un ámbito creado por la Universidad Austral y el grupo inversor Taurus en la provincia de Buenos Aires para la radicación de empresas innovadoras.

El equipo de investigadores de Kheiron tuvo origen en la facultad de Agronomía de la UBA, la primera en clonar un caballo en Latinoamérica. “Nos contratan jugadores de polo ya que la clonación permite la copia exacta de un ejemplar, pero nacido en diferente tiempo. Un caballo tiene valor desde 2 puntos de vista: performance y reproducción. Si la clonación es por performance el caballo que nace tiene toda la potencialidad del donante, pero según su experiencia de vida puede salir mejor o peor. En cambio, en la clonación de una muy buena madre o padrillo reproductor el clon va a ser exactamente igual que el donante. El criador de caballos clona los mejores ejemplares para multiplicar su fábrica de potrillos”, detalla Buján. Este servicio puede tener un costo de U$S 100.000, un valor más competitivo que lo que se cobra en EE.UU, que puede llegar a los U$S 160.000.

Recursos humanos, regulaciones y competitividad

De las aulas del país han salido la mayoría de los profesionales del sector y lo seguirán haciendo en el futuro. No en vano, “nuestro país fue pionero en América Latina en cuanto a crear licenciaturas en biotecnología, como en las universidades del Litoral, Quilmes, San Martin y también a nivel privado como en la UADE. Calculo que por año se reciben unos 100 biotecnólogos”, dice el profesor Alberto D’Andrea.

Por otro lado, Mario Aguilar, del IBBM, señala que hay mucha motivación entre los profesionales argentinos porque “nuestros científicos doctorados se ubican bien para hacer experiencia posdoctoral en EE.UU. y Europa. De hecho recibo invitaciones para proponer gente que haga su experiencia afuera y para hacer colaboraciones en proyectos conjuntos. También como país hemos producido publicaciones científicas en el exterior”.  Pero el investigador subraya que, si bien la nación tiene muchas potencialidades, “falta un poco de gimnasia para conectar el desarrollo de conocimiento teórico con la aplicación en el sistema empresario. Se ha apuntado a que haya producción científica, pero a lo mejor tendría que haber un nexo para transferir esa información de logros y resultados a posibles targets empresarios”.

Además explica que entrar en un proyecto de biotecnología significa adoptar un producto que tiene cierto componente de riesgo. “Cuando se desarrolla un producto como la soja transgénica, además de lo que se invierte en biología, hay que sumar el proceso de regulaciones, de validar el producto en el mercado. Esto último vale más que el desarrollo mismo”, subraya Aguilar.

Otro de los aspectos que le preocupa a Alberto D’Andrea, de UADE, es la falta de reglamentación de la actividad biotecnológica. “Tenemos que saber quién puede tocar un genoma y quién no. Hay una idea de hacer colegios [profesionales] en todas las provincias para avanzar en este tema. Muchos de los experimentos hay que hacerlos con normas adecuadas y regular la profesión va a ser muy importante”, refiere el profesor de UADE de cara al futuro.

CarlosDupetit, de Amega Biotech, recuerda que en cuanto a competitividad el país está muy bien situado porque los tratamientos para humanos cuestan alrededor de U$S 3, mientras que en Europa valen U$S 70. Sin embargo, señala que de cara al futuro “todavía falta por revisar quénormas adoptaremos en el país, falta el debate regulatorio sobre temas sanitarios o comerciales y la Cámara Argentina de Biotecnolgía está trabajando en eso. De hecho, en Amega Biotech hemos estado estudiando las posiciones arancelarias para saber cómo estamos frente a otros países”, señala.

El mundo vive muchos desafíos por los cambios climáticos y las crisis económicas, es por eso que la eficiencia en los recursos resulta clave. “Estamos frente a un cambio de paradigma económico, con un mundo que tiene que ser más eficiente. Hay que apostar al conocimiento y al desarrollo de tecnología de producto de valor agregado y la Argentina será importante si logra seguir este camino”, dice con esperanza Claudio Dunan.

D’Andrea se suma a esta idea: “Es hora de utilizar los millones de genes conocidos para crear una nueva matriz económica, restablecer las pautas perdidas en la naturaleza y hacer posible la vida en la tierra. Sólo hay un plan B. Es tiempo de bioeconomía, biotecnolología y bioempresa”.

Inflación Exportada: en la Argentina ya hay góndolas más caras que en Alemania

15 noviembre, 2011 Sin comentarios »

En muchos casos, llenar el changuito es más barato en la principal potencia Europea que en Buenos Aires. La situación cambia a la hora de elegir frutas y comer afuera.

 

El aumento de precios que se registró en la Argentina durante los últimos años hizo que, en muchos casos, vuelva a ser más barato llenar el changuito en Europa. A pesar que el euro cotiza a 6,14 en las pizarras de la city porteña, los huevos, el queso, la manteca, los chocolates y las papas fritas se consiguen en Alemania hasta un 40% más baratos que en los supermercados porteños.

 

Los precios de los alimentos fueron los que más treparon en las góndolas argentinas durante los últimos años. Elevaron costo de la canasta básica y por eso todos los sindicatos negociaron durante este año aumentos superiores al 20%. Según el INDEC, el rubro de alimentos y bebidas creció 8,24% en los últimos doce meses, mientras que para los estimadores privados, el alza estuvo muy por encima de estos números.

 

Una recorrida de Clarín.com por distintos supermercados de Alemania encontró que en este país la docena de huevos se vende a 7,92 pesos (1,29 euros), algo menos que en los supermercados de la Argentina: en Disco, la alternativa más barata es de 10,99 pesos, mientras que en Coto no se consigue por menos de 9.

 

Armar una picada en Alemania también es más barato que en Argentina. En Frankfurt, una de las principales ciudades de la potencia europea, el paquete de papas fritas Pringles de 165 gramos cuesta 11,36 pesos (1,85 euros). En Buenos Aires, el envase es más pequeño (140 gramos) y vale 30% más: 14,75 pesos. Los quesos en la Argentina siempre fueron caros y hoy son casi inaccesibles para los sectores más carenciados. Los 100 gramos de queso de máquina no se consiguen por menos de 5 pesos, mientras que en Alemania está 4,42 pesos (0,72 euros). El kilo de Gouda, que está por encima de los 55 pesos en los hipermercados porteños, se consigue en Frankfurt desde los 28,18 pesos (4,59 euros).

 

Las diferencias más grandes entre los dos países se encuentran en las golosinas. Los pasillos de los supermercados alemanes pueden convertirse en un paraíso para los golosos porque una barra de 100 gramos de chocolate con leche Milka cuesta 4,85 pesos (0,79 euros), mientras que el equivalente en los argentinos está entre los 10,70 y 10,80 pesos. El huevo de chocolate Kinder en Frankfurt está 5,46 (0,89 euros) y los padres argentinos que se lo compran a sus hijos tienen que desembolsar más de 6 pesos. Lo mismo con las pastillas mentos. En Europa, el pack de 4 paquetes se consigue a 10,37 pesos (1,69 euros) y en Buenos Aires, a 13,69 pesos y con 1 paquete menos.

 

A la hora de elegir frutas, carnes y comer afuera, los precios en Argentina son más baratos que en Alemania. Por ejemplo, un combo mediano del Big Mac en Mc Donalds (que ya no figura en las grandes pizarras de los locales) cuesta 24,90 pesos, mientras que en Alemania está 38 pesos (6,19 euros). La diferencia es menor con el Mc Pollo. En el país del viejo continente también está 38 pesos y en la Argentina, 33,50 pesos. Comprar un café en Starbucks también es más económico en tierras porteñas. Un café con leche chico cuesta en el centro de Frankfurt 18,11 pesos (2,95 euros) y en el corazón de Buenos Aires 14,50 pesos.

 

Hacer una ensalada con productos frescos en la Argentina es hasta un 50% más barato. Por ejemplo, en Disco el kilo de tomate redondo está a 2,99 pesos y el de zanahoria, a 3,99 pesos. En Alemania, el de tomate está a 6,14 pesos (1 euro) y la zanahoria a 7,30 pesos (1,19 euros).

Los dificultades económicas de Estados Unidos y Europa, ¿provocarán el resfrío de America Latina?

6 octubre, 2011 Sin comentarios »

El pasado 4 de agosto fue una jornada que Latinoamérica difícilmente podrá olvidar, ya que ese día los principales centros bursátiles de la región y del resto del mundo,  sucumbieron por temor a una posible y nueva crisis económica en Estados Unidos, similar a la que se desató en 2008.

En medio del desesperado esfuerzo de los operadores por calmar los ánimos de los inversionistas, Bovespa (Bolsa de Valores de São Paulo) cayó un 5,72%, mientras que en Chile el IPSA (Índice Selectivo de Precios de Acciones) anotó un descenso del 3,94%, secundado por la Bolsa Mexicana de Valores (BMV)) que experimentó un retroceso del 3,37%.

El desalentador episodio se había gestado 24 horas antes, en momentos en que el Congreso estadounidense debatía a contrarreloj un plan republicano y otro demócrata para elevar el techo de la deuda pública y reducir simultáneamente el gran déficit del país. En mayo pasado Estados Unidos alcanzó el límite de endeudamiento de 14,29billones de dólaresy la Casa Blanca dejó claro que el Congreso debía aumentar el techo para disminuir los pasivos antes del 2 de agosto, de lo contrario el Gobierno se quedaría sin fondos para pagar sus facturas.

Luego de intensos debates que sumergieron en un mortal suspenso a las economías de todo el orbe, demócratas y republicanos finalmente llegaron a un acuerdo para aprobar un nuevo “techo” para la deuda. No obstante, la demora de los congresistas en alcanzar el consenso hizo que la incertidumbre se instalara en forma definitiva en los mercados aquel 4 de agosto, ahora llamado “jueves negro”.

Este clima de desconfianza empeoró en los días siguientes, luego de que la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor´s decidiera rebajar el rating de solvencia crediticia de Estados Unidos de “AAA” a “AA+”, medida que los analistas de la consultora justificaron como necesaria, dado que, en su opinión, el plan pactado por el Congreso no era lo suficientemente sólido para estabilizar la situación de la deuda nacional en el largo plazo.

Los analistas de Standard & Poor´s alertaron además que la tensión política y económica en Estados Unidos podría empeorar la difícil coyuntura por la que atraviesa Europa, considerando los importantes desequilibrios presupuestarios que han experimentado algunos países como Grecia, Portugal e Irlanda, y en menor medida España e Italia.

Sin duda, la “crisis de la deuda estadounidense”, generó dos importantes fenómenos, comenta Joseph Ramos, profesor de Macroeconomía del Departamento de Economía de la Universidad de Chile, “lo primero es que el mercado tomó conciencia de que los congresistas republicanos pueden dificultar la toma de medidas necesarias para enfrentar la recuperación económica, haciendo que este proceso sea más lento”. La segunda situación que dejó en claro la crisis de la deuda, dice, es que las expectativas de que este año Estados Unidos repunte y crezca un 3%, “quedaron absolutamente descartadas y hoy los analistas apuntan a una expansión de apenas un 1,5% e incluso menos”.

Lo cierto es que este bajo crecimiento es señal de que la nación estadounidense no avanza en la dirección que muchos quisieran y corre el riesgo de que en cualquier momento su economía se desacelere aún más sin punto de retorno.

Tal es la visión de Ricardo Patiño, economista y ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, quien afirmó a través de una emisora radial del país que si el PIB mundial hoy bordea los 60 billones de dólares,y la deuda externa de Estados Unidos supera los 14 billones de dólares “con posibilidades de que ésta aumente y de que el Gobierno llegue a un punto en que no pueda cubrirla, el desbarajuste internacional que se produciría sería fenomenal”. Y recalcó que la situación es preocupante, “por lo que América Latina debe adoptar medidas”.

Una herida mal curada

Sin embargo, hay expertos que no comparten el alarmista escenario previsto por el ministro del Ecuador, como José Oscátegui, profesor de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, quien asevera que por ahora “sólo estamos ad portas de vivir una desaceleración de la actividad económica mundial, que no es otra cosa que una herida mal curada de la debacle que estalló en 2008”.

Y es que para contrarrestar el desfavorable escenario creado por la burbuja hipotecaria, el gobierno estadounidense aumentó el gasto fiscal y con ello su deuda, explica Roberto Durán, profesor de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, “una medida reactivadora que en esos momentos alivió en parte las cuentas nacionales”. El problema, dice, es que Estados Unidos ha acumulado un déficit “de extraordinario volumen, el cual ha comenzado a poner en jaque las ventajas competitivas de su economía y las del resto del mundo”.

Si a lo anterior sumamos el hecho de que, tras el estallido de la crisis financiera internacional, los países de la Unión Europea (UE) intensificaron los estímulos fiscales vía mayor gasto para compensar la estricta política monetaria que aplicó el Banco Central Europeo (BCE) y así poder paliar los efectos de la debacle, acota Víctor Valenzuela, profesor de Economía y Finanzas de la Universidad Andrés Bello, en Chile, “el resultado es que el déficit fiscal de Grecia, Portugal e Irlanda, que ya venían fuertemente endeudados y con problemas de competitividad, se ha disparado”.

Pese a que la UE y el BCE han estado trabajando intensamente en un paquete de medidas para evitar el contagio de un default en masa en el viejo continente contribuyendo a calmar la tensión financiera, tales iniciativas no han sido suficientes para reconquistar la confianza de los inversionistas.

En otras palabras, el contexto internacional se presenta como poco alentador para América Latina, afirma Oscátegui, pero aclara que en ningún caso éste podría llegar a cobrar los niveles tan devastadores que caracterizó a la crisis que se vivió en 2008, “y tampoco podría llegar a arrastrar a los mercados latinoamericanos de la forma en que lo hizo entonces”.

La razón para ello, comenta, es que las autoridades tanto de Estados Unidos como de la UE saben lo que tienen que hacer para contrarrestar el impacto de la desaceleración “y para que ésta no llegue a convertirse en una crisis de proporciones. Si bien hay trabas políticas -refiriéndose a la oposición republicana en el Congreso estadounidense-, las autoridades están concientes de los elevados costos, si no toman las medidas del caso”.

Y uno de los ejemplos que ilustra de mejor forma lo anterior, fue la acción mancomunada que a mediados de septiembreemprendieron el Banco Central Europeo, la FED (Reserva Federal de Estados Unidos), el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Nacional Suizo, quienes acordaron prestar a las instituciones bancarias comerciales de Europa la cantidad de dólares que necesiten a cambio de ciertas garantías.

Aunque algunos analistas calificaron la medida como tardía, ésta apuntó justamente a asegurar la suficiente liquidez de la divisa estadounidense y disminuir la volatilidad en los mercados, siendo “una muestra de que los bancos centrales van a hacer lo que deben para preservar la estabilidad del sistema”, destacó Christine Lagarde, directora gerente del FMI (Fondo Monetario Internacional), a través de medios de prensa regional.

Adicionalmente, la FED anunció a fines de septiembreque mantendrá bajas las tasas de interés (entre 0,0% y 0,25%) y cambiará bonos de deuda en su poder que venzan a corto plazo por otros valores de más largo vencimiento, todo ello a objeto de estimular la lenta y anhelada recuperación económica de Estados Unidos.

El impacto en Latinoamérica

Pese a que hoy la volatilidad y la cautela dominan los mercados financieros, quienes siguen cada uno de los movimientos de las autoridades monetarias en Estados Unidos y Europa, la actividad exportadora de la región latinoamericana se ha mantenido estable, sin grandes sobresaltos en los precios de las materias primas, opina Ramos.

Aunque advierte que si estas dos grandes economías entran oficialmente en recesión “ello impactará en los precios de los commodities que la región exporta a Estados Unidos y Europa (cobre, hierro, petróleo, soya, salmón, café, productos frutícolas y agropecuarios, entre otros), como también habrá un efecto en el clima de inversión”.

Pero las consecuencias dependerán del grado de exposición que cada país latinoamericano tenga frente a estos mercados, detalla Javier Bronfman, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile, “ya que es muy probable que las naciones más abiertas y que destinan mayores envíos de materias primas a Estados Unidos y Europa, experimenten más problemas”.

Por este motivo, el economista y ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, Ricardo Patiño, ha hecho un llamado a que los gobiernos de la región diversifiquen sus mercados hacia otros destinos, incrementando el propio comercio intrarregional.

Si bien Oscátegui reconoce que ésta es una estrategia eficaz, opina que tanto la diversificación de las exportaciones como la integración comercial de América Latina, son desafíos en los que la región ha venido avanzando “a paso lento, pero seguro a través de diversas e importantes alianzas como Mercosur, ALCA, Unasur y ALADI, entre otras”.

Por lo tanto, para paliar los efectos de una potencial recesión de la economía mundial, plantea Oscátegui, América Latina debería emprender otras acciones, “y una de ellas es seguir las recomendaciones del FMI, que apuntan a que las naciones que tienen una baja deuda y un respaldo financiero en divisas, deberían aplicar una política fiscal contracíclica o expansiva aumentando el gasto, siempre y cuando éstos países demuestren capacidad para mantener el equilibrio fiscal en el largo plazo”.

Política fiscal contracíclica

A juicio de Valenzuela, Chile y Perú son idóneos candidatos para aplicar una política fiscal contracíclica, dado que el nivel de endeudamiento de estas naciones es reducido y ambas cuentan con importantes reservas económicas. Desde 2007, Chile cuenta con el FEES (Fondo de Estabilización Económica y Social), que hoy está en torno a los 13.000 millones de dólares y que busca financiar eventuales déficits fiscales ante los vaivenes de la economía mundial.

En tanto que el FEF (Fondo de Estabilización Fiscal) del Perú actualmente bordea los 6.000 millones de dólares, “lo cual da suficiente confianza a los inversionistas nacionales y extranjeros”, agrega Oscátegui. Además, dice, Perú ha venido creciendo a elevadas tasas de entre un 8% y un 9% en los últimos tres años, “siendo muy probable que fruto de la desaceleración, este año el país sólo crezca un 6% o un 6,5%, lo cual sigue siendo una muy buena proyección”.

Brasil es otra nación que está en buen pie para aplicar una política fiscal expansiva, comenta Oscátegui, dado que este mercado realizó importantes cambios económicos hace unos años, “gracias a los cuales hoy el país se ha transformado es una de las principales potencias de la región”. Entre estos cambios, explica, destacan el haber mantenido la inflación a raya, consolidar un tipo de cambio flexible, aumentar el superávit fiscal y crear reservas en divisas extranjeras para reducir la vulnerabilidad externa.

Por su parte, Argentina es uno de los países de Sudamérica que ha estado creciendo más rápidamente en el último tiempo, comenta Valenzuela. De hecho, según un informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) de Argentina y dado a conocer en marzo último, el PIB de la nación trasandina creció 9,2% durante 2010. “En síntesis, el peso de la crisis se hace menor si el país está creciendo, por lo que Argentina también tiene capacidad para poner en marcha una política fiscal contracíclica”, indica.

Sin embargo, algunos analistas locales han hecho notar que si el Gobierno argentino opta por la política fiscal expansiva, tendrá que recurrir al financiamiento del BCRA (Banco Central de la República Argentina).

Por lo visto son pocos los países de la región que podrían seguir las recomendaciones del FMI. En consecuencia, Bronfman recomienda que el resto de las naciones vigile su tasa de endeudamiento, provea subsidios estatales a los sectores económicos más débiles y promueva la contratación de personas, entre otras medidas.

La verdad sobre los préstamos hipotecarios de instituciones no bancarias en México

6 octubre, 2011 Sin comentarios »

Entre los muchos efectos de la reciente crisis financiera de México, tal vez ninguno haya ganado más titulares que el colapso de las instituciones de préstamos no bancarios del país. Los dos tipos de instituciones que concedían ese tipo de préstamo —Sofoles y Sofomes— administraban miles de millones de dólares en préstamos para la adquisición de vivienda, gran parte de ellos concedidos a prestatarios del enorme sector informal de México, que no tenían acceso a la financiación del Gobierno y de los bancos. Ahora, pasados tres años desde el inicio de la crisis financiera, queda por saber si esos acreedores van a conseguir recuperarse.

Las posibilidades de que esto ocurra son cada vez más sombrías. Las tasas de morosidad de sus carteras —de hecho, bastante asediadas— continúan aumentando llegando, de media, a un 20% entre los bonos de titulización hipotecaria (RMBS, en sus siglas en inglés) emitidos por instituciones acreedoras no bancarias, según datos de Standard & Poor’s (S&P). Los libros de los acreedores parecen estar en una situación peor, ya que los préstamos de amortización dudosa representan cerca de un 50% de su cartera total en algunos casos. Eso significa que los acreedores necesitan limpiar su cartera en vez de aumentarla. Al mismo tiempo, aunque quisieran engordarla, no disponen de los recursos necesarios para hacerlo. Aunque aún cuenten con fondos de los bancos de desarrollo del Gobierno, los acreedores de ese segmento de hipoteca no tienen depósitos. Además, los mercados de deuda de México siguen estando cerrados para ellos.

Esas son malas noticias para el Gobierno que busca cubrir una laguna en el sector de vivienda estimado en 10 millones de unidades. No obstante, los observadores son optimistas, aunque cautelosos, y destacan que algunos de los acreedores más problemáticos están recuperándose. Las posibles mejoras regulatorias también ofrecen alguna esperanza, señala Marja Hoek-Smit, directora del Programa Internacional de Financiación de la Vivienda del Centro de Bienes Inmuebles Zell/Lurie. Los observadores, sin embargo, resaltan que los cambios sólo tendrán lugar si el modelo de crédito hipotecario de instituciones no bancarias sobrevive.

Llenando la laguna

“Recuerda mucho a lo que sucedió en EEUU”, dice Susan M. Wachter, profesora de Bienes Inmuebles de Wharton, al referirse a Fannie Mae y a Freddie Mac, gigantes del sector hipotecario patrocinados por el Gobierno. Ambas instituciones necesitaron el auxilio financiero del contribuyente por valor de US$ 130.000 millones por los mismos motivos a los que se enfrentan hoy los acreedores hipotecarios no bancarios de México. Esto no significa, sin embargo, que EEUU pueda servir de modelo, porque todavía no han conseguido encontrar una solución que devuelva plenamente la confianza al mercado. “El problema que tenemos en EEUU es que aún no se ha resuelto, porque no está claro cómo debemos reestructurarlo”.

Al igual que México, dice Wachter, de Wharton, “dependemos casi por completo del Gobierno federal para financiar las hipotecas. El problema es que el capital privado no corre riesgos, mientras que el contribuyente no tiene seguridad alguna en caso de incumplimiento de las hipotecas. Eso no es algo que el público americano quiera, y tampoco está preparado para ello”.

Respecto a México, los bancos de desarrollo del Gobierno siempre fueron, a lo largo de la historia, los principales agentes del mercado de hipotecas del país. Según un informe de 2008 del Fondo Monetario Internacional, los nuevos préstamos bancarios en 2000 representaban sólo un 0,2% del total del mercado hipotecario, corriendo el resto por cuenta de los órganos gubernamentales. Aunque eso esté cambiando, dos institutos nacionales —Infonavit (que financia los trabajadores del sector privado) y FOVISSSTE (que financia los trabajadores del sector público)— aún representan cerca de un 70% de la cartera de hipotecas del país. Y esa cartera es relativamente pequeña. Según estimaciones de S&P, sólo equivale a cerca de un 10% del PIB si se compara con, por ejemplo, un 40%, de media, en Europa, según datos del Banco Central Europeo.

Las Sofoles y Sofomes representan el intento del Gobierno de lidiar con las bajas tasas de préstamos y llenar la laguna existente en el sector de la vivienda. Las Sofoles fueron creadas en 1995. Esas empresas de financiación limitada no aceptan depósitos del público, pero tampoco son supervisadas con criterio por los órganos reguladores de los bancos. Su objetivo principal era el de recibir fondos de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF). Las Sofomes, sociedades de financiación de múltiples propósitos, llegaron después, en 2005, por motivos semejantes. Menos reguladas aún que las Sofoles, hay miles de Sofomes, la mayoría de ellas pequeñas operaciones especializadas en crédito al consumidor.

Los acreedores no bancarios de mayor tamaño siempre actuaron en el negocio de las hipotecas. Como no están regulados, es difícil estimar su tamaño y su importancia. Según la SHF, la cartera de crédito de las Sofoles, a finales de 2008, era de 72.500 millones de pesos (US$ 5.800 millones). Una estimación más reciente del banco mexicano Ixe calcula en 134.600 millones de pesos la cartera conjunta de hipotecas de las Sofoles y Sofomes en el primer trimestre de 2010.

Claudia Sánchez, analista de S&P, calcula en un 5,5% la parte de los acreedores no bancarios en el mercado de hipotecas. “Es un porcentaje muy pequeño”, dice ella. “Pero su cuota es importante porque atienden a sectores no servidos de forma necesaria por los bancos”.

Expansión y contracción

En el periodo que precedió a la crisis financiera, los préstamos para la adquisición de hipotecas no bancarias parecían ser un gran éxito. Con el paso de los años, esos acreedores fueron responsables de cerca de la mitad de todos los préstamos hipotecarios. Eso explica por qué se convirtieron en blancos atractivos para su adquisición por parte de los bancos, que envidiaban las carteras de hipotecas de esas instituciones y su experiencia con la enorme fuerza de trabajo informal mexicana, a quien prestaba y de quien recibía de vuelta los préstamos concedidos. La adquisición más importante ocurrió en 2005, cuando el BBVA Bancomer —el segundo mayor banco de México por activos— compró el mayor acreedor de hipotecas no bancarias, Hipotecaría Nacional, por cerca de US$ 375 millones.

En 2007, había tres grandes acreedores hipotecarios no bancarios independientes: la Hipotecaría Su Casita, Metrofinanciera y Crédito & Casa. Con fondos y garantías de la SHF, emitieron títulos de deuda en el mercado mexicano y titularizaron sus carteras a través de facilidades proporcionadas —una vez más— por el Gobierno. Cuando estalló la crisis financiera, se vieron presionadas por dos frentes. De un lado, muchos de sus prestatarios dejaron de pagar lo que debían. Las tasas de morosidad llegaron a niveles astronómicos, a veces a un 80% de los vehículos de RMBS, según las agencias de calificación de riesgo. Del otro lado, la financiación procedente de la emisión de títulos de la deuda sin garantías desapareció, dejándolas con serios problemas de liquidez a corto plazo. Mientras todos los acreedores hipotecarios no bancarios pasaban por dificultades, esas tres instituciones tuvieron que soportar la peor parte.

Metrofinanciera fue la primera en colapsar. Sus ejecutivos fueron acusados de malversación de fondos y, en 2009, la empresa recurrió al concurso mercantil. Más tarde, a mediados de 2010, Crédito & Casa siguió por el mismo camino con un incumplimiento de más de 1.500 millones de pesos en obligaciones. La institución cerró las operaciones y fue vendida a ABC Capital, que es propietaria también de parte significativa de Cemex, peso pesado del sector del cemento y la construcción.

La quiebra de Su Casita fue más larga, concluyendo en agosto. Mayor que Crédito & Casa y sin el fraude que caracterizó el caso de Metrofinanciera, se suponía que era una buena adquisición para un banco interesado en aprovechar su know-how de préstamos. Pero en el primer semestre de 2010, diversas instituciones financieras interesadas examinaron la situación de Su Casita —BBVA Bancomer, Banorte, ScotiaBank Inverlat, entre otras— pero prefirieron no hacer negocios. Su Casita no pagó las obligaciones que debía a sus acreedores a finales del año pasado. Después de negociar la reestructuración de la deuda (que incluía una provisión de pérdidas para los inversores), el acreedor consiguió una promesa de financiación de la SHF y parece dispuesto a prestar de nuevo en breve, aunque no en grandes cantidades.

Volviendo a los negocios, pero despacio

Aunque las dificultades estén a punto de terminar, la perspectiva para los acreedores no bancarios de hipotecas continúa siendo muy insatisfactoria. Cuando los analistas asistieron al lento colapso de esos acreedores en 2009 y 2010, se asumía que la morosidad pararía de crecer pronto y la financiación volvería a estar disponible, de manera que los acreedores volverían a los negocios. De momento, sin embargo, eso no ha sido lo que ha pasado. Según un informe reciente de S&P sobre el mercado de RMBS de México, la morosidad de productos estructurados de acreedores no bancarios de hipotecas fue de 19,8% a finales de 2010, frente a un 15,6% el año anterior.

Además, esos acreedores no emitieron deuda nueva, tampoco emitieron hipotecas titularizadas desde 2008. Aunque la financiación de SHF continúe estando disponible, es relativamente cara y viene acompañada de una porción de complementos obligatorios. Lo que se supone actualmente es que acreedores como Su Casita y Metrofinanciera necesitan por lo menos de 12 a 14 meses para estabilizar sus carteras antes de que puedan pensar en crecer de nuevo de manera significativa.

“Las carteras tendrán que quedarse en compás de supervivencia en los próximos dos años”, dice José Antonio Quesada, jefe de la comisión técnica del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF), un grupo comercial para profesionales del área financiera.

Además, la consolidación de la actividad de fusiones y adquisiciones (F&A) que tanto se esperaba, no tuvo lugar, y no hay ningún banco con interés manifiesto en socorrer a las instituciones que se están yendo a pique. Aunque Su Casita y otros acreedores hipotecarios de menor tamaño, como Crédito Inmobiliario, pertenezcan, en parte, a las cajas españolas, esas instituciones financieras andan con problemas serios en casa y no pueden bombear más capital a sus holdings mexicanos de menor tamaño.

Búsqueda frenética de financiación

Ahora que los puntos débiles de las Sofomes y Sofoles han salido a la luz, ¿logrará sobrevivir el modelo mexicano de préstamo no bancario?

“Vamos a necesitar tiempo para evaluar, de hecho, si ese modelo de negocio continuará teniendo éxito”, observa Arturo Sánchez, analista del mercado de hipotecas de S&P. “Creo que tanto las Sofoles como las Sofomes tendrán que trabajar duro en los [...] próximos años para volver a niveles de crecimiento significativos y generación adecuada de ingresos, en la medida en que persistan los problemas con la calidad de los activos”.

Sánchez y otros dicen que el principal problema continúa siendo la financiación. Hasta que se encuentre una fuente confiable y económica de capital, los acreedores de hipotecas no bancarias no conseguirán volver a la actividad. Aunque la Metrofinanciera Su Casita y otras tengan acceso a la financiación de la SHF, esa financiación es cara y Quesada observa que los acreedores son limitados por imposiciones de la SHF, que pueden cambiar de un momento a otro.

¿Qué opciones quedan entonces? “Creo que esas instituciones tendrán que volver al mercado de deuda”, dice Quesada. Él añade que en el momento en que los acreedores de hipotecas no bancarias tengan acceso al mercado de deuda de México, probablemente tendrán que pagar una prima. Pero esa prima disminuirá de valor a medida que los inversores ganen más experiencia en el sector. Pero si la experiencia de EEUU sirve para alguna cosa, dice Wachter, de Wharton, entonces la reestructuración y las reformas deberán tener prioridad, incluyendo “una supervisión regulatoria completa que cubra todo el sistema”.

Hoek-Smit, de Wharton, hace referencia a nuevas normativas que exigen a Sofoles y a Sofomes que la emisión de títulos de la deuda satisfaga los requisitos de contabilidad y de transparencia requeridos como instituciones bancarias. “Eso exige a S&S que obtenga más capital y satisfaga las nuevas reglas de previsiones para las pérdidas originadas en préstamos. A largo plazo, eso permitirá que S&S diversifique sus actividades de préstamo y financiación y se asocie con otras instituciones financieras”, prevé Hoek-Smit. “La confianza en lo que queda de las Sofoles y Sofomes debería volver de forma gradual en el contexto de la nueva estructura regulatoria del área financiera [...] y con la ayuda de la SHF”, añade. “La SHF también está trabajando en nuevos productos de préstamos dirigidos al mercado de baja renta e informal por medio de Sofoles y de Sofomes”.

Mientras, Metrofinanciera y Su Casita continuarán caminando al azar recortando las pérdidas de sus carteras y trabajando con la pequeña financiación que tengan. Los bancos —que representan cerca de ¼ del total de las hipotecas— están intentando llenar algunas de las lagunas dejadas por los acreedores no bancarios. Sánchez dice que están prestando a una tasa razonable y que su portafolio debería crecer cerca de un 10% este año. Algunos bancos están bajando de forma drástica sus tasas de interés con ese objetivo.

Pero los bancos mexicanos prefieren, en general, dedicarse a las clases medias y altas que tienen empleo formal. Eso significa que, de momento, los prestatarios de la economía informal mexicana —o sea, un 40% de la fuerza de trabajo, según Hoek-Smit— que dependían de los acreedores no bancarios, se quedarán en el dique seco.

“Los bancos están mucho más enfocados en la economía formal”, dice Quesada. “Por lo tanto, cuando las Sofomes vuelvan a la actividad, ese mercado continuará a la espera de quién pueda concederles un préstamo”.

Fuga de divisas en Argentina: ¿Otra vez se repite la historia?

22 septiembre, 2011 Sin comentarios »

La historia económica argentina indica que la confianza del consumidor y la fuga de capitales transitaban por carriles opuestos. Si una crecía, la otra bajaba y viceversa. Ahora lo que ocurre es que, mientras los índices de aprobación al Gobierno se mantienen positivos y el país crece a un ritmo imparable –se espera que el PIB crezca un 7% en 2011, frente al 3,5% de Brasil, el principal socio de Mercosur-, la compra de dólares americanos no para de subir.

La paradoja es que mientras en lo que va del año la salida de capitales asciende a más de U$S 12.000 millones, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner logra más de un 50% de adhesión en las elecciones primarias y se da prácticamente por descontada su victoria en las próximas elecciones presidenciales del 23 de octubre.

¿Cómo se explica, entonces, que frente a este contundente resultado político, difícil de revertir por una oposición fragmentada, la desconfianza se tiña de verde?

Ante todo, conviene aclarar el concepto sobre fuga de capitales. Martín Leal, profesor en el MBA de UADE Business School, explica que “se refiere al traspaso de activos financieros en moneda local hacia activos externos denominados en moneda extranjera; es decir no necesariamente el concepto refleja que esos capitales hayan salido del país”.

En su opinión, la situación actual se debe a 3 razones principales. En primer lugar, las próximas elecciones presidenciales generan un corrimiento instintivo al dólar tanto por parte de los ahorristas individuales como de las empresas. Por otro lado, la crisis internacional ha hecho que muchas empresas multinacionales, ante la imposibilidad de financiarse a bajo costo en sus países base, hayan recurrido al financiamiento con filiales superavitarias. Y, por último, “los agentes económicos de alto patrimonio de Argentina, a fin de diversificar sus riesgos locales, han invertido en propiedades (de forma mayoritaria) y en activos financieros (de forma minoritaria) en el exterior”.

Eduardo Fracchia, profesor del IAE, Universidad Austral, coincide sobre todo en la incidencia de las firmas multinacionales,“que salieron a solventar a sus casas matrices [ahorran en dólares y los envían a la matriz para cubrir gastos de otras sucursales], y por la misma causa financieros de otras empresas empezaron a ubicar sus fondos en lugares seguros”. Y añade que los que envían estas divisas al exterior son las grandes empresas nacionales y multinacionales, “sobre todo estas últimas que envían divisas a sus casas matrices, sin re-invertir en el país”.

Los particulares también incrementaron la adquisición de billetes extranjeros, algo que el Dr. Domingo José Mazza, director de carrera de la Licenciatura en Economía de laUniversidadde Morón, entiende que se debe a que “un argentino promedio que ha incrementado aunque sea levemente su capacidad de ahorro luego de 8 años de crecimiento económico ininterrumpido, coloca los ahorros en dólares debido a que representan reserva de valor”. La historia reciente de las últimas tres décadas en Argentina, “en especial la cultura residual de la convertibilidad monetaria que implicaba una bimonetización de hecho”, argumenta, es lo que ha llevado a esta situación. Por otro lado, añade, “cualquier activo inmobiliario -terrenos, cocheras, departamentos etc.- se compran y se venden en dólares”.

Algunos expertos, como Federico Mac Dougall, profesor de la Escuela de Posgrado en Negocios de la Universidad de Belgrano (UB), creen, además, que si bien la presidenta Cristina mantiene el primer lugar en las encuestas, esto no significa que quien origina la fuga de divisas: empresas, inversores internacionales y grandes inversores privados, compartan la política económica de la actual administración.

Por tanto, la casi segura victoria de Cristina en las presidenciales no quita incertidumbre política sobre lo que sucederá en el próximo mandato ya que, según argumenta Mac Dougall, existe en una parte de los argentinos la percepción de que la actual política económica no puede continuar y que después de las elecciones será necesario un fuerte cambio en el rumbo de la misma. Frente a este escenario, señala, “las empresas e individuos vuelcan sus ahorros al exterior como forma de resguardo frente a la incertidumbre del mercado local”.

En el corto plazo

Frente a una economía internacional inestable y a la falta de precisiones sobre cómo encarará un posible segundo mandato Cristina Fernández de Kirchner, se abren algunos interrogantes sobre lo que puede pasar en el corto y mediano plazo.

Por ahora, lo más preocupante para algunos analistas parece ser la elevada salida de divisas. Y es que la sucesiva compra de dólares por parte de empresas y de particulares (a razón de unos 2.000 millones por mes) provoca inestabilidad en el tipo de cambio. Por eso, el Banco Central sale a vender moneda extranjera para que no se dispare el precio en el mercado y, así, pierde reservas. Las reservas del Banco Central, a cargo de Mercedes Marcó del Pont, se encuentran en U$S 50.081 millones y tienen como fin cubrir como mínimo el stock de base monetaria en circulación.

Paula Soledad Luque, asistente de investigación del área de economía del IAE, señala que la baja en la cantidad de reservas genera vulnerabilidad en la economía argentina y provoca un círculo vicioso: como la economía está más vulnerable, se transmite menos confianza y eso hace que los inversionistas lleven su dinero a economías más estables. “Esta vulnerabilidad que menciono reside en que el Banco Central es el que tiene que responder ante cualquier eventualidad en los bancos nacionales o privados, es por eso que los privados deben colocar un encaje (requisito mínimo de reserva bancaria) en el Central. Pero el encaje de estos bancos es utilizado por el banco Central y ahí entran en juego las reservas: al bajar el número se le hace más difícil responder frente a cualquier contingencia, tal y como sucedió en 2001”. Ese año se produjo el mayor default (suspensión de pagos) de la Argentina y la posterior devaluación de la economía.

Para Mac Dougall, de la UB, si bien por el momento no hay peligro de que el Banco Central pierda gran cantidad de reservas, “de continuar bajando podrían erosionar la confianza en el poder del Banco Central y dar lugar a una aceleración de la fuga de divisas, y una consecuente devaluación del tipo de cambio”.

Hasta hace poco, la caída de reservas por la salida de capitales había sido compensada totalmente con el ingreso de dólares comerciales, indica el Dr. Mazza, de la universidad de Morón. Sin embargo, en los últimos meses se ha producido un mayor déficit comercial, y esa baja en el ingreso de dólares por exportaciones no llega a satisfacer la demanda interna de billetes verdes.

De hecho, el “blue” (dólar paralelo) alcanzó recientemente otro récord de 4,43 pesos por cada dólar americano; mientras el oficial ronda los 4,22 pesos. El dólar “paralelo” es el informal, que se compra y vende en las denominadas “cuevas” sin ningún tipo de control oficial.

En el mediano plazo

Martín Leal, de UADE, cree que ante una situación de tipo de cambio real en clara apreciación y un superávit de la balanza comercial que da signos de debilidad, “los desafíos a partir de 2012 serán disminuir el ritmo inflacionario, y acompañar el ritmo de depreciación del peso en niveles similares”.

La mayor preocupación para algunos sectores es una posible devaluación o depreciación del peso (es decir, que siga aumentando la cantidad de pesos que se necesitan para comprar 1 dólar) por parte del Gobierno, pero no sería aplicada en forma inmediata, sostienen algunos profesores consultados. Mac Dougall, de la UB, cree que “de no cambiar las condiciones económicas internacionales, se puede presuponer que va a continuar la política de devaluación lenta, la cual permite reducir la pérdida de competitividad de los bienes producidos localmente que genera la inflación”.

Eduardo Fracchia, del IAE, señala que una devaluación en el corto o mediano plazo tendría muchas implicaciones para la economía, como por ejemplo: “la mayor salida de divisas, aumento del riesgo país, corte del crédito externo y un nuevo malestar social si ante una devaluación se aplican medidas como las de 2001”, como el corralito –restricción de la libre disposición de dinero en efectivo, sin deteriorar el activo de los depositantes- o el corralón –pesificación de los depósitos en dólares a un valor muy por debajo del de mercado-.

Leal, de UADE, advierte también que habrá que tener cuidado con los factores externos, como, por ejemplo, los precios internacionales de los principales productos exportables argentinos (commodities). A su vez, señala que será importante la marcha de la economía brasileña, el mayor socio comercial de la Argentina, que este año podría crecer tan solo un 3,5% muy lejos del 7,5% del año anterior, según algunas estimaciones. “Una desaceleración de la economía brasileña, como una depreciación en el tipo de cambio del Real, serían señales de alerta para la macroeconomía argentina y la estabilidad de su tipo de cambio”, añade.

Temas pendientes

Si el próximo 10 de diciembre Cristina Fernández de Kirchner vuelve a ocupar el lugar de mayor poder de la Argentina, ¿cuáles serán sus principales desafíos económicos?

Todos los especialistas consultados coinciden en que la inflación será el principal escollo a resolver, que llega al 22% en promedio, según datos no oficiales. “El desafío del próximo gobierno será conciliar un programa anti-inflacionario, junto con medidas de política económica que no enfríen la economía y le garanticen un sendero de crecimiento estable de alrededor de un 5% anual”, sostiene Leal, quien incluso prende una lámpara de alerta ante los problemas estructurales en materia energética (en 2011 sería de U$S 6.000 millones la importación de combustibles), de integración regional (rutas, transporte de carga y pasos fronterizos) y de diversificación de matriz productiva (reemplazo de la exportación de granos hacia mayor valor agregado).

Luque, del IAE, recuerda que desde 2007 se intervino el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), por lo que las estadísticas dejaron de ser creíbles “y creo que este debería ser un ítem que la presidenta no debe dejar relegado, sino todo lo contrario, reconocer que se han equivocado [con la intervención] y volver a trabajar de una manera transparente es lo que mejor puede hacer”. Desde el IAE también proponen dar mayor importancia a la regulación del empleo en negro y la informalidad laboral, que llega a casi el 40%.

Así, la presidenta se encontrará con una economía argentina con buenas perspectivas para 2012, sostiene Mac Dougall de la UB, aunque con menos “colchones” que en 2009, es decir, con algunos temas pendientes a resolver. Por ejemplo, “el año que viene uno de los principales frentes seguirá siendo la inflación que se estima podría llegar al 30%; así como la balanza comercial que verá reducir su superávit debido al aumento de los costos internos y la depreciación del peso; y las tarifas de algunos de los servicios públicos que están congeladas desde 2002″ y que previsiblemente tendrán que subir.

Sea quien sea el nuevo inquilino de la Casa Rosada, el Dr. Mazza, de la Universidad de Morón, señala que “en los próximos años el desafío en términos económicos será provocar la transposición social (mejoras sociales), controlar el alza de precios, mantener el superávit de los grandes balances de la economía y profundizar las relaciones comerciales con el exterior, en especial con los países vecinos”.

Max Keiser – Keiser Report: Dollar-Trapped (E186)

21 septiembre, 2011 Sin comentarios »

From Cattlemen to Crops: Can Argentina’s Gauchos Cash In on the Commodities Boom?

21 septiembre, 2011 Sin comentarios »

In San Miguel del Monte, Argentina, fifth-generation cattleman Mario Caceres never wanted much more from life than to be a modern day gaucho tending his herd, which a few years ago topped 1,600 head of Angus cattle, the breed that has helped make his country synonymous with delicious cuts of beef.

But globalization, modernization and his country’s politics have intervened. Like hundreds of other Argentine cattlemen, Caceres is slowly leaving his cowboy life — if not its spirit — and becoming a farmer of row crops, notably soy, to meet increasing demand from food buyers in Asia as well as biofuel manufacturers in his native country.

Since the height of his cattle-ranching career in 2007, Caceres has converted half his two ranches’ 5,000 acres to soy and other row crops while reducing his livestock to 130 head — a token number that he keeps, he says, largely for sentimental reasons. And he’s hardly alone. In the San Miguel del Monte district of Buenos Aires province, virtually all his neighbors on the eastern edge of the Pampas have converted in some degree or other to soy, corn, sunflower and wheat, Caceres says.

It’s a microcosm of a trend spreading across Argentina. According to the Agriculture Ministry, the national herd this year will decline 22%, to 47 million head from the 2007 peak of 58.7 million head, and is expected to continue falling. Acreage dedicated to cattle ranching in some areas of Buenos Aires province has dropped by half since the early 1990s, according to Gustavo Duarte, a local agronomist advising Caceres and other ranchers on making the shift from livestock to crops.

“Raising cattle was never a business to me but a way of being, a philosophy. But it’s no longer as economical,” says Caceres, who as a child dressed up in a beret, bandana and local baggy pants called chiripas to emulate his gaucho heroes. Now, he has traded in the horse and lasso he once used to check his fences every morning for an all-terrain vehicle, a perfectly adequate mode of transport to review inanimate crops. “The world changes and you have to accept it or find something else to do,” he says. “Globalization affects us all.”

Winning Hearts, Minds … and Stomachs

To some degree, the conversion from cattle to crops resembles the transformation of the North American West at the end of the 19th century, when a rising population and a burgeoning agro-industry forced cattle ranchers to move livestock from open ranges to feed lots. The trend spelled the end of the American cowboy, and over several decades, the Argentine gaucho, the nomadic cowboys who once ruled the Pampas, have also been disappearing.

Caceres and the Argentine Gaucho Federation, a 1.6 million member social and charitable group of which he is a member, keep the gaucho spirit alive, however. “In the heart of every Argentine exists a gaucho, for the qualities that he represents: respect, hospitality and generosity,” says the federation’s president, Adolfo Caballero. “When you ask a friend for a gauchada, for example, your asking for a favor like, ‘Could you give me a ride to the airport?’”

But in Argentina’s case, hastening the move away from cattle ranching are the commodities boom and the rapidly rising Asian standard of living that’s changing diets and driving demand for soy. In particular, China now accounts for 29% of Argentina’s raw materials and farm goods exports, of which soy is the leading category, according to the government agency INDEC, up from 19% in 2003.

Argentina’s annual soy harvest has jumped from about 30 million metric tons in 2001 to a forecasted 50 million tons this year and could grow by another 20 million tons over the rest of the decade as more cattlemen change their livelihood. One reason: The same soil and climate conditions that make it optimal to raise cattle also are perfect for soy. As a result, Argentina is slowly gaining on Brazil as the world’s second-largest soy producer, after the U.S.

Caceres and other cattlemen are succumbing to soy’s irresistible economics. Soy prices have tripled, from US$140 a metric ton in late 2001 to more than US$400 a metric ton recently. While soy is relatively low cost and low maintenance, raising cattle is the opposite, requiring high capital outlays for feeding, fencing and veterinary care. What’s more, soy renders up to two harvests a year whereas getting a newborn calf to market can take three years or longer. At the end of the day, farming soy can produce twice the profits per acre that cattle generate, with much fewer risks and headaches, says Duarte.

“Today, it’s soy; tomorrow it will be some other crop,” says Duarte, who notes that half of the 13 largest cattle concerns in his corner of Buenos Aires province have switched to soy and other grains. “The Pampas are no longer the open plains with a gaucho sipping mate [the strong, local tea-like brew] in the shade. Now, it’s the home of green industry, motorizing the entire economy.”

Politics on the Pampas

But politics have also been an important factor in the shift from cattle for ranchers like Caceres. To guarantee the domestic supply of beef amid rising foreign demand, the populist government of President Cristina Fernández de Kirchner has limited beef exports by imposing quotas on foreign sales. Ranchers have to apply for permission to export beef, which is denied more often than not, ranchers say.

Daniel Kernar, an Argentina analyst with Eurasia Group in Buenos Aires, says the controls are part of assortment of measures taken by the government to stimulate domestic consumption, which it reckons is the key to the president’s — and her re-election prospects in October.

At first, Caceres and other ranchers opposed the controls, organizing massive protests and closing highways, sometimes for days, in 2008. Now, ranchers have resigned themselves to the world as it is, the blow softened by the huge profits that many are raking in growing soy.

Confident that soy prices will remain high and rise along with Asia’s economies and the purchasing power of consumers in those countries, Caceres concedes that the shift has been lucrative for him. “You can stick to the gaucho philosophy, or you can make the money to afford a BlackBerry, a new SUV, video games for the kids and a trip to Disney World, as I have.” Caceres now gets updates twice a day on soy prices at the Chicago Mercantile Exchange over his BlackBerry; gone are the days when he read about cattle prices a day later in the newspaper.

His resistance to shifting to crops for several years produced a steep “opportunity cost.” And even though he and his wife Marta own their ranches outright and are not subject to the sharp rise in land rents as other farmers are, the couple has been hit with property taxes that have risen sharply in tandem with property values. The cost of living is also increasing as the windfall from soy sales filters through the local economy.

But generally, the conversion from beef to soy has been very good for Argentina’s economy. The quadrupling of export revenue generated by soy, to US$17.1 billion last year from US$4.6 billion in 2001, has played an important role in the country’s economic turnaround from the dark days of the 2001′s peso devaluation and bond default.

“Argentina is producing what the world wants, which is food, and it is hard to see that demand trailing off any time soon,” says Gustavo Canonero, an economist with Deutsche Bank in Buenos Aires. “In addition, there is enormous potential in mining and energy, and the country is virtually debt-free in a world that has an excess of leverage. This generates huge growth potential.”

Market Stimulants

The soy boom has also stimulated the market for made-in–Argentina farm equipment, like the Apache planters and harvesters on display at the La Rural farm show in July in Buenos Aires, the country’s largest agricultural fair. One salesman at the fair, Carlos Meniavere, reported that unit sales of his machines, whose prices start at US$75,000, are set to increase 20% this year over last year.

Because the devaluation a decade ago improved the competitive position of Argentine manufacturers against rivals in other countries, local farm-equipment manufacturers, like Apache as well as Juri Industries, have seen export demand for their equipment take off. In an interview at La Rural, Juri Industries owner Victor Juri said he expects to export 15% to 20% of the 60 machines his company will make this year.

Strong exports, consumption and job growth add up to a booming economy. In a recent forecast, the United Nations Economic Commission for Latin America and the Caribbean said it expects Argentina’s economy to grow 8% this year, following 9% growth last year.

“Argentina is facing encouraging prospects,” says Osvaldo Kacev, a UN economist based in Santiago, Chile. He cites strong credit growth that is spurring durables consumption and investment, though also pointing to high inflation and fast-rising public spending typical of an election year. “But all that can be corrected,” he says. “More worrisome could be the external risks of the U.S. and European debt problems and how they might impact demand for Argentine exports.”

However, cattle ranching faces an uncertain future in Argentina, and not just because of external factors. The drop in beef supply, for which both the ranchers’ transition to crops and export controls have been responsible, has pushed domestic prices up, says Abel Viglione, senior economist with FIEL, an economics think tank in Buenos Aires. “Prices have nearly tripled in three years because of the shortage of stocks, and beef is not a commodity that you can simply create overnight,” he says. “It will take years to replenish the stocks.” Controls for milk prices had a similar effect because dairy farmers saw little incentive to invest in their herds, he adds.

While higher domestic prices have opened a “path to recovery” for the cattle industry, producers now have to regain market share, agronomist Duarte says. The spike in prices have helped drive down average per-capita consumption to less than 56 kilograms (127.9 pounds) this year, from 72 kilograms per capita in 2009, according to Ricardo Negri, an agricultural engineer with AACREA, a government farm statistics bureau in Buenos Aires.

Viglione and others expect President Kirchner to end or curtail controls on farm prices and exports if she is re-elected this autumn because the cost of consumer subsidies, they say, is unsustainable.

Policy adjustments aside, cattle ranching eventually will be pushed out of the Pampas and other flatlands to more mountainous “marginal areas,” where the soil, pastures and climate are not as optimal, say Caballero of the Argentine Gaucho Federation. As in the U.S. a century ago, more Argentine beef cattle will be raised in enclosed feedlots, Caceres says, with the possible loss of the flavor that has made range-fed Argentine beef unique.

Christian Vasquez, a cattle rancher from Cordoba who was showing his magnificent prize Angus bulls at the recent La Rural fair, said he will hang on with his 600-head herd for now, despite the fact that 95% of his neighbors have switched to soy, and the industry’s highly uncertain future that makes it difficult for him to plan ahead.

“It gets down to the fact that I love this life. I’m very close to my animals. Each has a different personality and some of my cows are very affectionate,” Vasquez said. “It’s always hard to take them to the slaughterhouse.”

Escaping China’s ‘Unsustainable’ Property Boom Unscathed

20 septiembre, 2011 Sin comentarios »

Wharton’s Joseph Gyourko on Escaping China’s ‘Unsustainable’ Property Boom Unscathed

Like the many months before it, July was a gloomy one for the U.S.’s housing sector. New results show a 3.5% month-on-month fall in existing home sales in July, to 4.67 million from 4.84 million. Meanwhile, more homeowners fell behind on their payments between April and June than between January and March, raising concerns that foreclosures might be on the rise once again.

Over in the world’s other property hot spot — China — a different, but potentially no less perilous, story has been unfolding, according to Joseph Gyourko, director of Wharton’s Zell/Lurie Real Estate Center. In a paper published last year with Yongheng Deng, director of the Institute of Real Estate Studies at the National University of Singapore, and Jing Wu, a visiting research fellow at the institute, Gyourko probed China’s rising house prices, which in Beijing, in particular, have been “nothing short of extraordinary.”

Since the publication of their paper titled, “Evaluating Conditions in Major Chinese Housing Markets[r1] ,”the three real estate experts have continued to monitor prices in China, while widening their scope beyond the major cities of their initial work. With their latest findings being prepared, Gyourko spoke with China Knowledge@Wharton about the risks China’s property investments face and whether any lessons can be gleaned from the bursting of the U.S.’s property bubble.

In contrast to the U.S., news in recent weeks out of China is more positive. At the least, prices are not falling precipitously, according to the official data.  However, for the first time in three years, property prices in Beijing were flat month on month in July, while 30 other cities across China reported lower or flat prices, according to the National Bureau of Statistics. And some of the country’s largest developers are reporting a slowdown in demand. While China’s housing market seems to have escaped the same fate as the U.S.’s, is it too soon to cheer? Yes and no, according to Gyourko.

China Knowledge@Wharton: In the course of your research, have you seen any similarities in what’s going on in the U.S. and in China?

Joseph Gyourko: I certainly have, although they are very different markets. The motivations for people buying homes are very different. There’s a lot more speculation in China — a lot of the purchases are not for occupancy. That’s one of the huge differences. It’s hard to tell what’s going to happen there.

But you see an extraordinary boom in China by any count. Real prices increased by about 225% between 2000 and 2010, with around 60% of the increase happening since the beginning of 2007. You certainly see a boom in land prices — in Beijing, they increased nearly 800% over seven years between the first quarter of 2003 and the first quarter of 2010, with half of the increase occurring over the last two years of the research. But one of the differences is that we haven’t seen a bust on the housing side in China.

My worry is that people will begin to think that because the property boom in China has lasted for a long time, it will last forever. That is the big risk. People can become complacent about the risks of prices dropping. I fear that too many people think real estate has become risk-less, and it is obviously not.

Right now, what’s fueling this is that there are a lot of people in China who don’t have anything better to do with their money. In the U.S., you can put your money in a lot of different places, such as stocks and bonds. In China, you can only put your money in the bank and earn an absolutely guaranteed negative real rate of return on your bank deposits, since the Chinese government controls the interest rate. Many people who thought they would put their money in housing instead have seen a big appreciation over the last seven or so years.

China Knowledge@Wharton: But does the longevity of China’s rising property prices play into the argument that the country isn’t actually facing a property bubble?

Gyourko: It’s precisely because prices have been increasing for such a long time that I’m worried. One of the problems in the U.S. was that the good times lasted for a long time — we had a boom from 1996 to 2006-2007 — before things really started to crater. China has almost had that long of a period of rise.

The other big worry that I have with China, at least in the big coastal cities, is that middle-income families can no longer afford the typical housing unit. That is a similarity with the U.S. It’s a clear warning sign and we should have seen it in the U.S. When a proper middle-class household cannot afford housing because it’s simply too expensive relative to their income that tells you the market is being supported by some sort of speculation. That should worry everyone from Chinese regulators to you and me, because we all need China to grow.

What you can say is that their housing market has become incredibly risky. Is it a bubble? Economists don’t have good models for bubbles. We couldn’t predict the one in the U.S. All we know is that housing has become unaffordable to a big part of their middle class in a lot of cities. That’s a danger sign.

China Knowledge@Wharton: Chinese households are in the thick of things. But as your paper points out, China’s state-owned enterprises (SOEs) have had a part in influencing the price and quantity of housing. For example, you and your co-authors say there’s a “statistically and economically strong positive correlation” between land auction prices in Beijing and winning bidders being SOEs, suggesting a moral hazard.

Gyourko: That’s right. We looked at SOEs being acquirers in the land market, and they certainly appear to be playing a pretty big role in Beijing’s land market. They may be relying on subsidized costs of capital and their true risk exposure is unclear. We found that central SOE developers tended to win the biggest parcels of land and paid the highest prices.

The land sales have been an important revenue stream for local governments. Their goal is to make money by essentially selling out to developers. We found that local governments earned RMB 542 billion [US$84.8 billion] of gross income from land sales in 2003, which increased to RMB 1.6 trillion by 2009.

There are risks when the prices drop — and they will — and whoever buys at the peak will lose a lot of money. That’s just the way it goes. The question though is, does it cause any systemic risk that harms the economy? In the U.S., it did because the bubble was so big and widespread, and so many people had so little of their own equity tied up in these investments, and the banks couldn’t tolerate the defaults.

In China, we don’t know what will happen. If you look at the basic data, there seems to be enough equity. It looks like people have to put down real down payments to buy houses in China.

But we don’t know whether there is any hidden leverage in China’s system, which is not all that transparent. Not that ours in the U.S. was all that transparent. As we found out, there were a lot of hidden risks and a lot of hidden leverage. That’s the worry about China. At face value, it looks like they have more equity so when the downturn comes, they will be better cushioned, at least on paper, and we’ll find out if that’s the case.

China Knowledge@Wharton: China’s central government has been responding in one way or another over the past year to dampen the market — such as reducing the funds banks have available for lending, piloting property taxes programs, restricting residents in major cities from buying second or third homes, and requiring higher down payments– up to 50% in some cases. Is the government responding in ways that you agree with? Have the measures been effective yet? Prices in cities like Beijing and Shanghai, for example, are flat or declining but it’s hard to know whether that’s the result of the government measures.

Gyourko: I would not presume enough knowledge about China or its regulatory system to be able to comment on whether the government is doing the right thing. However, I view it as a healthy sign that the government is willing to try to intervene, to stop what looks like a bubble. I also view it as quite sane and proper for the government to require more equity for purchasers. It’s a very good policy and we should have had it in the U.S. If you really want to bet on this market, you need to put some of your own money in.

The things they’ve been doing in that regard will be useful when prices fall because equity cushions the downfall. Someone loses but it’s not an immediate threat to the banking system.

How effective it’s been is unclear at the moment, partly because we don’t know whether people can get around these rules, and if they can, whether they actually are. Again, theirs is an opaque system so it’s not easy to monitor. We do see a slowing, and in many cases, a drop in transaction volume — in the number of land sales, for sure. You see it on the quantity side first, which will translate into prices.

Real estate isn’t like the stock market, and doesn’t re-price every minute, so when a cycle turns in real estate, it takes a while. But I think we’re seeing the beginning of a turn in China — the first sign of that is a drop in transaction volume. How much is due to the government policy, I couldn’t tell you. It also could be that people are thinking that it’s too risky and they’re starting to slow down.

China Knowledge@Wharton: Did any of your research go into commercial real estate?

Gyourko: We don’t have data on that. The housing and land sale data we used was due to the good efforts of my colleagues in Singapore. We’re doing a new study now of 35 cities in China so we will be able to look at interior markets and the like, which we should have done this fall. Our strategy is to see if the “big eight” markets that we first looked at — Beijing, Shanghai, Chengdu, Hangzhou, Shenzhen, Tianjin, Wuhan, Xian — are abnormal, and compare them with the others.

China Knowledge@Wharton: For the business community sitting outside China, why should we care about its possible property bubble?

Gyourko: It’s a big sector, in an economy that’s a big driver of global growth. The estimates are that real estate in general is about 12% of China’s GDP. In the U.S. at the height of the boom, it looked like it was about 6% to 7%.

There’s the potential affect on the real economy to consider. Private housing accounts for around one-third of the buildings completed by China’s construction industry. That industry constitutes around 5% of the country’s GDP and consumes roughly 40% of all steel and lumber produced in China.

A lot of people are counting on China’s growth to drive our export industries and so on. I have no doubt that prices are going to fall. It’s just a question of what trouble that causes.

China Knowledge@Wharton: Were there any surprises in your research?

Gyourko: I was very surprised by how much land prices had increased, at nearly 800% in the case of Beijing. Price-to-rent ratios in eight large markets, including Beijing’s, increased from 30% at the beginning of 2007 to 70% by early 2010. As for price-to-income ratios, our research found that they were at their highest-ever levels in cities like Beijing, Hangzhou, Shanghai and Shenzhen. Those are big numbers.

That’s one of the reasons why I believe there is some type of bubble, or euphoria, that has developed in China. It’s virtually impossible to see fundamentals growing that fast. We all had a sense that levels had become very high.

China Knowledge@Wharton: Are there any lessons that Chinese investors can take away from what you’re observing in post-bubble U.S.?

Gyourko: The big part of the bubble bursting in the U.S. is over, but I think it will take a few years, not quarters, for the U.S. to recover. We still have a big supply/demand imbalance. We grossly overbuilt and we have unoccupied housing. We have this big backlog of foreclosures [since the sharp rise in 2009] clogging up the system. As long as that supply overhang exists, you should not expect any significant recovery in American housing. It will be a couple of years at least before that supply overhang is gone. We have got to get rid of the foreclosures and sell them, and you can expect downward pressure on prices until that process is done.

China Knowledge@Wharton: Do you see any momentum increasing in the foreclosure process?

Gyourko: No, we see a slowing because of all the court cases since the mortgage lenders got caught last year “robo signing” foreclosure cases. They — quite appropriately — are now judicially supervised. You certainly don’t see a speeding up; it’s dragging out the downturn.

China Knowledge@Wharton: Do you see any changes among any of the players — from the regulators to consumers — that give you confidence that the U.S. aren’t repeating the same mistakes again and again?

Gyourko: You’ve certainly seen a huge drop in homeownership rates, which means that at least some people who were able to get credit in the past despite being weak borrowers aren’t able to get it now.

But you still see the Federal Housing Administration has a 25% market share and is giving out 97.5% loan-to-value mortgages. So there is still an arm of the government that is actively propagating very risky mortgages with very little equity. We’re a bit schizophrenic. The private markets have almost exited the mortgage market. But the government is still engaged in a policy that allows for highly leveraged home purchases. It’s like Dr. Jekyll and Mr. Hyde.

China Knowledge@Wharton: What would be a best-case scenario for China at this stage then?

Gyourko: That the government intervention requiring more equity works and you see air coming out of the balloon in a controlled fashion over the long term so that households can handle it, and you see a long period of time when prices are down or flat. Borrowers won’t be happy, but there won’t be a financial crisis. What you fear is a precipitous drop very quickly, with defaults on the underling loans.

China Knowledge@Wharton: Has there been any similar bubbles in the past where we’ve seen that?

Gyourko: We didn’t have any cases until recently. Statistically, you can’t say anything. We haven’t seen bubbles akin to what happened in America, Spain or Ireland — they just haven’t happened in the last 30 or 40 years.

It’s hard to imagine that you can escape such dramatic price rises completely unscathed. Either there’s a fundamental story that would justify the prices or they will fall by a significant amount.  What would the fundamental story be? Incredibly high demand with limited supply.

To understand why bubbles can last a while look at the U.S., at cities like Phoenix or Las Vegas. Those markets grew like mad because there was huge demand. There was huge population growth and substantial income growth — real demand drivers. You see that in every major Chinese market. It’s not like it’s completely crazy. They’ve got real demand drivers. The question is, have they built enough homes so that prices aren’t pushed up so much, and have prices become so high that the typical household can’t afford it? My worry derives from the fact that the Chinese are building a lot of homes, and prices are unaffordable. At that point, I view it as unstable.

China Knowledge@Wharton: How are Vegas and Phoenix doing now?

Gyourko: Very badly. Prices continue to fall. The good news is that the biggest part of the bubble has now burst. But in those cases, we now know that a lot of those purchases were made with very little equity. There have been a huge number of defaults. Their economies are weak because of that and are very still depressed. That’s where equity really matters.

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12 septiembre, 2011 Sin comentarios »

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German Politicians Want Italy And Spain To Sell Their Gold by Dan Dontrose

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